Mantener rutinas estables puede ayudar a sostener la claridad mental
El eje intestino-cerebro, la clave invisible para rendir mejor en la PAU
La prueba no solo pone a prueba conocimientos académicos, sino también la capacidad para gestionar el ritmo de estudio y el estrés asociado
Durante el mes de junio, miles de estudiantes afrontan días marcados por largas jornadas de estudio, presión académica y alteraciones en sus hábitos diarios. Más allá del cansancio mental, especialistas en salud alertan de que este periodo puede desencadenar síntomas físicos relacionados directamente con el estrés, como molestias digestivas, cambios en el apetito, dificultades para dormir o episodios de ansiedad.
En este contexto, cobra especial relevancia el llamado eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional entre el aparato digestivo y el sistema nervioso que influye tanto en el bienestar emocional como en determinadas funciones cognitivas.
Según explica la doctora Ana I. Ortiz Gutiérrez, gerente del Área de Salud de Grupo Farmasierra, «durante etapas de alta exigencia académica como la PAU, el organismo puede entrar en un estado de hiperactivación constante». Esta respuesta sostenida al estrés, añade, «puede manifestarse mediante tensión muscular, molestias digestivas, alteraciones del sueño o cambios en el apetito, afectando tanto al bienestar general como al rendimiento académico».
Sueño y alimentación
Los expertos insisten en que mantener hábitos estables durante estas semanas resulta tan importante como la planificación del estudio. Entre las recomendaciones más repetidas destaca la higiene del sueño: establecer horarios regulares, mejorar el entorno de descanso y limitar el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir.
«Dormir entre siete y ocho horas favorece la consolidación de la memoria y mejora la capacidad de recuperación», señala Ortiz Gutiérrez. Un aspecto especialmente relevante cuando los estudiantes encadenan varios días de exámenes y sesiones intensivas de estudio.
El estado de la microbiota intestinal se relaciona con procesos implicados en el estado de ánimo y determinadas funciones cognitivas
La alimentación también desempeña un papel importante en el rendimiento cognitivo. Una dieta equilibrada, con horarios regulares y rica en fibra, proteínas de calidad y grasas saludables, puede ayudar a mantener la concentración y reducir la fatiga mental.
«El estado de la microbiota intestinal se relaciona con procesos implicados en el estado de ánimo y determinadas funciones cognitivas», explica la especialista. Por ello, recomienda priorizar frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, además de mantener una correcta hidratación y reducir el consumo de ultraprocesados, azúcares refinados y exceso de cafeína.
Otro de los factores clave es la actividad física moderada. «Moverse regularmente favorece la liberación de tensión acumulada y ayuda a mejorar la estabilidad emocional y la capacidad de concentración», apunta la doctora.
En los últimos años, además, ha aumentado el interés científico por los llamados psicobióticos, determinadas cepas probióticas que podrían influir sobre la respuesta al estrés a través del eje intestino-cerebro.
«El objetivo no es eliminar el estrés, porque en ciertos niveles puede tener una función adaptativa», aclara Ortiz Gutiérrez. «La clave es evitar que alcance niveles excesivos que terminen bloqueando la atención, el descanso nocturno o la gestión emocional durante el examen».
Entre las cepas más estudiadas figura Bifidobacterium longum 1714, que ha mostrado resultados prometedores en estudios relacionados con la respuesta psicológica y fisiológica al estrés, así como en parámetros vinculados al rendimiento cognitivo bajo presión.
Aun así, los especialistas recuerdan que estas estrategias deben entenderse siempre como un complemento a los hábitos saludables y no como una solución aislada.
«La PAU no solo pone a prueba conocimientos académicos, sino también la capacidad para gestionar el ritmo de estudio y el estrés asociado», concluye la doctora Ortiz. «Combinar organización, descanso adecuado, alimentación equilibrada y herramientas de regulación emocional puede marcar una diferencia importante tanto en el rendimiento como en el bienestar del estudiante».