26 de septiembre de 2022

Puente de la Rivera de Suelgas en Salce (Zamora).

Puente de la Rivera de Suelgas en Salce (Zamora).Wikipedia

Dos mil hippies se reúnen ilegalmente en un pueblo desaparecido de Zamora

Van a celebrar una fiesta prohibida a orillas del embalse de Almendra en el municipio Zamorano de Salce

Más de 2.000 personas, la mayoría de estética hippie y llegadas de otros países europeos, se han congregado ya en una fiesta musical ilegal o «rave» que se desarrolla a orillas del embalse de Almendra en el municipio zamorano de Salce, junto al desaparecido pueblo de Argusino que quedó anegado bajo las aguas del pantano hace 55 años.
La Guardia Civil, que ha desplegado una treintena de patrullas en la zona, ha contabilizado unos 750 vehículos en la campa y estima que puedan haberse congregado más de 2.000 personas.
El festival, que carece de autorización alguna para su celebración, incluye un escenario principal y otros cuatro de menor tamaño, además de puestos de comida y bebida, y ha ha sorprendido a los pueblos ribereños de la orilla zamorana del embalse de Almendra.
También ha pillado por sorpresa a los propios cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, que han tenido que pedir refuerzos de fuera de la provincia para que la Guardia Civil pueda efectuar labores de control en el entorno, vigilar la zona con drones, establecer controles de alcohol y drogas e impedir el acceso a más vehículos.
Hasta el viernes por la tarde, cuando la Guardia Civil cortó los accesos al lugar, habían llegado a ese festival ilegal entre 1.200 y 1.400 personas, muchos de ellos en autocaravanas, vehículos con caravana y furgoneta.
Entre los asistentes predominan los asistentes de países del centro y del norte de Europa, muchos de ellos llegados en grupos familiares incluso con hijos de corta edad.
La convocatoria de esta «rave» no se realizó de forma masiva a través de redes sociales como ha ocurrido con otras fiestas ilegales sino que la difusión se efectuó únicamente a través de un grupo cerrado de Telegram.
Eso ha hecho que los agentes mostraran su desconcierto cuando el jueves llegaron los primeros camiones con los equipos de montaje de escenarios al lugar.
El viernes, con el comienzo de la instalación de los escenarios y la llegada masiva de vehículos, se establecieron los primeros controles y desde media tarde se cortó el acceso principal por carretera a la zona, aunque algunos optaron por utilizar caminos alternativos o aparcar algo más lejos y acudir a pie hasta los escenarios.

No hay preocupación

Rubén Gómez, alcalde de Salce, municipio al que pertenecen los terrenos de la concentración, ha explicado a EFE que entre los vecinos existe principalmente curiosidad por lo que pasa y no tanto preocupación.
También ha detallado que los comentarios de la mayoría es que el lugar elegido es el más idóneo del municipio, al tratarse de un sitio aislado que no causa molestias por ruidos a la vecindad, pese a que sí puede oírse a lo lejos el ruido nocturno.
Por su parte, el alcalde de Villar del Buey, José María Nieto, ha explicado a EFE que los asistentes aún no se han acercado a los pueblos del entorno, por lo que ha supuesto que llegan con provisiones y bebida suficientes para no salir de la campa a orillas del embalse en la que se desarrolla la fiesta ilegal.
El ruido por la música, que suena sin horarios, tampoco es problema porque las poblaciones se ubican lejos del lugar de la celebración. Sin embargo, Nieto ha expresado la inquietud y preocupación de los vecinos de la zona por el temor a que puedan producirse un incendio.
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