25 de septiembre de 2022

Superbacterias atrapadas en el acto de transferir un plásmido de resistencia a antibióticos

Superbacterias atrapadas en el acto de transferir un plásmido de resistencia a antibióticosEuropa Press

Investigadores españoles desmienten una teoría sobre resistencia a antibióticos

Se anunció hace nueve años, pero gracias a la investigación han descubierto que no están regulados por el sistema riboswitch

Una investigación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha descubierto que los genes de resistencia a aminoglucósidos, una de las familias más importantes de antibióticos según la Organización Mundial de la Salud (OMS), no están regulados por el sistema riboswitch (interruptor molecular) como se anunció hace nueve años.
El supuesto riboswitch permitía al gen de resistencia detectarla presencia del antibiótico en nuestro cuerpo para poder hacerle frente y anular el efecto del mismo. La regulación de la expresión génica se caracteriza por ser un factor clave en la resistencia a antibióticos, ya que evita el coste de energía que implica ser resistente cuando la bacteria no está siendo tratada con antibióticos.
«Que demostremos que no existe esa regulación de la expresión de estos genes en concreto, como se aseguraba en 2013, quiere decir que el coste existe. Ese coste es el principal freno para el avance de la resistencia por lo que nuestros resultados son buenas noticias. Demuestran que limitar el consumo de estos antibióticos es una herramienta válida para la potencial reversión de la resistencia a una familia de antibióticos críticos», destaca José Antonio Escudero, investigador del Departamento de Sanidad Animal y del Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria de la UCM.
El modelo de riboswitch fue propuesto para un gen de resistencia encontrado en un integron –una plataforma genética que trabaja como pequeños cerebros bacterianos–. Esto permitió aprender muchas funciones y acumularlas en una memoria de muy bajo coste.
Las bacterias clínicas usan los integrones para aprender a hacerse resistentes a muchos antibióticos. Un problema del modelo de riboswitch es que incluía parte de la estructura del integrón. «Esto resultaba controvertido porque no tenía sentido biológico», añade Escudero a Efe.
En el estudio también ha participado la Universidad de Limoges (Francia). Juntos han analizado los 64 genes de resistencia a aminoglucósidos en integrones.
Medir su expresión ha sido posible gracias a un gen reportero fluorescente. Debido a sus características se pudo determinar si su expresión cambia en presencia y ausencia de estos antibióticos. Al no advertirse diferencias significativas, los hallazgos descartaron el control por un riboswitch de los genes de resistencia a aminoglucósidos en integrones.
Además, los autores observaron que, en presencia de antibióticos de otras familias diferentes, la expresión de los genes también se veía alterada a niveles como los del riboswitch por el efecto general del antibiótico en la célula. Esto explica el error inicial: lo que se creyó que era la actividad específica del riboswitch eran en realidad efectos inespecíficos del antibiótico en la célula.
El siguiente paso en la investigación del grupo de la UCM ya está en marcha: será determinar el coste de la resistencia de 135 genes de muchas familias diferentes para ver cuáles son sus dinámicas evolutivas.
«El uso adecuado de los antibióticos es una vía para disminuir la resistencia u eso es clave para la política sanitaria a todos los niveles», concluye Escudero, cuyo trabajo se ha publicado en la revista científica Nucleic Acids Research.
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