08 de agosto de 2022

Post-itJorge Sanz Casillas

El poder los quiere torpes

A ver cómo le explicas a una madre que el niño burbuja que le estás moldeando necesitará más papeles para ir de viaje de fin de curso que para cambiar de sexo

Debo reconocer que cuando Pedro Sánchez lamenta que no lo ha tenido fácil en estos cuatro años –que se van a cumplir ya desde que bajó a Rajoy del caballo en nombre de una ejemplaridad que nunca se aplicó– me invade un sincero sentimiento de empatía. Como a un alumno falto de suerte, al doctor le han caído en el mismo examen una pandemia global y una crisis económica de dimensiones todavía inciertas. Eso no estaba en mi manual de resistencia, ha debido pensar.
Con todo y eso, en un tiempo en que a cualquier dirigente habría que exigirle pragmatismo y contención del gasto, no ha hecho ni una cosa ni la otra. Agotará la legislatura y le recordarán por dos estados de alarma parcialmente ilegales y un acerbo legislativo atiborrado de ideología. Quedarán la eutanasia y la ley Celaá, de la que suponemos que nació sin vocación de perdurar toda vez que su autora ya no figura en el Consejo de Ministros; dos normas que no van a crear ni un solo empleo ni contendrán la inflación.
De acuerdo con la encuesta que publicamos hoy, la mitad de los entrevistados opina que la nueva educación secundaria es totalmente perjudicial para los jóvenes. Y uno empieza a pensar que el poder los quiere torpes como arrepentidos los quiere el Señor. Que eliminar las notas numéricas para que los chicos no entren en comparaciones es una ñoñería inexplicable. Mezcla muy mal ese paternalismo con que luego a esa misma edad puedan incurrir en todo tipo de barbaridades solo porque Irene Montero les ha dado permiso. A ver cómo le explicas a una madre que el niño burbuja que le estás moldeando necesitará más papeles para ir de viaje de fin de curso que para cambiar de nombre y sexo.
Parasitar la educación es uno de los caminos más cortos para generar electores dóciles. Si se manosea la memoria reciente de tal forma que vamos camino de pensar que Otegi era un hombre de paz, qué no harán con la historia de 1812 en adelante. Lo mismo dará, seguramente, porque el suspenso contradice la nueva doctrina progresista y fetén según la cual no todo consiste en memorizar y culturizarse: basta con ponerle buena intención y perspectiva de género.
Ese igualar a la baja, ese coger los listones de la exigencia para hacer fuego con ellos, solo traerá personas que al primer golpe de viento en la vida real pensarán que el mundo conspira contra ellos. Por eso en el fondo pocos partidos han hecho tanto por la concertada como el PSOE. Porque poca gente querría dejar la educación de su prole en manos de quien piensa y afirma que «de ninguna manera los hijos pertenecen a los padres».
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