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18 de mayo de 2024

Una mujer lleva un «burkini», una adaptación del burka islamista a la ropa de baño, en una playa francesa

Una mujer lleva un «burkini», una adaptación del burka islamista a la ropa de baño, en una playa francesaAFP

Polémica en Francia por la aprobación del «burkini» en las piscinas públicas de Grenoble

El asunto del 'burkini', así como el del velo, suele caldear el debate político en Francia, más aún en período electoral como el actual

La ciudad de Grenoble, a los pies de los Alpes, aprobó este lunes que las mujeres musulmanas puedan usar el «burkini» en las piscinas públicas, una controvertida decisión que el gobierno francés amenaza con bloquear.
El ayuntamiento validó el lunes una modificación del reglamento interno de las piscinas que se traduce en la autorización del uso de esta prenda.
La deliberación se aprobó con una estrecha mayoría de 29 votos a favor, 27 en contra y dos abstenciones, tras dos horas y media de un debate a veces tenso.
Los miembros de la asociación pro-burkini «Alliance Citoyenne» observan el Consejo Municipal en una pantalla de televisión y celebran la aprobación de su uso en piscinas públicas de Grenoble

Los miembros de la asociación pro-burkini «Alliance Citoyenne» observan el Consejo Municipal en una pantalla de televisión y celebran la aprobación de su uso en piscinas públicas de GrenobleAFP

El alcalde de los Verdes, Eric Piolle, desechó las objeciones de la oposición, alegando una batalla «feminista», sanitaria y «laica», porque nada prohíbe el uso de ropa religiosa en el espacio público, «incluso en la piscina».
El asunto del 'burkini', así como el del velo, suele caldear el debate político en Francia, más aun en período electoral como el actual, a menos de un mes de unas elecciones legislativas claves para el presidente francés, el centrista Emmanuel Macron.
Piolle defiende que la reforma del reglamento municipal de piscinas busca poner fin «a las aberrantes prohibiciones vestimentarias» y a las órdenes «sobre el cuerpo de las mujeres».
El regidor recibió el apoyo de un centenar de personalidades, entre ellas conocidas feministas como Caroline de Haas y Alice Coffin, para quienes «no se debe estigmatizar a nadie en las piscinas por su tipo de bañador».
Pero para sus opositores, el 'burkini' –que cubre el cuerpo y la cabeza, pero no la cara– representa un símbolo de la opresión de la mujer y lo comparan incluso con el velo integral que los talibanes acaban de reimponer a las mujeres en Afganistán.
Piolle «no se da cuenta del mal que está haciendo a nuestros valores republicanos», aseguró este lunes Prisca Thévenot, del partido del presidente centrista francés. Para la extrema derecha, está cediendo al «islam político».

El laicismo francés y el Islam

La decisión representa un nuevo pulso de un debate recurrente en Francia, sobre el laicismo y el encaje del islam. Desde 2004, se prohíbe usar signos religiosos visibles en las escuelas y los funcionarios están sometidos al principio de «neutralidad».
Durante la campaña de la pasada presidencial, la candidata ultraderechista Marine Le Pen propuso prohibir el velo de las mujeres musulmanas en los espacios públicos, pero no así la kipá judía, algo que, según Macron, habría llevado a la «guerra civil» en Francia.
Para el gobierno, el objetivo de autorizar el burkini es «ceder a las exigencias comunitarias con fines religiosos» y esta decisión podría violar el principio de «laicidad establecido por la ley de 1905», según la prefectura.
Una mujer de nacionalidad francesa llamada Dalila lleva un burkini en una playa de Niza, en la costa francesa

Una mujer de nacionalidad francesa llamada Dalila lleva un burkini en una playa de Niza, en la costa francesaAFP

«Tengo ganas de que el gobierno nos explique por qué, en una piscina, deberíamos esconder todos los signos religiosos», aseguró Piolle este lunes a la radio franceinfo, recordando que el gobierno «no atacó Rennes» cuando esta ciudad adoptó una medida similar hace cuatro años.
Entonces, todavía no había entrado en vigor la polémica ley contra el «separatismo» adoptada en 2021, que castiga los actos que «atenten gravemente contra el principio de laicidad y de neutralidad del servicio público».
Sin embargo, en febrero, la entonces ministra de Igualdad, Elisabeth Moreno, en plena polémica en Francia sobre el uso de este símbolo religioso por las futbolistas profesionales, estimó que tenían «derecho a llevar el velo islámico para jugar».
En diciembre de 2018, el Defensor de Derechos, Jacques Toubon, concluyó que un parque acuático incurrió en una «discriminación» cuando rechazó el acceso de una mujer en «burkini», pero esto no impidió al centro mantener esta prohibición.
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