El fármaco contra la obesidad que renuncia a perder más peso para reducir sus efectos secundarios

La petrelintida renuncia a perder más peso para reducir sus efectos secundariosGetty/ Ales Utouka

La nueva inyección para la obesidad: se pierde menos peso pero reduce los efectos secundarios

Las inyecciones semanales de petrelintida permiten a los pacientes perder más del 10 % de su peso corporal

Las inyecciones semanales de petrelintida, un nuevo fármaco contra la obesidad basado en la hormona amilina, permiten alcanzar pérdidas de peso superiores al 10 % en algunos grupos de pacientes. Los resultados de la investigación, publicada en The Lancet Diabetes & Endocrinology, indicaron que la reducción de peso fue, en términos generales, inferior a la observada con algunos tratamientos basados en incretinas, como los agonistas del receptor de GLP-1, –tipo Ozempic o Mounjaro– aunque el nuevo fármaco presentó una menor incidencia de determinados efectos adversos gastrointestinales.

El estudio, presentado en la Reunión Anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD), que se celebrada en Milán entre el 28 de septiembre y el 2 de octubre, apuntó a la petrelintida como una posible alternativa a las terapias basadas en incretinas, especialmente para pacientes que presentaban una menor tolerancia a sus efectos secundarios.

El reto de abandonar el tratamiento

Los investigadores, entre ellos el profesor Timothy Garvey, de la Universidad de Alabama en Birmingham, EE. UU., señalaron que, según datos procedentes de la práctica clínica habitual, hasta el 75 % de las personas que iniciaban un tratamiento inyectable con agonistas del receptor del péptido similar al glucagón (GLP-1), entre ellos semaglutida y tirzepatida, lo abandonaban durante los primeros 12 meses.

La interrupción del tratamiento podía asociarse con una recuperación del peso durante el año siguiente y con un posible empeoramiento de algunas complicaciones relacionadas con la obesidad. Entre ellas se encontraban factores de riesgo cardiometabólico que habían mejorado durante el tratamiento.

Los efectos adversos gastrointestinales figuraban entre las causas más frecuentes de abandono, especialmente durante los primeros meses. En un ensayo de resultados cardiovasculares con semaglutida, aproximadamente el 37 % de las interrupciones se atribuyeron a este tipo de efectos secundarios.

En este contexto, los autores señalaron que la elevada prevalencia mundial de la obesidad había reforzado la necesidad de desarrollar tratamientos que actuaran sobre mecanismos diferentes o complementarios a los de los agonistas de GLP-1 y que ofrecieran una mejor tolerabilidad.

La amilina, nueva vía terapéutica

La amilina era una hormona producida por el páncreas que participaba en la regulación del apetito mediante mecanismos parcialmente independientes de las vías de las incretinas. Varios análogos de acción prolongada de esta hormona se encontraban en desarrollo como tratamientos contra la obesidad.

Entre ellos figuraban la cagrilintida, la eloralintida y la petrelintida. Los estudios disponibles habían apuntado a que estos medicamentos podían generar pérdidas de peso clínicamente significativas y, al mismo tiempo, presentar una incidencia relativamente baja de efectos adversos gastrointestinales.

El ensayo de fase 2 tuvo como objetivo evaluar la eficacia y la seguridad de la administración semanal de petrelintida frente a placebo en personas con obesidad.

Más de 10 % de pérdida de peso

El estudio se realizó en 32 centros de Estados Unidos, Polonia y Rumanía. Entre el 9 de diciembre de 2024 y el 25 de febrero de 2025, los investigadores evaluaron a 714 participantes. De ellos, 485 fueron seleccionados aleatoriamente para recibir inyecciones subcutáneas semanales de petrelintida o placebo.

Todos los participantes recibieron además asesoramiento estandarizado sobre hábitos de vida, que incluía recomendaciones dietéticas destinadas a conseguir un déficit energético aproximado de 500 kilocalorías diarias y la realización de al menos 150 minutos semanales de actividad física de intensidad moderada.

Las distintas dosis de petrelintida produjeron pérdidas medias de peso de entre el 8,7% y el 10,7% a las 42 semanas. En concreto, la reducción media fue del 8,7% con 1,0 mg, del 9,2% con 2,5 mg, del 10,7% con 5,0 mg, del 10,5% con 7,0 mg y del 10,2% con 9,0 mg. En el grupo que recibió placebo, la pérdida media de peso fue del 1,7%.

Mejoras cardiovascular

Los participantes tratados con petrelintida también registraron mejoras en algunos factores de riesgo cardiovascular. Los investigadores observaron reducciones de la presión arterial y de los niveles de proteína C reactiva, un marcador asociado a la inflamación sistémica y al riesgo cardiovascular, además de mejoras en determinados parámetros lipídicos, como el colesterol y los triglicéridos.

Los investigadores observaron reducciones de la presión arterial y de los niveles de proteína C reactiva

Las náuseas fueron el efecto adverso más frecuente entre quienes recibieron petrelintida. Se registraron en 79 de los 404 participantes tratados, lo que representó el 20 %, frente a cinco de los 81 participantes del grupo placebo, equivalente al 6%.

Los vómitos fueron menos frecuentes y afectaron al 3 % de los participantes tratados con petrelintida, frente al 6 % del grupo placebo. Las tasas de diarrea fueron del 7 % en ambos grupos, mientras que el estreñimiento afectó al 7 % de los participantes tratados y al 4% de quienes recibieron placebo.

Durante el estudio se notificaron 18 acontecimientos adversos graves. La incidencia fue similar entre los participantes que recibieron petrelintida y los que recibieron placebo y no se observó una relación aparente con la dosis o con el tratamiento. No se produjeron fallecimientos.

Los investigadores destacaron además que entre el 88 % y el 98 % de los participantes consiguieron alcanzar las tres dosis de mantenimiento más elevadas evaluadas. Según los autores, estas dosis produjeron pérdidas de peso similares a las 42 semanas.

Solo el 1,5 % de los participantes interrumpió definitivamente el tratamiento con petrelintida debido a efectos adversos gastrointestinales, mientras que el 2,2 % tuvo que reducir la dosis por este motivo.

Diferencias en los mecanismos de acción

Los autores plantearon que las diferencias observadas en la tolerabilidad gastrointestinal entre los análogos de amilina y las terapias basadas en incretinas podían estar relacionadas con la forma en que ambos tipos de tratamientos modificaban la señalización en el sistema nervioso central.

Aunque ambas vías intervenían en la regulación de la saciedad y la sensación de plenitud, los investigadores plantearon que los análogos de amilina podían provocar una menor activación de las vías relacionadas con las náuseas y el malestar cuando se administraban a dosis terapéuticas.

A juicio de los autores, los resultados respaldaban el potencial de los agonistas de la amilina como una nueva clase de tratamientos para la obesidad y apuntaban a que podían mejorar la tolerabilidad y favorecer una mayor continuidad del tratamiento.

No obstante, señalaron que estos resultados debían confirmarse en ensayos clínicos de fase 3 antes de establecer el papel de la petrelintida en el tratamiento a largo plazo de la obesidad.

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