Cáncer de intestino
Una bacteria común podría estar relacionada con más del 22 % de los casos de cáncer de intestino
Las personas nacidas en las últimas décadas podrían presentar un mayor riesgo tras la exposición al Helicobacter pylori
El Helicobacter pylori es una bacteria que crece en el tubo digestivo y que está presente en más de la mitad de la población mundial. El Helicobacter es la causa frecuente de úlceras estomacales así como un factor de riesgo para el cáncer gástrico. Ahora, un estudio, publicado en la revista de acceso abierto eGastroenterology, va más allá y sugiere que la exposición a esta bacteria podría estar relacionada con el 22 % de los casos de cáncer de intestino a nivel mundial.
Los investigadores advierten de que las personas nacidas en las últimas décadas podrían presentar un mayor riesgo tras la exposición a esta bacteria, aunque subrayan que son necesarios estudios prospectivos a largo plazo para determinar si su erradicación mediante antibióticos puede reducir de forma significativa el riesgo de desarrollar cáncer de intestino.
El cáncer de intestino es la segunda causa principal de muerte relacionada con el cáncer. En 2022 se registraron casi 2 millones de nuevos casos y 900.000 muertes por esta enfermedad en todo el mundo.
Un riesgo 1,6 veces mayor
H. pylori está clasificada como carcinógeno humano del grupo 1 debido a su relación causal demostrada con el cáncer de estómago. Sin embargo, su posible papel en el cáncer de intestino continúa siendo objeto de debate, pese a la creciente evidencia científica.
Para estimar hasta qué punto la exposición a la bacteria podría estar relacionada con la carga mundial de esta enfermedad, los investigadores analizaron datos procedentes de revisiones sistemáticas y análisis combinados, teniendo en cuenta factores como la región, el método de diagnóstico, el sexo, la existencia de programas nacionales de detección y el uso de terapias de erradicación.
Los datos internacionales de casos de cáncer correspondientes a 2022 se obtuvieron del Observatorio Mundial del Cáncer (GLOBOCAN).
El análisis mostró que las personas expuestas a H. pylori presentaban un riesgo 1,6 veces mayor de cáncer de intestino que aquellas que no habían estado expuestas. No se observaron diferencias estadísticamente significativas al analizar los resultados según el sexo, la edad —mayores o menores de 60 años—, el método de diagnóstico o la existencia de un programa nacional de detección precoz.
En los cuatro estudios observacionales que analizaron el efecto de la erradicación de H. pylori, el tratamiento se relacionó con un menor riesgo de cáncer de intestino, aunque este efecto solo se observó después de 10 años.
Hasta un 22% de los casos
Las estimaciones combinadas de 43 estudios, que reunieron a 48.694.403 personas, indicaron que la exposición a H. pylori podría estar relacionada con aproximadamente uno de cada cinco casos de cáncer de intestino (22%).
Sin embargo, esta proporción fue considerablemente menor al limitar el análisis a 14 estudios de cohortes y poblacionales, situándose en el 12 %.
Las diferencias también fueron importantes según la región. El Pacífico Occidental y Mongolia presentaron las proporciones estimadas más elevadas de casos potencialmente vinculados a la exposición a H. pylori, con un 25% y un 36%, respectivamente. China, por su parte, registró el mayor número absoluto de casos potencialmente relacionados con la bacteria, con 139.619.
Estos resultados contrastan con la elevada prevalencia de H. pylori en África, el sudeste asiático y el Mediterráneo oriental, regiones en las que las proporciones estimadas de casos atribuibles a la exposición fueron comparativamente menores.
El análisis exploratorio también apuntó a una mayor proporción de casos relacionados con H. pylori entre las personas nacidas en décadas más recientes. La estimación pasó del 9,5 % entre quienes nacieron antes de 1947 a alrededor del 10 % entre los nacidos entre 1948 y 1962 y al 15 % entre los nacidos entre 1963 y 1977.
Nuevos interrogantes
Los investigadores recuerdan que el cáncer de intestino tiene numerosos factores de riesgo, tanto no modificables, como la genética y la edad, como modificables, relacionados con el estilo de vida y la alimentación. En conjunto, estos factores representan una proporción estimada de casos mayor que la atribuida a H. pylori.
El control de la bacteria a nivel poblacional podría contribuir a prevenir el cáncer gástrico y, si finalmente se demuestra una relación causal con el cáncer de intestino, también podría ayudar a reducir la carga de esta enfermedad en las zonas con una elevada prevalencia de la infección.
No obstante, los autores señalan que cualquier estrategia de este tipo dependería de la epidemiología de cada territorio, de la capacidad de los sistemas sanitarios y de su integración con los programas de detección del cáncer de intestino.
«Al igual que ocurre con la prevención primaria del cáncer gástrico, la erradicación a gran escala de la bacteria H. pylori plantea inquietudes sobre el uso responsable de los antibióticos, la resistencia a estos y los efectos secundarios del tratamiento», destacan los investigadores.
Los resultados, concluyen, ponen de manifiesto la necesidad de realizar ensayos clínicos aleatorizados bien diseñados y estudios prospectivos que permitan determinar el impacto de la infección por H. pylori y de su erradicación sobre el riesgo de cáncer de intestino, así como identificar los posibles factores que puedan modificar esta relación.