Vivir en barrios con altos niveles de desventaja socioeconómica se asociaba con una salud cerebral deficiente

Vivir en barrios con altos niveles de desventaja socioeconómica se asociaba con una salud cerebral deficienteGrok (X)

El lugar donde vives puede influir en tu salud cerebral

Vivir en un barrio desfavorecido se relaciona con un envejecimiento más rápido del cerebro

Vivir en un barrio con altos niveles de desventaja socioeconómica se asocia con una peor salud cerebral, según un estudio que ha analizado cerca de 3.000 resonancias magnéticas cerebrales. Los resultados, publicados en Radiology, revista de la Sociedad Radiológica de Norteamérica (RSNA) y a los que ha tenido acceso El Debate apuntan a una relación entre el entorno socioeconómico y determinados indicadores de envejecimiento cerebral.

«Desde hace tiempo sospechábamos que el entorno en el que vivimos afecta al cerebro, pero hasta ahora no se había demostrado a gran escala en poblaciones clínicas», afirmó John-Paul J. Yu, profesor de la Universidad de Wisconsin y director asociado del Centro de Investigación sobre Disparidades en la Salud de la Universidad de Wisconsin-Madison. «Hemos demostrado, mediante indicadores muy sólidos y cuantificables, que nuestro entorno tiene un impacto desproporcionado en el cerebro a nivel molecular y celular».

Mayor edad cerebral y menor volumen

El estudio retrospectivo analizó si residir en barrios con mayores desventajas socioeconómicas estaba relacionado con dos indicadores de salud cerebral: una mayor diferencia en la edad cerebral y un menor volumen cerebral total.

La diferencia en la edad cerebral refleja la distancia entre la edad cronológica de una persona y la edad estimada de su cerebro a partir de las imágenes obtenidas mediante resonancia magnética.

Los investigadores analizaron las resonancias cerebrales de 2.826 pacientes, 1.094 hombres y 1.732 mujeres, con edades comprendidas entre los 18 y los 96 años. Las imágenes procedían de exploraciones clínicas consecutivas realizadas tanto a pacientes hospitalizados como ambulatorios entre enero y junio de 2024 en los Hospitales y Clínicas de la Universidad de Wisconsin y en centros colaboradores de la comunidad.

Para determinar el nivel de desventaja socioeconómica de cada zona, los investigadores calcularon para cada participante un Índice de Privación de Área (ADI, por sus siglas en inglés), basado en su código postal. Este indicador combina 17 variables relacionadas con los ingresos, la educación, el empleo y las características de la vivienda a partir de los datos de la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense de 2023.

Una edad cerebral elevada se relaciona con factores de riesgo cardiovascular, enfermedades psiquiátricas y deterioro cognitivo

Los resultados mostraron que las personas que vivían en los barrios más desfavorecidos presentaban una mayor diferencia en la edad cerebral y un menor volumen cerebral total. «Descubrimos que los residentes de los barrios más desfavorecidos tenían un envejecimiento cerebral acelerado en comparación con las personas que viven en zonas menos desfavorecidas», dijo el Dr. Yu. «En otras palabras, el lugar donde vives deja una huella medible en tu cerebro».

Más lesiones visibles en la resonancia

El análisis de las imágenes también reveló que los residentes de los barrios con mayores desventajas presentaban un mayor volumen de hiperintensidades de la sustancia blanca.

«Las hiperintensidades de la sustancia blanca son, en esencia, las huellas del daño cardiovascular en el cerebro», explicó el Dr. Yu. «Cuando se vive con factores de estrés crónicos como la hipertensión, la falta de sueño o el estrés constante, los vasos sanguíneos se contraen, restringiendo el flujo sanguíneo a esa parte del cerebro. Con el tiempo, estas áreas se manifiestan como puntos brillantes en la resonancia magnética».

Un mayor volumen de hiperintensidades de la sustancia blanca se asocia con un mayor riesgo de pérdida de memoria, problemas cognitivos y demencia.

Indicador de salud cerebral

Los autores consideran que estos resultados apuntan a la posibilidad de utilizar determinados datos obtenidos mediante resonancia magnética como biomarcadores de imagen de las desigualdades estructurales, tanto en investigación como en la evaluación del riesgo clínico.

«Hemos demostrado por primera vez en una población clínica real que el entorno de un individuo tiene implicaciones claras y cuantificables para la edad cerebral y, por extensión, para la salud cerebral», afirmó. «Las condiciones en las que las personas nacen, viven, trabajan y envejecen influyen profundamente en los resultados de salud neurológica a largo plazo».

El Dr. Yu considera que la relación entre las desventajas socioeconómicas del barrio y la salud cerebral constituye un área de investigación emergente con posibles implicaciones para la investigación básica, la salud pública y la práctica clínica.

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