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Las lentes de contacto tratan la depresión en ratones con la misma eficacia que los antidepresivos

¿Lentillas para tratar la depresión?

Las lentes de contacto tratan la depresión en ratones con la misma eficacia que los antidepresivos

Un equipo de científicos ha desarrollado unas lentes de contacto capaces de estimular el cerebro a través de la retina y reducir los síntomas de la depresión en ratones con una eficacia comparable a la del Prozac. El hallazgo, publicado en la revista Cell Press dentro de la publicación Cell Reports Physical Science, abre la puerta a nuevas terapias no invasivas y sin fármacos para trastornos mentales.

Las lentes, suaves y transparentes, incorporan electrodos ultrafinos que emiten señales eléctricas leves hacia regiones cerebrales relacionadas con el estado de ánimo. Según informan los investigadores en un comunicado, tras tres semanas de tratamiento, los ratones mostraron mejoras conductuales, neuronales y fisiológicas asociadas a la depresión.

«Nuestro trabajo abre una frontera completamente nueva en el tratamiento de trastornos cerebrales a través del ojo», señala Jang-Ung Park, autor principal del estudio e investigador de la Universidad de Yonsei. «Creemos que este enfoque portátil y sin medicamentos es sumamente prometedor para transformar la forma en que se tratan la depresión y otras afecciones cerebrales, como la ansiedad, la drogadicción y el deterioro cognitivo».

La investigación parte de una premisa anatómica: la retina forma parte del sistema nervioso central y mantiene conexiones directas con regiones cerebrales implicadas en la regulación emocional. Aunque las lentes de contacto inteligentes ya se habían utilizado para monitorizar enfermedades oculares o metabólicas, esta es la primera vez que se emplean como herramienta terapéutica para un trastorno cerebral.

Los ratones tratados con las lentes durante 30 minutos diarios durante tres semanas experimentaron mejoras similares a los antidepresivos

«Dado que el ojo es anatómicamente parte del cerebro, nos preguntamos si una simple lente de contacto podría servir como una puerta de entrada suave y no invasiva a los circuitos cerebrales que controlan el estado de ánimo», explica Park.

La tecnología se basa en un sistema denominado «interferencia temporal», que utiliza dos señales eléctricas independientes enviadas a la retina. Estas señales solo se activan en el punto exacto donde se cruzan, permitiendo una estimulación precisa de determinadas áreas cerebrales.

«Imaginen dos linternas: cada haz de luz por sí solo es tenue, pero donde se superponen, aparece un punto brillante», compara el investigador. «Nuestra lente de contacto hace lo mismo con dos señales eléctricas inofensivas».

Así son las lentillas

Para fabricar las lentes, el equipo utilizó capas ultrafinas de óxido de galio y platino, creando electrodos flexibles y transparentes. Posteriormente, probaron el dispositivo en ratones con depresión inducida y compararon cuatro grupos: animales sanos, ratones deprimidos sin tratamiento, ratones tratados con estimulación mediante lentes y ratones tratados con fluoxetina, principio activo del Prozac.

Los resultados mostraron que los ratones tratados con las lentes durante 30 minutos diarios durante tres semanas experimentaron mejoras similares a las obtenidas con el antidepresivo. Además, los registros cerebrales revelaron una restauración de la conectividad entre el hipocampo y la corteza prefrontal, alterada previamente por la depresión.

El tratamiento también tuvo efectos biológicos relevantes: redujo en un 48 % los niveles de corticosterona en sangre, disminuyó moléculas inflamatorias en el cerebro y elevó en un 47 % los niveles de serotonina respecto a los ratones deprimidos no tratados.

«Nos sorprendió que las mejoras se manifestaran simultáneamente en el comportamiento, la actividad cerebral y la biología, y que el efecto fuera comparable al de un fármaco antidepresivo de uso generalizado», afirma Park.

Como siguiente paso, los investigadores planean desarrollar una versión completamente inalámbrica de las lentes, evaluar su seguridad a largo plazo en animales de mayor tamaño y personalizar la estimulación para cada usuario antes de iniciar ensayos clínicos en humanos.

«Como cualquier nueva tecnología médica, nuestras lentes de contacto deberán someterse a una rigurosa evaluación clínica en pacientes antes de salir al mercado», concluye el científico.

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