El ejercicio ayuda a controlar el riesgo de cáncer

El ejercicio ayuda a controlar el riesgo de cáncerGetty Images

Hacer ejercicio reduce en un 23 por ciento el riesgo de morir de cáncer

El ejercicio estructurado puede ayudar a los pacientes con cáncer a vivir más y reducir las recaídas

El ejercicio estructurado puede ayudar a las personas con cáncer a vivir más tiempo y a reducir el riesgo de que la enfermedad reaparezca, según un estudio que sintetiza la evidencia disponible y que se publica en el British Journal of Sports Medicine.

Los beneficios sobre la supervivencia y el riesgo de recurrencia fueron mayores en los pacientes con cáncer en fases tempranas, en quienes realizaron ejercicio aeróbico o combinaron ejercicio aeróbico con entrenamiento de fuerza y en aquellos que mantuvieron sus rutinas de ejercicio durante el estudio. Los investigadores consideran que estos resultados respaldan la incorporación del potencial terapéutico del ejercicio a la atención oncológica.

El cáncer reaparece en entre el 20 % y el 40 % de los pacientes, incluso después de someterse a cirugía con intención curativa y quimioterapia. Aunque el ejercicio estructurado se recomienda ampliamente para reducir la fatiga y mejorar la capacidad física y la calidad de vida, su posible papel para prolongar la supervivencia y prevenir las recaídas sigue siendo objeto de debate.

Mejor supervivencia general

Para reforzar la evidencia disponible, los investigadores revisaron las bases de datos científicas en busca de ensayos clínicos controlados y aleatorizados publicados hasta finales de 2025. En ellos debían analizarse los efectos de programas de ejercicio estructurado sobre la supervivencia o la recurrencia en adultos con cáncer confirmado.

De los 123 estudios identificados inicialmente, 21 ensayos realizados en Norteamérica, Europa, Australia y Asia cumplieron los criterios de inclusión, con un total de 8.449 participantes. El 88 % eran mujeres.

Los pacientes que realizaban ejercicio presentaban un 17 % menos de probabilidades de sufrir una recaída

La edad media era de 54 años, con un rango de entre 47 y 76 años, mientras que el seguimiento medio fue de 64 meses. El cáncer de mama fue el tipo de tumor más estudiado, seguido por los de intestino y páncreas.

El análisis conjunto mostró que el ejercicio estructurado se asociaba con una mejor supervivencia general. Los pacientes que realizaban ejercicio como parte de su tratamiento presentaban un 23 % menos de probabilidades de morir y un 17% menos de probabilidades de sufrir una recaída antes de fallecer que quienes no seguían estos programas.

Los análisis independientes también mostraron un 18 % menos de probabilidades de morir por cualquier causa y un 26 % menos de probabilidades de morir específicamente a causa del cáncer.

Sin embargo, no se encontraron pruebas claras de que el ejercicio estructurado prolongara el tiempo hasta la progresión de la enfermedad ni de que aumentara la probabilidad de que no quedara cáncer invasivo después del tratamiento estándar.

La importancia de mantener el ejercicio

Un análisis exploratorio mostró que las asociaciones eran más fuertes entre los participantes que completaron al menos el 70% del programa de ejercicio previsto.

En cuanto al tipo de actividad, las estimaciones generales de supervivencia favorecieron tanto el ejercicio aeróbico como los programas que combinaban ejercicio aeróbico y entrenamiento de fuerza. En cambio, no se encontró una asociación clara con el entrenamiento de fuerza realizado de forma aislada. Los investigadores señalan, no obstante, que este último resultado se basó únicamente en un ensayo con 129 participantes.

«El ejercicio aeróbico favorece el acondicionamiento cardiovascular sistémico, la movilización de células inmunitarias y la normalización de la perfusión tumoral, mecanismos directamente relevantes para el control sistémico del tumor», explican los investigadores.

Ejercicio frente al cáncer

Los autores apuntan a varios mecanismos biológicos que podrían explicar la relación observada entre ejercicio, supervivencia y riesgo de recurrencia.

La actividad física puede potenciar la respuesta del sistema inmunitario frente al cáncer y mejorar el flujo sanguíneo dentro de los tumores, lo que podría favorecer la eficacia de los tratamientos. También puede reducir los niveles circulantes de determinadas hormonas sexuales y aumentar la captación de glucosa por parte de los músculos, disminuyendo la disponibilidad de este combustible para las células tumorales.

Además, el ejercicio podría favorecer los mecanismos celulares de reparación del ADN, lo que potencialmente limitaría la aparición de cambios capaces de hacer que los tumores sean más agresivos.

Interpretarse con cautela

Los investigadores reconocen varias limitaciones del análisis. Entre ellas se encuentran el desplazamiento de algunos participantes de los grupos de comparación hacia comportamientos más saludables, las diferencias considerables entre los programas de ejercicio en cuanto a tipo, duración e intensidad y el predominio de estudios centrados en el cáncer de mama.

También existe relativamente poca evidencia sobre pacientes con cáncer en estadios avanzados, por lo que los resultados no pueden extrapolarse directamente a todos los tipos y fases de la enfermedad.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas