Panes de Galicia

Cinco claves para elegir un buen pan en el supermercado, según un experto

Elegir un pan de calidad en el supermercado puede ser una tarea compleja ante la gran variedad de opciones disponibles, muchas de las cuales aparentan ser más artesanales de lo que realmente son. Sin embargo, existen indicios claros que permiten diferenciar un pan elaborado con mimo y técnicas tradicionales de otro producido en masa mediante procesos industriales. Así lo explica el maestro panadero Axel Schmitt en una entrevista publicada en Falstaff, y recogida por Europa Press, donde desvela las claves para una elección acertada.

La corteza

Uno de los aspectos fundamentales que, según Schmitt, puede ofrecer mucha información es la corteza. Un pan de calidad no suele presentar una superficie completamente lisa ni un color uniforme. Las zonas más oscuras, las irregularidades en la forma y las pequeñas grietas indican, en la mayoría de los casos, una fermentación más prolongada y natural. Esta apariencia rústica es consecuencia directa de un proceso pausado, que permite desarrollar mejor el sabor y la textura.

En contraposición, los panes con una corteza blanda, pálida y perfectamente homogénea suelen ser resultado de técnicas industriales enfocadas en alargar la vida útil y abaratar costes, aunque esto sea a expensas del sabor y la calidad nutricional. Schmitt insiste en que este tipo de productos han sido diseñados para conservarse durante muchos días, lo cual, lejos de ser una ventaja, constituye una señal de alerta.

Sin conservantes

Otro de los criterios que menciona el experto es precisamente la duración del producto. Un pan que se mantiene tierno varios días sin deterioro puede haber sido tratado con conservantes o sometido a procesos que sacrifican la riqueza de su aroma y su miga. En cambio, los panes elaborados con fermentaciones naturales y largas suelen tener una vida útil más breve, pero ofrecen matices más profundos y una mejor textura en su interior.

Aroma

El aroma, aunque no siempre puede comprobarse antes de la compra, es otro indicio de gran valor. Cuando es perceptible, un buen pan desprende notas tostadas, un punto dulce y, en algunos casos, evocaciones a frutos secos. Un pan sin olor, o con un aroma plano, difícilmente destacará en el paladar. El olor es, en efecto, un reflejo directo de los ingredientes y el proceso de fermentación.

Ingredientes

La lectura de la etiqueta también puede ser reveladora. Schmitt recomienda buscar panes con listas de ingredientes simples y fácilmente comprensibles: harina, agua, sal y, ocasionalmente, masa madre o levadura. Cuando la lista se alarga con estabilizantes, emulsionantes u otros aditivos, se incrementa la probabilidad de estar ante un producto de fabricación masiva.

En el súper hay de todo

No obstante, el experto aclara que no todo el pan del supermercado debe descartarse por sistema. De hecho, algunos establecimientos colaboran con obradores locales o cuentan con secciones de panadería donde se elaboran piezas frescas a diario. Estas suelen presentar mejores resultados en cuanto a sabor y calidad, incluso si se ofrecen en formato de autoservicio.

Por ello, conviene no juzgar únicamente por la apariencia externa. Aprender a identificar las señales que delatan un proceso cuidado puede marcar la diferencia entre un pan sin alma y otro que conserve las virtudes del oficio tradicional. Elegir bien no requiere ser panadero, pero sí prestar atención a detalles que, aunque sutiles, hablan con claridad.