Cropped shot of an unrecognizable sweaty man dressing himself in his bedroom at home

Descubren un origen genético de la sudoración excesivaGetty/ Manuel_Faba

Investigación

La sudoración excesiva podría heredarse y tener su origen en el sistema nervioso

Descubren un origen genético que podría abrir la puerta a tratamientos personalizados

La hiperhidrosis idiopática primaria, un trastorno que provoca una sudoración excesiva sin una causa aparente, podría tener su origen en el sistema nervioso y no únicamente en las glándulas sudoríparas, como se creía hasta ahora. Así lo sugiere un estudio de investigadores de Johns Hopkins Medicine, publicado en la revista Science Advances, que identifica un factor genético capaz de desencadenar la enfermedad y abre nuevas posibilidades para desarrollar tratamientos más específicos.

La hiperhidrosis primaria afecta aproximadamente a entre el 2 % y el 5 % de la población. Quienes la padecen producen mucho más sudor del necesario para regular la temperatura corporal, especialmente en las manos, los pies, las axilas y la cara, una situación que puede afectar de forma importante a la vida laboral, social y emocional.

«A pesar de afectar a un porcentaje alto de la población, la hiperhidrosis sigue siendo una afección poco comprendida», explica el doctor Malcolm Brock, profesor de Cirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins y autor principal del estudio. «Durante décadas, la hiperhidrosis se ha considerado principalmente un trastorno de las glándulas sudoríparas. Nuestros hallazgos demuestran que, en algunos pacientes, el problema comienza en los nervios que controlan la sudoración, lo que proporciona una explicación biológica de la afección y una posible vía hacia tratamientos más eficaces».

Un gen implicado

Para investigar el origen de la enfermedad, los científicos analizaron el ADN de varias familias con antecedentes hereditarios de hiperhidrosis. Descubrieron que cerca de una de cada cinco presentaba variantes poco frecuentes del gen SCN10A, responsable de producir el canal de sodio NaV1.8, una proteína implicada en la transmisión de los impulsos nerviosos.

Con el fin de comprobar el efecto de esta alteración genética, los investigadores modificaron ratones para que portaran la misma variante. Los animales desarrollaron una sudoración excesiva similar a la observada en personas con hiperhidrosis, lo que confirmó el papel del gen en la enfermedad.

Además, comprobaron que el canal NaV1.8 está presente en las neuronas simpáticas encargadas de regular la producción de sudor y que la mutación aumenta la actividad de estas células.

«Descubrimos que esta mutación básicamente aumenta la intensidad de las señales nerviosas que estimulan la sudoración», señala Brock. «Este hallazgo nos da un objetivo específico que podemos investigar para futuras terapias».

Tratamientos más personalizados

Uno de los resultados más prometedores del estudio fue comprobar que la sudoración excesiva de los ratones disminuía de forma significativa al administrarles fármacos capaces de bloquear la actividad de los canales de sodio. Además, algunos medicamentos que ya se utilizan para tratar la hiperhidrosis también mostraron eficacia en este modelo experimental.

Estos hallazgos podrían explicar por qué algunos pacientes responden mal a los tratamientos dirigidos únicamente a las glándulas sudoríparas.

«Nuestros resultados sugieren que la hiperhidrosis no es una sola enfermedad con una sola causa», afirma Brock. «Algunos casos pueden deberse a las propias glándulas sudoríparas, mientras que otros parecen tener su origen en el sistema nervioso. Comprender estas diferencias es fundamental para desarrollar tratamientos más eficaces».

Los investigadores consideran que este trabajo supone un paso importante hacia una medicina más personalizada para la hiperhidrosis. En los próximos años esperan confirmar estos resultados en tejido humano y evaluar nuevas terapias dirigidas específicamente a las alteraciones nerviosas responsables de la enfermedad.

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