Los pacientes que toman Mounjaro, Wegovy u Ozempic tienen una mayor tasa de regurgitación estomacal
Si tomas Ozempic, Mounjaro o Wegovy, cuidado con la anestesia
Los pacientes que toman agonistas del receptor de GLP-1 tienen una tasa de regurgitación estomacal 11 veces mayor
Los pacientes que toman agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (AR-GLP-1) como Ozempic, Mounjaro o Wegovy utilizados para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad, tienen una probabilidad once veces mayor de sufrir regurgitación o aspiración pulmonar durante procedimientos realizados bajo anestesia que quienes no toman estos medicamentos, según una nueva investigación presentada en la Reunión Anual de la Asociación de Anestesistas, celebrada en Liverpool (Reino Unido), y publicada en Anaesthesia. No obstante, el riesgo absoluto de estas complicaciones sigue siendo bajo.
El estudio, dirigido por el Dr. Kariem El-Boghdadly, del Guy's and St Thomas' NHS Foundation Trust y el King's College de Londres, analizó a 47.039 adultos atendidos en 119 centros de todo Reino Unido.
De todos los participantes, 1.348 (2,9 %) habían recibido agonistas del receptor de GLP-1 durante los tres meses anteriores al procedimiento. Entre ellos, más del 40 % había obtenido la medicación mediante una prescripción no médica o de un especialista, y el control del peso fue la indicación más habitual.
Los fármacos de este grupo incluyen la semaglutida, comercializada como Ozempic y Wegovy, y la tirzepatida, comercializada como Mounjaro. Su utilización se ha incrementado en los últimos años tanto para el tratamiento de la diabetes tipo 2 como para el control del peso.
Cómo actúan estos medicamentos
Una de las particularidades de estos medicamentos es que retrasan el vaciamiento gástrico, es decir, ralentizan la velocidad con la que los alimentos y los líquidos abandonan el estómago. Esto puede hacer que, pese a seguir las recomendaciones habituales de ayuno antes de una intervención, quede contenido en el estómago durante la anestesia.
Si este contenido regresa hacia el esófago y la boca se produce una regurgitación. Si posteriormente alcanza las vías respiratorias y los pulmones, puede producirse una aspiración pulmonar, una complicación asociada a la anestesia.
La incidencia de aspiración y/o regurgitación pulmonar fue de 57 casos entre 45.691 pacientes que no recibían AR-GLP-1, equivalente al 0,12 %. Entre quienes sí tomaban estos medicamentos se registraron 19 casos entre 1.348 pacientes, un 1,41 %.
Incidencia once veces superior
En este segundo grupo se produjeron 17 casos de regurgitación y dos de aspiración, lo que supone aproximadamente un episodio por cada 71 pacientes y una incidencia 11 veces superior a la observada entre quienes no tomaban estos fármacos.
Las complicaciones aparecieron con mayor frecuencia durante el despertar de la anestesia: el 53 % de los episodios se produjo en ese momento, frente al 13 % al inicio de la anestesia y otro 13 % a mitad de la intervención.
Qué hacer
El estudio también encontró una gran variabilidad en el manejo perioperatorio de los AR-GLP-1. Casi un tercio de los pacientes recibió la recomendación de suspender la medicación antes de la cirugía y, en la mayoría de estos casos, se omitió durante entre ocho y 14 días.
Los autores señalan que esta práctica contrasta con las directrices nacionales de la Asociación de Anestesistas, que recomiendan continuar con los AR-GLP-1 durante el periodo perioperatorio. Según explican, interrumpir el tratamiento durante menos de tres o cuatro semanas podría no ser suficiente para que desaparezca su efecto sobre el estómago.
La semivida de eliminación de la tirzepatida es de cinco días y la de la semaglutida, de siete días. Por ello, los autores indican que serían necesarios 25 y 35 días, respectivamente, equivalentes a cinco semividas, para eliminar eficazmente estos fármacos del organismo. Sin embargo, todavía no está claro cuánto tiempo habría que suspenderlos antes de una intervención para reducir el riesgo de contenido gástrico residual.
Obesidad y diabetes pueden influir
Los investigadores advierten de que los resultados no permiten establecer que los AR-GLP-1 sean la causa directa del aumento observado. Las personas que toman estos medicamentos presentan con mayor frecuencia obesidad y diabetes, dos factores que también pueden estar relacionados con el riesgo de aspiración pulmonar.
Los anestesiólogos afirman que es importante que los pacientes informen del uso de estos fármacos
Los autores destacan: «Aunque nuestros resultados sugieren que los AR-GLP-1 se asocian con un aumento de once veces en la incidencia de aspiración o regurgitación pulmonar, no se puede determinar la causalidad, y esta asociación puede deberse a factores de confusión no medidos. Por ejemplo, la obesidad y la diabetes son factores de riesgo conocidos para la aspiración pulmonar y están sobrerrepresentadas en las personas que reciben AR-GLP-1 en nuestra cohorte. Además, nuestros datos pueden subestimar la incidencia de aspiración y regurgitación pulmonar en pacientes que no recibían AR-GLP-1».
Los anestesiólogos afirman que es importante que los pacientes informen del uso de estos fármacos: «Como con cualquier medicamento, es importante que los pacientes informen si están tomando agonistas del receptor de GLP-1 antes de cualquier procedimiento que requiera anestesia, independientemente de la procedencia de los fármacos. Dado que el uso de estos agonistas está aumentando, sigue siendo una buena práctica que los anestesiólogos consideren preguntar específicamente a los pacientes si están tomando estos medicamentos antes de la anestesia».