La resonancia magnética puede ayudar a predecir la progresión de la enfermedad de Alzheimer

La resonancia magnética puede ayudar a predecir la progresión de la enfermedad de AlzheimerGetty Images

Una resonancia magnética puede anticipar la evolución del Alzheimer en menores de 65 años

Los hallazgos podrían identificar a los pacientes con un curso de la enfermedad más lento o más rápido

Una resonancia magnética podría ofrecer una información especialmente valiosa a las personas con enfermedad de Alzheimer de inicio temprano: una estimación de la rapidez con la que podría avanzar el deterioro cognitivo.

Así lo sugiere una investigación del Instituto de Neurociencia Mass General Brigham, cuyos resultados se han publicado en Neurology, la revista oficial de la Academia Estadounidense de Neurología. El trabajo identifica un patrón de atrofia cerebral visible en las imágenes de resonancia que se relaciona con un mayor riesgo de progresar antes desde un deterioro cognitivo leve hasta la demencia.

El alzhéimer de inicio temprano es una forma poco frecuente de la enfermedad que aparece antes de los 65 años. Aunque, en promedio, tiende a evolucionar más rápidamente que el alzhéimer de aparición tardía, existe una gran variabilidad entre pacientes. Esta diferencia hace especialmente difícil saber cómo evolucionará la enfermedad en cada persona.

Para los pacientes y sus familias, disponer de una previsión más precisa podría facilitar la planificación de los cuidados, la vivienda y otras decisiones importantes a medida que avance la enfermedad.

«El diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer de inicio temprano es complejo, y se agrava por el hecho de que los pacientes, sus cuidadores y los médicos desconocen qué esperar en los años posteriores al diagnóstico», afirmó la Dra. Alexandra Touroutoglou, coautora principal e investigadora del Instituto de Neurociencia Mass General Brigham. «Si podemos utilizar la resonancia magnética, que ya forma parte del proceso diagnóstico, para estimar mejor la velocidad de progresión de la enfermedad, podríamos ayudar a los pacientes y sus familias a planificar con anticipación y a los médicos a tomar decisiones más personalizadas sobre la atención».

Evolución hacia la demencia

Los investigadores analizaron los datos de 130 personas de entre 40 y 64 años con deterioro cognitivo leve debido a alzhéimer de inicio temprano. El estudio también incluyó a 97 personas cognitivamente sanas de edades similares.

Los participantes procedían del estudio LEADS (Longitudinal Early-Onset Alzheimer's Disease Study), un consorcio multicéntrico estadounidense que constituye uno de los mayores estudios internacionales centrados en el alzhéimer de inicio temprano.

Durante un seguimiento medio de aproximadamente dos años, 84 de los participantes con alzhéimer de inicio temprano, alrededor del 65 %, desarrollaron demencia. En este contexto, el término demencia hace referencia a una pérdida de capacidades cognitivas —como la memoria, el lenguaje o la capacidad para resolver problemas— suficientemente importante como para interferir en la vida cotidiana.

Al revisar las resonancias realizadas al comienzo del estudio, los investigadores observaron una relación entre la cantidad de atrofia cerebral y la evolución posterior de los pacientes.

Aquellas personas que presentaban mayor pérdida de volumen en determinadas regiones cerebrales relacionadas con la memoria y el pensamiento tenían más probabilidades de desarrollar demencia antes que quienes mostraban un menor grado de atrofia. Además, el riesgo aumentaba a medida que lo hacía la atrofia cerebral.

Mejorar el pronóstico

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que incorporar las mediciones de atrofia cerebral obtenidas mediante resonancia magnética permitió mejorar un modelo destinado a calcular el riesgo de progresión. El modelo también tenía en cuenta factores como la edad, el sexo y el resultado obtenido en una prueba cognitiva inicial.

La posibilidad de extraer información cuantitativa de una prueba que ya se utiliza habitualmente durante el proceso diagnóstico podría facilitar en el futuro una atención más personalizada.

«Este estudio podría allanar el camino para utilizar medidas cuantitativas de atrofia cerebral en regiones vulnerables del cerebro como método para predecir el momento del deterioro funcional. Esta es información que aún no hemos podido brindar a los pacientes», afirmó el Dr. Mark Eldaief, neurólogo y coautor principal del estudio, perteneciente a las Unidades de Trastornos de la Memoria y Demencia Frontotemporal del Instituto de Neurociencia Mass General Brigham.

Un modelo en estudio

Los resultados son prometedores, pero los investigadores advierten de que la herramienta todavía necesita más validación antes de utilizarse para realizar predicciones individuales en la práctica clínica.

El modelo se desarrolló y probó en personas cuyo deterioro cognitivo leve estaba relacionado principalmente con problemas de memoria. Por ello, sus resultados podrían no ser aplicables de la misma manera a pacientes cuyo alzhéimer de inicio temprano afecta inicialmente al comportamiento, la visión, las capacidades espaciales o el lenguaje.

También serán necesarios estudios con poblaciones más diversas para comprobar si las mediciones de atrofia cerebral permiten predecir otros resultados relevantes, como la necesidad de institucionalización o la mortalidad.

Por ahora, la resonancia no permite predecir con exactitud el futuro de una persona con alzhéimer de inicio temprano. Pero los resultados apuntan a una posibilidad que podría resultar especialmente útil: convertir una prueba que ya forma parte del diagnóstico en una herramienta adicional para anticipar cómo puede evolucionar la enfermedad y adaptar los cuidados a las necesidades de cada paciente.

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