Niño jugando solo
Psicología
Alba Guijarro, psicóloga: «No recordar gran parte de tu infancia no tiene nada que ver con tener mala memoria»
La especialista explica en un vídeo en su perfil de Instagram que la falta de recuerdos de la infancia puede estar vinculada a mecanismos de protección del sistema nervioso ante experiencias desbordantes
La ausencia de recuerdos claros sobre la infancia es una experiencia que muchas personas normalizan. Sin embargo, la psicóloga Alba Guijarro ha explicado en un vídeo que se ha hecho viral en su perfil de Instagram que, en algunos casos, esos «espacios en blanco» pueden estar relacionados con la amnesia disociativa, un fenómeno que aparece cuando el sistema nervioso se ve sobrepasado por una vivencia y fragmenta el recuerdo.
Según detalla la especialista, este mecanismo no tiene que ver con «tener mala memoria», sino con una respuesta de protección de la mente. La memoria consciente puede no acceder a determinados hechos, pero el cuerpo y las emociones sí conservan esa huella.
Cuando el cuerpo recuerda lo que la mente no narra
Guijarro explica que, ante una experiencia que desborda, el sistema nervioso puede desconectarse como forma de defensa. De este modo, la parte cognitiva, encargada de narrar los hechos, puede no disponer de acceso al recuerdo concreto.
No obstante, esa falta de acceso consciente no implica que la vivencia haya desaparecido. La psicóloga subraya que el cuerpo y las emociones pueden seguir registrando lo ocurrido. Por eso, algunas personas no recuerdan nada específico, pero experimentan tristeza intensa sin saber de dónde procede o reaccionan de formas que ellas mismas no comprenden.
Entre las manifestaciones que menciona, destaca:
- Sensación de tener grandes lagunas en la infancia.
- Tristeza sin una causa identificable.
- Reacciones emocionales difíciles de explicar.
- Falta de recuerdos concretos pese a sentir malestar corporal o emocional.
El trauma no depende solo de la gravedad externa
La psicóloga también matiza que esta situación no significa necesariamente que la persona haya vivido una experiencia considerada «super grave» según criterios externos. En su explicación, hace hincapié en que el trauma no se mide únicamente por los hechos, sino por la forma en que el sistema nervioso los vivió en ese momento.
«El trauma mío no se mide por lo que pasó, sino por cómo lo vivió tu sistema nervioso en ese momento», afirma Guijarro.
De este modo, la especialista sitúa el foco en la respuesta interna de cada persona. Una misma situación puede ser procesada de manera distinta según los recursos emocionales, el contexto y el estado del sistema nervioso en aquel momento.
Una desconexión como forma de protección
La idea central que plantea Guijarro es que, cuando la mente no puede integrar una experiencia, puede recurrir a la desconexión. Esta reacción, lejos de interpretarse como un fallo, aparece descrita como una estrategia de supervivencia.
La psicóloga resume esta respuesta como algo que la mente hizo «para protegerte». Una explicación que permite entender por qué algunas personas no conservan recuerdos nítidos de etapas tempranas, pero sí arrastran sensaciones, emociones o patrones de reacción que parecen no tener un origen claro.