Alicia Ranz Sánchez explica qué son las lentes implantables
Alicia Ranz Sánchez
«La cirugía láser no es la única opción para quienes desean dejar de usar gafas o lentillas»
Alicia Ranz Sánchez explica que son las lentes para corregir la miopía, con o sin astigmatismo
El estudio The Future of Refractive Surgery, que analiza las actitudes de los consumidores españoles hacia la corrección visual, revela un dato llamativo: el 88 % de los españoles querría dejar de depender de las gafas y las lentillas, pero solo uno de cada cuatro se plantea recurrir a la cirugía láser para corregir su visión.
Estos resultados plantean una pregunta: ¿conocemos realmente todas las opciones disponibles para mejorar nuestra visión? Según el estudio, solo el 28 % de los españoles ha oído hablar de las lentes implantables, mientras que más de la mitad señala la falta de información como una de las principales barreras para plantearse un procedimiento de corrección visual.
Para profundizar en estos resultados y conocer mejor las alternativas disponibles, el oftalmólogo Antonio Cano Ortiz y Alicia Ranz Sánchez, directora de STAAR Surgical Iberia, han respondido a las preguntas de El Debate.
–¿Qué alternativas existen actualmente al láser y qué son las lentes implantables EVO ICL?
–La cirugía láser no es la única opción disponible para las personas que desean reducir su dependencia de gafas o lentes de contacto. Existen también alternativas intraoculares, como las lentes fáquicas implantables, que ofrecen un enfoque diferente para la corrección de determinados errores refractivos.
Las EVO ICL (Lente Colámero Implantable) son lentes implantables desarrolladas por STAAR Surgical para corregir la miopía, con o sin astigmatismo. Están fabricadas con Collamer, un material biocompatible exclusivo de STAAR, y se colocan en el interior del ojo, detrás del iris y delante del cristalino natural. Desde esa posición, permiten corregir el error refractivo para que la luz se enfoque adecuadamente sobre la retina.
Una de sus principales características es que permiten corregir la visión sin retirar tejido corneal ni sustituir el cristalino natural del ojo. Además, aunque están diseñadas para permanecer en el ojo a largo plazo, pueden ser retiradas por un oftalmólogo si fuera necesario.
–¿Qué ventajas ofrecen las lentes ICL frente a la cirugía láser para corregir la miopía y el astigmatismo?
La principal diferencia entre ambas técnicas está en cómo se consigue la corrección visual. Los procedimientos láser, como LASIK o SMILE, actúan sobre la córnea, modificando su forma mediante la eliminación de tejido. En cambio, las lentes EVO ICL se implantan en el interior del ojo y permiten corregir la visión sin retirar tejido corneal ni sustituir el cristalino natural.
Otra característica diferencial es que se trata de un procedimiento reversible, ya que la lente puede ser retirada por un oftalmólogo si fuera necesario en el futuro. Además, los estudios disponibles indican que EVO ICL no provoca ni empeora la sequedad ocular.
En cualquier caso, se trata de dos enfoques distintos de corrección visual y la elección debe realizarse de manera individualizada, teniendo en cuenta la graduación, las características anatómicas del ojo y la salud ocular de cada paciente.
Alicia Ranz Sánchez directora de STAAR Surgical Iberia
–¿Qué pacientes son buenos candidatos para implantarse una lente ICL y quiénes deberían descartar esta opción?
Las lentes EVO ICL están indicadas para la corrección o reducción de la miopía, con o sin astigmatismo, en pacientes que cumplen determinados criterios clínicos. En España, están autorizadas para adultos de entre 21 y 60 años que tengan una graduación estable durante al menos un año, presenten una miopía comprendida entre –0,5 y –20,0 dioptrías y/o astigmatismo de hasta 6 dioptrías, y cuenten con una profundidad de la cámara anterior igual o superior a 2,8 milímetros.
Las personas que no cumplan estos requisitos pueden no ser candidatas adecuadas para este procedimiento. Sin embargo, la edad o la graduación no son los únicos factores que deben valorarse.
Es fundamental realizar una evaluación oftalmológica completa que permita analizar las características anatómicas del ojo, la estabilidad de la graduación y la salud ocular general. Solo un oftalmólogo puede determinar si una persona es apta para la implantación de EVO ICL y qué alternativa de corrección visual se adapta mejor a sus necesidades.
–¿En qué consiste la intervención, ¿cuánto dura y cuánto tiempo necesita el paciente para recuperar la visión habitual?
La implantación de EVO ICL es un procedimiento rápido y mínimamente invasivo que se realiza en el mismo día y suele durar aproximadamente entre 20 y 30 minutos por ojo. El oftalmólogo practica una pequeña incisión en el borde de la córnea, a través de la cual introduce cuidadosamente la lente plegada. Una vez dentro del ojo, la coloca detrás del iris y delante del cristalino natural, sin necesidad de retirar tejido corneal.
El tiempo de recuperación puede variar en función de cada paciente, por lo que es importante consultar con el oftalmólogo las indicaciones y los cuidados necesarios después de la intervención.
– ¿Qué resultados ofrecen estas lentes a largo plazo y qué seguimiento necesitan los pacientes después de la cirugía?
Las lentes ICL están diseñadas para ofrecer una corrección visual a largo plazo, preservando tanto el tejido corneal como el cristalino natural del ojo. Se trata de una tecnología con más de 30 años de trayectoria y más de cuatro millones de lentes distribuidas en todo el mundo.
Su seguridad y eficacia están respaldadas por numerosas investigaciones científicas. Los resultados a tres años de un estudio clínico aprobado por la FDA estadounidense confirmaron los hallazgos de publicaciones anteriores sobre su seguridad y eficacia a largo plazo. Además, el modelo EVO ICL cuenta con más de 500 estudios publicados, de los cuales más de 300 analizan resultados clínicos, algunos con seguimientos de hasta diez años.
No obstante, como ocurre con cualquier procedimiento quirúrgico, la implantación de estas lentes conlleva posibles riesgos y complicaciones. Por eso, además de una correcta selección del paciente y una adecuada planificación de la intervención, es fundamental mantener un seguimiento oftalmológico posterior que permita evaluar la evolución y la salud ocular de cada persona.
–¿Se pueden retirar o sustituir las lentes ICL si cambian las necesidades visuales del paciente?
Sí, una de las características diferenciales de EVO ICL es que se trata de un procedimiento reversible, por lo que, aunque las lentes están diseñadas para permanecer en el ojo y proporcionar una corrección visual a largo plazo, pueden ser retiradas por un oftalmólogo si fuera necesario o si las circunstancias del paciente así lo requieren.
A diferencia de los procedimientos láser, que modifican la forma de la córnea, la implantación de EVO ICL permite conservar el tejido corneal y el cristalino natural del ojo. Esta característica mantiene abiertas otras posibilidades de corrección visual en el futuro.
En cualquier caso, la decisión de retirar una lente o valorar otras alternativas debe tomarse siempre tras una evaluación oftalmológica individualizada.
– ¿Cómo influye la edad en la elección de una técnica de cirugía refractiva y qué ocurre cuando aparece la presbicia o vista cansada?
La edad es uno de los factores que deben tenerse en cuenta a la hora de evaluar las distintas opciones de cirugía refractiva, aunque no es el único. También es necesario analizar la graduación, su estabilidad, las características anatómicas del ojo y la salud ocular general.
En España, las lentes EVO ICL están indicadas para adultos de entre 21 y 60 años que cumplan los criterios clínicos establecidos. Por tanto, la edad forma parte de la valoración inicial, pero la decisión sobre qué procedimiento puede resultar más adecuado debe tomarse caso por caso.
Las EVO ICL están diseñadas para la corrección de la miopía, con o sin astigmatismo, y preservar el cristalino natural del ojo. La presbicia, o hipermetropía relacionada con la edad, es un proceso natural que se produce con el envejecimiento y que afecta a todo el mundo, independientemente de si se ha sometido a cirugía o no. Cuando aparece, el paciente puede necesitar gafas de lectura, como cualquier otra persona, y es importante someterse a una nueva evaluación con su oftalmólogo.