Picadura de avispa
Qué hacer si me pica una avispa en la piscina
El verano trae consigo más tiempo al aire libre y, con él, un aumento de las picaduras de insectos. Aunque la mayoría solo provoca molestias locales y desaparece en pocas horas o días, saber cómo actuar puede aliviar los síntomas y reducir el riesgo de complicaciones.
Los doctores Roi Piñeiro Pérez e Iván Carabaño Aguado, en su artículo Manejo práctico de las picaduras de insecto en Atención Primaria, recuerdan que la mayor parte de las picaduras evolucionan de forma favorable y no requieren tratamientos complejos.
Los especialistas recomiendan comenzar lavando la zona afectada con agua y jabón. Si aparecen ampollas o vesículas, es importante no romperlas para evitar infecciones.
En caso de que el aguijón permanezca clavado en la piel, debe retirarse lo antes posible utilizando una pinza estéril o raspándolo cuidadosamente con un objeto de borde rígido, evitando extraerlo con los dedos o mediante succión.
Para aliviar el picor y la irritación pueden emplearse lociones calmantes, como las de calamina, y, si es necesario, desinfectar la zona con un antiséptico que no coloree la piel.
Cuando la inflamación o el picor son más intensos, los expertos señalan que puede valorarse el uso de corticoides tópicos de baja potencia, así como antihistamínicos o analgésicos por vía oral, siempre siguiendo las recomendaciones de un profesional sanitario o del prospecto del medicamento.
El frío, el mejor aliado
Entre las medidas físicas, la aplicación de frío local es una de las más eficaces. Colocar una bolsa de hielo envuelta en un paño o una compresa fría durante unos minutos ayuda a reducir la inflamación, aliviar el dolor y limitar la absorción de algunos componentes del veneno.
Aunque el calor puede resultar útil en determinados tipos de picaduras de animales marinos cuyas toxinas son sensibles a la temperatura, en las picaduras de insectos la recomendación general de los especialistas es aplicar frío local.