La vidente Pepita Villalonga durante una de sus emisiones en televisión
Condenan a la vidente Pepita Villalonga por estafar más de 31.000 euros a una mujer tras predecir su muerte
La supuesta vidente le dijo que iba a morir por «un mal de ojo» y le exigieron, por medio de distintos pagos, hasta 31.000 euros para atajar la falsa premonición de muerte
La Audiencia de Barcelona ha condenado este lunes a dos años y medio de prisión a la vidente televisiva Pepita Villalonga, a su hijo y a otro trabajador del gabinete esotérico por estafar 31.000 euros a una mujer tras decirle que iba a morir por «un mal de ojo». En la sentencia, se les condena por un delito continuado de estafa y a una inhabilitación para toda actividad económica referida al esoterismo durante el mismo tiempo.
Mientras la víctima atravesaba, según la sentencia, «un mal momento», la mala suerte quiso que viera en televisión el programa de una vidente. Dado que estaba «en un agujero y no sabía cómo salir», decidió acudir a su consulta esotérica en Barcelona. Villalonga le echó las cartas y le vaticinó su muerte, así como la de todas sus mascotas.
La supuesta vidente con la intención de aprovecharse económicamente del mal momento que atravesaba la mujer, le dijo que contactara con los otros dos acusados que, conchabados con la falsa vidente, le confirmaron los terribles pronósticos. En un primer momento, los condenados le pidieron 4.400 euros para atajar el problema. Cantidad de dinero que la víctima les entregó en efectivo porque le dijeron que «todo se solucionaría más rápido si se pagaba en metálico».
Los condenados, durante los siguientes días al primer pago, le explicaron un caso semejante al suyo que había acudido al gabinete y que había terminado fatalmente: con la muerte de la hija de la familia. Este hecho contribuyó a transmitir en la víctima «un miedo cerval por su vida que la llevó a acatar todo lo que los acusados le fueron diciendo». En una segunda cita, los estafadores le indicaron a la víctima que «su mal era tan grave que precisaba de la ayuda de otras personas».
Un cura del Vaticano y un viaje a Israel
Los falsos videntes, persistiendo en su intención de aprovecharse económicamente de la mujer, le indicaron que era necesaria la intervención de un tal «Padre Giorgio», que supuestamente era capellán en el Vaticano. Pero para solicitar su ayuda era necesario efectuar un pago de 10.000 euros para costear un viaje a Jerusalén que salvaría la vida de la afectada.
A los tres días de efectuar el pago, de nuevo en metálico, los acusados le trasladaron que el Padre Giorgio había sufrido un accidente al bajar del avión y que había sido «por su culpa». Tras culparle del percance del supuesto cura en Israel le exigieron el pago de 17.000 euros por los servicios del tal Padre Giorgio. Después de eso, volvieron a pedirle otros 10.000 euros con la premisa de que así podría salvarse antes de Navidad.
La víctima volvió de nuevo al gabinete esotérico para informar de que ya no le quedaba dinero en efectivo. A los condenados no les importó y volvieron a pedirle un pago de 3.000 euros para que el Padre Giorgio enterrara unas prendas suyas en Jerusalén y así «salvar su vida».
Renuncia a ser indemnizada
La mujer intentó llamar los días posteriores al Gabinete para reclamar las facturas de los supuestos servicios que había abonado, hasta que se presentó en las oficinas con una grabadora en el bolso, que los acusados le detectaron y le sustrajeron.
La sentencia destaca «el estado de gran fragilidad y vulnerabilidad emocional (de la víctima), consecuencia de un síndrome ansioso-depresivo con estrés emocional que arrastraba desde hacía años consecuencia de varias patologías traumatológicas que se le habían diagnosticado». La mujer contaba desde el 30 de septiembre de 2015, a sus 57 años, con la jubilación por Incapacidad Permanente con Grado de Invalidez Absoluta.
La víctima ha renunciado a ser indemnizada por los hechos, y la sentencia recoge que «su objetivo es solo que los acusados no vuelvan a cometer hechos semejantes con otras personas».