El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su esposa Begoña Gómez durante el Comité Federal del PSOE
¿Cuántas bacterias intercambiamos al besar? La cifra que revela la ciencia
El beso que Pedro Sánchez y Begoña Gómez se dieron, ante cientos de personas en el Comité Federal del PSOE el pasado sábado en Madrid, quedará para el recuerdo. Muchas serán las lecturas que se harán de la foto de ambos abrazados y besándose, un mensaje de apoyo del presidente del Gobierno a su mujer, acusada de tráfico de influencias y malversación de caudales públicos. Sin embargo, ese beso puede ocultar algo más.
Una investigación publicada en la revista científica Microbiome, que analizó cómo los besos influyen en el intercambio de microorganismos entre las parejas concluyó que un beso de apenas 10 segundos puede transferir hasta 80 millones de bacterias entre dos personas. Además, las parejas que se besan con frecuencia tienden a compartir una microbiota salival más similar.
El estudio también observó que las parejas que se daban al menos nueve besos íntimos al día presentaban comunidades bacterianas de la saliva significativamente más parecidas. Los resultados ayudan a comprender cómo las relaciones personales y los hábitos compartidos pueden influir en la composición de la microbiota oral.
El microbioma humano está formado por una enorme comunidad de microorganismos que habitan el organismo y desempeñan funciones importantes en procesos como la digestión, el metabolismo y la protección frente a determinados agentes patógenos. Su composición depende de factores como la genética, la alimentación, la edad y el entorno social.
La boca, en particular, alberga cientos de especies bacterianas. Por ello, el contacto íntimo y el intercambio de saliva pueden contribuir a modificar la composición de la microbiota oral.
Qué ocurre en la boca
Los resultados de la investigación, realizada por científicos de Micropia, el museo de los microorganismos de Ámsterdam, y de la organización neerlandesa de investigación aplicada TNO, mostraron que las parejas que se besaban íntimamente con mayor frecuencia tendían a presentar una microbiota salival más parecida. En concreto, el intercambio frecuente de besos, con una referencia de al menos nueve al día, se relacionó con una mayor similitud entre las comunidades bacterianas de la saliva.
Sin embargo, esta relación no se observó de la misma manera en la microbiota de la lengua. Aunque las parejas presentaban comunidades bacterianas linguales más similares que las personas sin relación entre sí, esa semejanza no aumentaba con la frecuencia de los besos.
Los autores apuntan que otros factores podrían explicar esta similitud, como compartir una alimentación, un estilo de vida y unos hábitos de higiene bucodental parecidos.
Para estimar la cantidad de bacterias que se transfieren durante un beso, los investigadores realizaron un experimento controlado con los integrantes de las parejas.
Uno de ellos tomó una bebida probiótica que contenía cepas bacterianas específicas, entre ellas Lactobacillus y Bifidobacterium. Después de un beso íntimo, los científicos analizaron la saliva de la otra persona y observaron que la cantidad de estas bacterias probióticas se había triplicado.
A partir de los resultados y de varios cálculos sobre la transferencia bacteriana, la superficie de contacto y el volumen de saliva intercambiado, estimaron que un beso de 10 segundos puede transferir hasta 80 millones de bacterias.
Esta cifra es una estimación basada en las condiciones y los supuestos del experimento, no un número fijo de microorganismos que se intercambie en todos los besos. La cantidad puede variar según las personas, la duración del contacto y las circunstancias en las que se produce.
El autor principal, Remco Kort, del departamento de Microbiología y Biología de Sistemas de TNO y asesor del museo de microbios Micropia, afirmó: «El beso íntimo, que implica el contacto completo de la lengua y el intercambio de saliva, parece ser un comportamiento de cortejo exclusivo de los humanos y común en más del 90 % de las culturas conocidas. Curiosamente, las explicaciones actuales sobre la función del beso íntimo en humanos incluyen un papel importante para la microbiota presente en la cavidad bucal, aunque, hasta donde sabemos, los efectos exactos del beso íntimo sobre la microbiota oral nunca se han estudiado. Queríamos averiguar hasta qué punto las parejas comparten su microbiota oral, y resulta que, cuanto más se besan, más similares son».
Los resultados respaldan la idea de que los besos frecuentes pueden contribuir al intercambio de bacterias y a una mayor similitud de la microbiota salival entre las parejas. No obstante, el estudio no demuestra que compartir más microorganismos sea necesariamente beneficioso o perjudicial para la salud.
En definitiva, besar no solo es una forma de intimidad: también supone un intercambio de microorganismos entre dos personas. La composición de la microbiota resultante depende, además, de otros factores, como la alimentación, la higiene bucodental y los hábitos cotidianos compartidos.