Siete de cada diez personas afirman haber sufrido un episodio de estrés en el último mes
Salud mental
Los 8 hábitos que dañan tu salud emocional sin que te des cuenta, según la psiquiatría
Manejar adecuadamente nuestras emociones y preocupaciones es fundamental para lograr un bienestar emocional. Según explican psicólogos de la universidad de Boston, «estar en sintonía con tus emociones te ayuda a gestionar el estrés y a fomentar tu salud mental para recuperarte de los momentos difíciles y mantener el equilibrio» y añade: «Cuando te sientes mejor, te desempeñas mejor, no solo académicamente, sino en todos los ámbitos de la vida».
Los psiquiatras aseguran que el bienestar emocional no es una utopía exenta de dolor o dificultades, sino una manera de vivir en la que las emociones positivas prevalecen sin anular las negativas, donde la persona se siente capaz de avanzar, de sostener un propósito claro y de afrontar la vida con recursos internos sólidos. Esa armonía interior, tejida con consciencia, propósito y equilibrio, es lo que define a quien ha cultivado su salud emocional.
El médico psiquiatra, el Dr. Fernando Mora, explica en un vídeo en sus redes sociales los ocho hábitos que empeoran tu salud emocional y por qué deberías cambiarlos.
- Mirar el móvil al despertarte: empezar el día recibiendo una avalancha de estímulos no es bueno para tu cerebro. Dedicar los primeros minutos del día a ti, estírate, respira o piensa cómo quieres que vaya ese día.
- Compararte constantemente con los demás. Ver vidas perfectas. Solo sirve para frustrarte. Si te comparas que sea para inspirarte, no para sentirte mal.
- Decir 'sí' cuando en realidad quieres decir que no. Esto te va a producir sentimientos de culpa y de frustración. Prueba a mejorar tu asertividad y decir que no, verás que no se acaba el mundo.
- Creer que vas a cambiar a una persona tóxica. Y es que el cambio solo es real cuando sale de uno mismo. Aferrarte a alguien que te hace sufrir va a acabar con tu autoestima. A veces soltar es la mejor forma de cuidarte.
- Tener una vida sedentaria. No moverte afecta negativamente a tu salud emocional. Sabemos que el deporte tiene efectos ansiolíticos y antidepresivos y no hace falta ir al gimnasio. Basta con andar, bailar o subir escaleras
- Pasar todo el día sin salir de casa. Tu cuerpo necesita luz natural, movimiento y contacto humano. Sal, aunque sea a dar una vuelta a la manzana.
- Reprimir tus emociones. Las emociones reprimidas no desaparecen, se acumulan y vuelven después de peor manera. Hablar de ellas, escribirlas o pedir ayuda. Es también una forma de cuidarte.
- Irte a la cama mirando una pantalla. El brillo de tu cerebro justo cuando debería relajarse y esto afecta al sueño. Prueba a desconectarte 30 minutos antes de irte a la cama. Tu descanso y tu salud emocional te lo agradecerá.
Componentes del bienestar emocional
¿Cuáles son los componentes del bienestar emocional?
Según la definición del National Center for Complementary and Integrative Health (NCCIH), estos son algunos de los componentes del bienestar emocional:
Estado emocional positivo en general. Del mismo modo que la salud física no se reduce únicamente a la ausencia de dolencias o enfermedades, el bienestar emocional no implica simplemente no experimentar emociones negativas. Una persona emocionalmente equilibrada seguirá atravesando momentos de tristeza, frustración o enfado. No obstante, lo que caracteriza su estado es que, en términos generales, predominan en ella sensaciones positivas como la alegría, el entusiasmo o el agradecimiento.
Satisfacción vital es uno de los pilares fundamentales del bienestar emocional. De acuerdo con la definición recogida en el Diccionario de Psicología de la Asociación Americana de Psicología, este concepto alude al «grado en que una persona encuentra la vida rica, significativa, plena o de alta calidad». Se trata, por tanto, de una percepción subjetiva que trasciende lo meramente circunstancial y que refleja una valoración positiva del curso general de la existencia.
La alegría viene acompañada de la sensación de felicidad
Sentido de propósito y significado. Las personas emocionalmente sanas suelen contar con una clara conciencia de su razón de ser. Entienden por qué hacen lo que hacen y perciben que sus acciones tienen un impacto en el entorno. Esta convicción de que su vida tiene un objetivo claro les proporciona dirección y les permite afrontar con mayor fortaleza los obstáculos del día a día. Saben quiénes son, hacia dónde van y qué pueden aportar a los demás.
Capacidad de luchar por metas propias, establecidas por uno mismo. La autonomía personal y la autorrealización son señales claras de equilibrio emocional. Una persona que goza de estabilidad interior no se ve completamente condicionada por emociones negativas que paralicen su voluntad o anulen su capacidad de actuar. Por ejemplo, mientras que alguien con una salud emocional deteriorada podría experimentar bloqueos provocados por el miedo o una ausencia de motivación, quien se encuentra en un estado de mayor fortaleza afectiva logra identificar esas barreras y avanzar pese a ellas.
Regulación emocional, entendida como la habilidad para afrontar las emociones, incluso las más incómodas, de forma saludable. No se trata de negar o suprimir sentimientos como la angustia, la tristeza o el enfado, sino de desarrollar herramientas para gestionarlos adecuadamente. Este proceso implica reconocer lo que uno siente, entender el origen de esa emoción y responder de manera proporcional y constructiva.