Análisis científico de la enfermedad de Alzheimer en el hospital

Análisis científico de la enfermedad de Alzheimer en el hospitalGetty Images | Felipe Caparros Cruz

Así está cambiando el abordaje del alzhéimer: de los análisis de sangre a los nuevos tratamientos

Los tratamientos modificadores comienzan a formar parte de las alternativas terapéuticas

El Día Mundial del Alzheimer, el 21 de septiembre, se conmemora este año en un contexto marcado por importantes cambios en la forma de conocer, diagnosticar y tratar esta enfermedad neurodegenerativa. Los progresos registrados en la detección mediante biomarcadores, unidos a la aparición de tratamientos con capacidad para modificar la evolución de la enfermedad, están dando paso a una nueva etapa en la atención de las personas con alzhéimer.

El doctor David Andrés Pérez Martínez, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario La Luz de Madrid, perteneciente al Grupo Quirónsalud, y presidente de la Fundación Alzhéimer España, considera que el momento actual puede definirse a partir de dos grandes transformaciones, una vinculada al diagnóstico y otra relacionada con las posibilidades terapéuticas.

«Estamos viviendo una doble transformación en el alzhéimer: por un lado, podemos identificar con mayor precisión los cambios biológicos asociados a la enfermedad y, por otro, disponemos ya de tratamientos capaces de ralentizar su progresión en determinados pacientes y en fases iniciales», señala el especialista.

Biomarcadores

Entre los progresos más destacados de los últimos años figura el desarrollo de biomarcadores capaces de identificar alteraciones biológicas asociadas a la enfermedad de alzhéimer. Dentro de este campo han cobrado especial importancia los biomarcadores plasmáticos, que ofrecen la posibilidad de obtener información mediante una extracción de sangre.

Uno de los marcadores que más atención está concentrando es la proteína p-tau217, debido a su utilidad para reconocer cambios relacionados con la patología del alzhéimer. El reciente marcado CE de una prueba automatizada basada en esta proteína representa un avance para favorecer la incorporación de este tipo de herramientas a la práctica clínica en Europa.

No obstante, los especialistas advierten de que la información obtenida mediante un biomarcador no reemplaza la valoración realizada por el médico ni constituye por sí sola un diagnóstico.

Los resultados siempre tienen que interpretarse en el contexto de la evaluación neurológicaDr. David Andrés Pérez Martínez

«El desarrollo de los biomarcadores plasmáticos supone un cambio muy importante porque nos permite aproximarnos a la biología de la enfermedad de una manera mucho más accesible. Pero no debemos confundir una prueba de sangre con un diagnóstico aislado: los resultados siempre tienen que interpretarse en el contexto de la evaluación neurológica, cognitiva y clínica del paciente y, cuando sea necesario, junto a otras pruebas complementarias», explica el Dr. Pérez Martínez.

Esta mayor capacidad para identificar la enfermedad adquiere especial importancia conforme los tratamientos modificadores comienzan a formar parte de las alternativas terapéuticas. Una determinación más precisa tanto de los pacientes como de la fase en la que se encuentra la enfermedad permite analizar con mayor detalle las opciones disponibles en cada caso.

Terapias antiamiloides

La otra gran transformación se está desarrollando en el terreno terapéutico. Las terapias antiamiloides autorizadas en la Unión Europea han introducido una estrategia diferente frente al alzhéimer, basada en actuar sobre uno de los mecanismos biológicos asociados a la enfermedad con la finalidad de ralentizar el deterioro cognitivo y funcional en pacientes determinados que se encuentran en fases iniciales.

Estos tratamientos no curan ni permiten recuperar aquellas capacidades que el paciente ya ha perdido pero pueden ralentizar su evolución

Estos tratamientos no curan la enfermedad ni permiten recuperar aquellas capacidades que el paciente ya ha perdido. Aun así, suponen una diferencia significativa frente a un abordaje que hasta ahora se había centrado fundamentalmente en el tratamiento de los síntomas.

«Por primera vez contamos con tratamientos que no se limitan a aliviar determinados síntomas, sino que actúan sobre un mecanismo biológico de la enfermedad y pueden ralentizar su evolución en pacientes seleccionados. Es un avance muy relevante, pero debemos transmitirlo con rigor: no hablamos de una curación ni de recuperar lo perdido, sino de intentar preservar durante más tiempo las capacidades y la autonomía», destaca el jefe de Neurología del Hospital Universitario La Luz.

La administración de estas terapias exige seleccionar de forma cuidadosa a los pacientes a partir de criterios clínicos, diagnósticos y de seguridad. Asimismo, requiere una vigilancia especializada durante el tratamiento. Entre las herramientas empleadas en ese seguimiento se encuentran las resonancias magnéticas, utilizadas para controlar la posible aparición de efectos adversos asociados a estas terapias.

Intervenciones más tempranas

Todos estos progresos coinciden con una intensa actividad investigadora dirigida a estudiar nuevas dianas biológicas, desarrollar otros tratamientos y diseñar estrategias que permitan intervenir en etapas cada vez más tempranas del curso de la enfermedad.

La finalidad es ampliar las posibilidades terapéuticas disponibles y alcanzar beneficios progresivamente mayores tanto para las personas con alzhéimer como para sus familias.

«La esperanza que generan estos avances está fundamentada en la ciencia, pero debe ir acompañada de prudencia. Los nuevos tratamientos tienen que demostrar su eficacia y seguridad y debemos identificar qué pacientes pueden beneficiarse realmente de ellos. El futuro pasa probablemente por diagnosticar e intervenir cada vez antes y de una manera cada vez más personalizada», apunta el Dr. Pérez Martínez.

Cuidado de la salud cerebral

La llegada de nuevas opciones farmacológicas no sustituye las actuaciones preventivas ni las intervenciones no farmacológicas. Ambas continúan ocupando un lugar esencial dentro de un abordaje integral de la enfermedad de alzhéimer.

El ejercicio físico adaptado, la estimulación cognitiva, la conservación de las relaciones sociales y una alimentación saludable inspirada en el patrón mediterráneo contribuyen al bienestar y favorecen el funcionamiento cotidiano. En paralelo, el control de factores de riesgo vascular como la hipertensión arterial, la diabetes o el colesterol sigue desempeñando un papel relevante en el cuidado de la salud cerebral.

«Los avances farmacológicos son una parte muy importante de esta nueva etapa, pero no sustituyen todo lo demás. Cuidar la salud vascular, hacer ejercicio, mantener la actividad cognitiva y social y seguir unos hábitos de vida saludables continúa siendo esencial. El abordaje del alzhéimer tiene que ser integral», subraya el especialista.

La nueva Unidad de Memoria del Hospital Universitario La Luz ha integrado estos progresos en su actividad asistencial mediante un modelo de atención integral y personalizado dirigido a personas con deterioro cognitivo y enfermedad de alzhéimer.

Este servicio combina la valoración neurológica y neuropsicológica con el uso de nuevos biomarcadores, entre ellos los plasmáticos como la p-tau217. Además, contempla la evaluación de tratamientos antiamiloides en aquellos pacientes que reúnen los criterios necesarios para su indicación. La aplicación de estas terapias implica un seguimiento especializado, tanto para comprobar su eficacia como para vigilar su seguridad.

A este modelo se ha incorporado también un programa de neuromodulación mediante corriente continua, inaugurado recientemente, con el que se amplían las posibilidades de intervención dentro de una atención de carácter multidisciplinar.

«El reto es conseguir que los avances científicos no se queden en el laboratorio, sino que lleguen a la consulta y se traduzcan en decisiones clínicas individualizadas. Queremos ofrecer a cada paciente una evaluación precisa y valorar las opciones disponibles en función de sus características, siempre con el objetivo de preservar su autonomía y su calidad de vida el mayor tiempo posible», concluye el Dr. Pérez Martínez.

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