cute dog put his face on his knees to the man and smiling from the hands scratching her ear

Este fenómeno ha sido analizado por la psicología de la antrozoologíaGetty Images/iStockphoto

Psicología

¿Por qué algunas personas no pueden evitar acariciar perros por la calle? Esto dice la psicología

Lo más recomendable es pedir permiso para saludar al animal, ya que de lo contrario podría haber una mala reacción

Algunas personas no pueden resistirse a la necesidad de acariciar perros por la calle, aunque sean de otro dueño. En este sentido, lo más normal es pedir permiso para saludar al animal, ya que de lo contrario podría haber una mala reacción. Sin embargo, ¿Qué dice exactamente la psicología de este tipo de personas?

Este fenómeno ha sido analizado por la psicología de la antrozoología, la ciencia que se encarga de estudiar la interacción humano-animal, y los expertos han tratado de arrojar luz a este comportamiento. Según los especialistas, acariciar a un perro en la calle no es solo un acto de ternura, sino que se trata de una ventana abierta a la estructura química cerebral.

De esta manera, el deseo de tocar a un perro está vinculado al sistema de recompensa del cerebro si se analiza desde el punto de vista neuropsicológico. Además, diversos estudios apuntan que, en el vínculo humano-animal, el contacto visual y físico con un canino dispara la producción de oxitocina, conocida como la «hormona del amor» o del vínculo.

Esta sensación de bienestar ha sido estudiada también por la Universidad Estatal de Washington. En este sentido, la Dra. Patricia Pendry, líder de la investigación, confirmó que tan solo diez minutos de acariciar perros o gatos son suficientes para producir una reducción significativa del cortisol en la sangre, la principal hormona del estrés.

Empatía y afabilidad

Por todo ello, la psicología apunta a que las personas que no pueden resistirse a acariciar perros en la vía pública son, sobre todo, empáticas y afables. La razón de esto es que estos individuos suelen tener una mayor capacidad para leer señales no verbales. Además, mostrarle cariño al animal se considera como una forma de conectar con algo genuino en un entorno lleno de interacciones tensas, como es el caso de la calle.

Sin embargo, nunca hay que olvidar que la prioridad ante todo debe ser el bienestar del perro. Por lo tanto, los expertos advierten que el «buen acariciador» es aquel que respeta el espacio del otro, preguntando siempre primero y leyendo todas las señales que muestra el propio animal.

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