El interior del coche puede tener posibles carcinógenos
El peligro oculto de entrar a un coche caliente sin ventilar en verano
El aire podría estar contaminado por los retardantes de llama, posibles carcinógenos
Las altas temperaturas hacen difícil pasear por la calle por lo que el aire acondicionado convierte al coche en un aliado para desplazarse en estos días de calor intenso. Sin embargo, los científicos advierten de los riesgos de arrancar el coche antes de ventilar correctamente el habitáculo. El peligro reside no solo en el golpe de calor sino en los gases nocivos que desprenden los productos químicos utilizados en los materiales del coche y que son posibles carcinógenos.
Un estudio publicado en 2024 en la revista Environmental Science & Technology, detectó la presencia de retardantes de llama potencialmente nocivos en prácticamente todos los vehículos analizados.
Los investigadores encontraron que estos compuestos, añadidos por los fabricantes a la espuma de los asientos y otros materiales están presentes en el aire del habitáculo, pese a que no existe evidencia de que aporten un beneficio real en la prevención de incendios.
Rebecca Hoehn, autora principal del estudio, explica: «Nuestra investigación reveló que los materiales del interior liberan sustancias químicas nocivas en el aire del habitáculo de nuestros coches».
El calor aumenta la exposición
El estudio observó que las concentraciones de estos compuestos aumentaban durante los meses más cálidos. Aproximadamente la mitad de los vehículos fueron analizados tanto en verano como en invierno y los resultados mostraron que las altas temperaturas favorecen la liberación de estos productos químicos desde la espuma de los asientos y otros componentes del interior.
Los investigadores recuerdan que el habitáculo de un coche estacionado al sol puede alcanzar temperaturas de hasta 65 grados centígrados, lo que incrementa la presencia de estas sustancias en el aire.
Para confirmar el origen de la contaminación, el equipo analizó muestras de espuma de los asientos de 51 vehículos. Los coches cuya espuma contenía TCIPP presentaban también concentraciones más elevadas de este compuesto en el aire, lo que confirma que los propios asientos constituyen una fuente importante de exposición.
La científica de la Universidad de Duke añade: «Teniendo en cuenta que el conductor promedio pasa aproximadamente una hora al día en el coche, esto representa un importante problema de salud pública. Resulta especialmente preocupante para los conductores que realizan trayectos largos y para los niños que viajan como pasajeros, ya que respiran más aire por kilogramo de peso que los adultos».
Lydia Jahl, coautora del estudio e investigadora principal del Green Science Policy Institute afirma que «es posible reducir la exposición a retardantes de llama en el coche abriendo las ventanillas y aparcando a la sombra».
Sustancias en el 99 % de los vehículos
El equipo analizó el aire del interior de 101 vehículos fabricados a partir de 2015 en distintos puntos de Estados Unidos. En el 99 % de ellos detectó fosfato de tris(1-cloroisopropilo) (TCIPP), un retardante de llama que está siendo evaluado por el Programa Nacional de Toxicología de Estados Unidos por su posible potencial cancerígeno.
Además, la mayoría de los automóviles contenía otros retardantes de llama organofosforados, como el fosfato de tris(1,3-dicloro-2-propilo) (TDCIPP) y el fosfato de tris(2-cloroetilo) (TCEP), ambos incluidos en la Proposición 65 de California como sustancias cancerígenas. Estas sustancias también se han relacionado con alteraciones neurológicas y problemas reproductivos.