Un hombre padece dolor en los riñones
Función renal: la señal silenciosa que alerta de un fallo sin síntomas
Un método sencillo puede permitir la detección temprana y la prevención de la enfermedad renal crónica
Los riñones son órganos vitales encargados de realizar funciones esenciales para la supervivencia de cualquier ser humano. Por un lado, filtran la sangre, eliminando así los productos de desecho del metabolismo de los alimentos que hemos ingerido o bien los que se han producido en el organismo. Además, regulan el volumen y la composición en sales e iones de los líquidos corporales, mediante la orina. Por último, sintetizan hormonas y vitaminas como la eritropoyetina o la vitamina D activa, necesarias para estimular la formación de hematíes o conseguir un metabolismo calcio-fósforo adecuado. Cuando los riñones dejan de funcionar correctamente se produce la enfermedad renal crónica (ERC) que representa un desafío sanitario creciente a nivel global, con una incidencia estimada que oscila entre el 10 y el 15 % de la población adulta.
El año 2040 esta dolencia se convertirá en una de las cinco principales causas de pérdida de años de vida a nivel mundial
Uno de los mayores obstáculos en su manejo es la detección tardía: muchos pacientes son diagnosticados cuando ya han perdido más del 50 % de la función renal, debido a la ausencia de programas de cribado eficaces.
Curvas de distribución poblacional
Con el propósito de paliar esta carencia, un grupo de investigadores del Instituto Karolinska, en Suecia, ha desarrollado unas curvas de distribución poblacional de la tasa de filtración glomerular estimada (TFGe), el principal parámetro utilizado en la evaluación de la función renal. El objetivo de esta iniciativa, según explican en un artículo publicado por el propio instituto es proporcionar a los profesionales sanitarios una herramienta que les permita identificar de manera temprana a las personas en riesgo y facilitar así la intervención preventiva.
«Nos inspiramos en las tablas de crecimiento y peso empleadas en pediatría, que permiten a los médicos detectar fácilmente casos de obesidad o falta de desarrollo», explicó Yuanhang Yang, autor principal del estudio y postdoctorando en el Departamento de Ciencias Clínicas y Educación del hospital Södersjukhuset, dependiente del Karolinska Institutet.
Calculadora accesible en línea
Para facilitar su uso en la práctica clínica, los investigadores han desarrollado una calculadora accesible en línea que compara la tasa de filtración glomerular estimada de un paciente con los valores de referencia según su edad y sexo. Esta herramienta ha sido elaborada por Antoine Creon, estudiante de doctorado, y está diseñada para apoyar la labor médica en la identificación de desviaciones significativas respecto a los valores normales.
El análisis se ha basado en datos de más de 1,1 millones de adultos residentes en la región de Estocolmo, lo que representa aproximadamente el 80 % de la población comprendida entre los 40 y los 100 años. En total, se han procesado cerca de siete millones de mediciones de TFGe obtenidas entre 2006 y 2021, lo que ha permitido construir curvas de distribución ajustadas por edad y sexo.
Quienes están en riesgo
Los resultados revelan que alejarse de la mediana de la TFGe se asocia con peores desenlaces clínicos. Así, los individuos con valores por debajo del percentil 25 mostraron un riesgo considerablemente mayor de evolucionar hacia una insuficiencia renal que requiera diálisis o trasplante. Además, la mortalidad siguió una curva en forma de U, con un incremento del riesgo tanto en los percentiles más bajos como en los más altos.
El estudio también pone de manifiesto la escasa sensibilización de los profesionales sanitarios ante estas desviaciones. En concreto, entre aquellos pacientes con una TFGe aparentemente normal –superior a 60 ml/min/1,73 m²– pero situada por debajo del percentil 25, apenas una de cada cuatro personas había sido sometida a pruebas complementarias de albúmina en orina, un análisis clave para detectar daño renal precoz.
Juan Jesús Carrero, catedrático del Departamento de Epidemiología Médica y Bioestadística del Instituto Karolinska, ofreció un ejemplo ilustrativo: «Pensemos en una mujer de 55 años con una TFGe de 80. A simple vista, muchos médicos no considerarían que se trata de un valor preocupante. Sin embargo, nuestras curvas indican que este valor corresponde al percentil 10 en mujeres de esa edad, lo que se asocia a un riesgo triplicado de acabar en diálisis. Esto evidencia una ventana de oportunidad para intervenir antes de que sea demasiado tarde».
Este trabajo, además de aportar un nuevo recurso clínico, subraya la necesidad de una mayor concienciación sobre la detección temprana de la ERC y el valor de adaptar los criterios diagnósticos a la variabilidad individual, más allá de los umbrales absolutos establecidos. Queda por ver si herramientas como esta calculadora contribuirán a modificar las rutinas clínicas y a mejorar la prevención de esta enfermedad silenciosa.