Verduras congeladas
Alimentación
¿Es mejor la verdura o el pescado fresco que el congelado? Esto dicen los expertos
Con las fiestas a la vuelta de la esquina son muchos los que ya han empezado a hacer sus compras para las comidas y cenas de Navidad. Una de las dudas que surgen en muchos hogares es si comprar los productos congelados o frescos. Y es que a la hora de hacer la compra, muchas personas se inclinan por adquirir productos frescos convencidos de que los primeros ofrecen una calidad nutricional superior. No obstante, esta creencia no siempre se ajusta a la realidad. De acuerdo con especialistas en nutrición, numerosos alimentos de origen vegetal que han sido sometidos a procesos de congelación, como las judías verdes o las espinacas, pueden aportar incluso más beneficios que sus equivalentes frescos.
Esta ventaja se explica porque el tiempo que transcurre entre la cosecha y la congelación es mínimo, lo que permite preservar gran parte de las propiedades nutricionales de las verduras. De este modo, la técnica de congelación puede garantizar que las cualidades de los productos se mantengan intactas desde el momento en que son recolectados.
En este sentido, la nutricionista Laura Zurita Rosa destaca: «El alimento ultracongelado en el momento de la pesca o recolección puede llegar a ofrecer una calidad nutricional superior a la del producto fresco que puede adquirirse en el súper. Además, la rapidez del proceso de ultracongelación impide el crecimiento microbiano y la pérdida de nutrientes». Según explica la experta, la ultracongelación se realiza a temperaturas muy bajas de forma inmediata, lo cual bloquea el desarrollo de microorganismos y contribuye a conservar los elementos esenciales del alimento.
Qué dice la OCU
A esta valoración se suma la de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que respalda la idea de que los productos congelados mantienen intacto su perfil nutricional en comparación con los frescos. Tanto si se trata de vegetales como de carnes o pescados, «la calidad nutricional de un congelado es exactamente la misma que la de un alimento fresco», asegura la organización.
Los productos congelados mantienen intacto su perfil nutricional
Sin embargo, desde la OCU también advierten de que no basta con confiar en el proceso de congelación para garantizar la calidad del alimento. Resulta fundamental observar el estado del producto en el momento de la compra. Por ejemplo, si un alimento congelado presenta escarcha en su superficie, podría ser indicio de que ha sufrido una ruptura en la cadena de frío, lo que compromete su seguridad y valor nutritivo. Además, una vez adquiridos, es igualmente importante seguir las pautas correctas para su descongelación.
Respecto a este último punto, la organización recomienda que tanto el pollo como el pescado se descongelen en el interior del frigorífico, sobre una rejilla, durante un periodo aproximado de 12 horas. Este método evita choques térmicos y permite que el alimento conserve mejor su textura y sus nutrientes. A diferencia de métodos más rápidos, como la descongelación a temperatura ambiente o en el microondas, esta técnica reduce el riesgo de proliferación bacteriana y mantiene el alimento en condiciones óptimas para su consumo.
En definitiva, aunque los alimentos frescos siguen teniendo un gran valor en la dieta, no deben subestimarse las bondades de los productos congelados, cuya tecnología permite mantener intacta su calidad nutricional. Como subraya la nutricionista Laura Zurita Rosa, «la rapidez del proceso de ultracongelación impide el crecimiento microbiano y la pérdida de nutrientes», una afirmación que invita a repensar las elecciones que se hacen frente al congelador del supermercado.