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21 de febrero de 2024

Resonancia magnética cerebral

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Día Internacional de la Epilepsia

Cada año se diagnostican más de 2,4 millones de nuevos casos de epilepsia en el mundo

Alrededor de un 10 % de los niños la padecen y, en adultos, la curva de la incidencia de esta enfermedad aumenta considerablemente a partir de los 60 años

Este lunes se conmemora el Día Internacional de la Epilepsia, que se celebra el segundo lunes de febrero de cada año con el objetivo crear conciencia sobre esta enfermedad neurológica y tratar de reducir su estigma, ya que se estima que al menos un 25 por ciento de la población adulta que padece epilepsia sufre discriminación.
La epilepsia afecta, en todo el mundo, a más de 50 millones de personas y cada año se diagnostican más de 2,4 millones de nuevos casos. Y, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), en España unas 400.000 personas padecen esta patología, que es la primera enfermedad neurológica más frecuente en niños y tercera más frecuente en adultos mayores.
Tal y como explica el doctor Juan José Poza, coordinador del Grupo de Estudio de Epilepsia de la Sociedad Española de Neurología (SEN), se trata de una enfermedad neurológica crónica caracterizada por producir, de forma recurrente, convulsiones, comportamientos y sensaciones inusuales o episodios de alteración de la conciencia.
Al hilo, se trata de la cuarta afección neurológica más común y puede afectar a personas de todas las edades y géneros, lo que la convierte en «un importante problema de salud mundial», recuerda el experto. Además, asegura, su tasa de mortalidad es «entre dos y tres veces mayor que la de la población general», lo que le convierte, después del ictus, en la segunda causa de atención neurológica más habitual en Urgencias.
Aunque la epilepsia puede afectar a personas de todas las edades, es más común que debute en personas mayores de 65 años y en niños. Según los datos, alrededor de un 10 % de los niños la padecen y, en adultos, la curva de la incidencia de esta enfermedad aumenta considerablemente a partir de los 60 años hasta afectar, al menos, a un 30 % de los mayores de 80 años. Además, en estos dos grupos poblacionales es donde se produce un mayor infradiagnóstico, haciendo que, en algunos casos, el retraso en el diagnóstico pueda alcanzar los 10 años.
Asimismo, el doctor Juan José Poza estima que hasta un 25 % de las crisis pueden pasar inadvertidas o «no ser bien identificas por pacientes, familiares o incluso por el personal sanitario», debido a que las crisis que provoca la epilepsia son transitorias y pueden tener una duración muy breve. Sin embargo, también sucede, explica, porque aunque se tiende a asociar la sintomatología de esta enfermedad con la pérdida de conocimiento unida a convulsiones y/o rigidez, solo se produce en el 30 % de los pacientes.
Además, apunta el facultativo Poza, existen síntomas de otras enfermedades que pueden tener «una apariencia similar a las crisis epilépticas» y que pueden llevar a diagnósticos erróneos. Por esa razón, y porque el número de diagnósticos falsos positivos es sorprendentemente alto, ya que llega al 18 %, desde la SEN llevan años insistiendo en la necesidad de realizar pruebas diagnósticas a todos los pacientes sospechosos de padecer esta enfermedad.

Se confunden con otras patologías

Síncopes y eventos de origen psicógeno son confundidos, en muchas ocasiones, con crisis epilépticas. Y en menor medida otros, como ictus, trastornos del sueño, migraña, trastornos del movimiento, etc. Pero también puede suceder todo lo contrario; es decir, que las crisis epilépticas sean ignoradas o confundidas con otras patologías. «Una monitorización video-EEG prolongada debe ser el primer paso para un correcto diagnóstico», comenta Juan José Poza. Sin embargo, a pesar de los deseos del especialista, esto no es siempre posible, ya que, por ejemplo, en España, su acceso es desigual en el territorio nacional.
Con los tratamientos que se disponen actualmente, hasta un 70 % de las personas que padecen epilepsia pueden conseguir controlar adecuadamente la enfermedad. Por lo que acceder al tratamiento correcto es fundamental para tratar de evitar no solo la discapacidad que puede provocar esta enfermedad, sino también muchas de las comorbilidades que suelen ir asociadas a la epilepsia.
En un 50 % de los casos que se dan en pacientes adultos, la epilepsia va asociada a trastornos psiquiátricos, neurológicos y/o intelectuales: depresión (que afecta al 23 % de los pacientes) y/o ansiedad (20 %) destacan entre las afecciones psiquiátricas más frecuentes, mientras que cefaleas, problemas cardiacos, digestivos, artritis, demencia… también afectan en mayor medida a las personas adultas con epilepsia. Por otra parte, un 30-40 % de los niños con epilepsia ven afectada su capacidad intelectual, donde dolores de cabeza y otras afecciones físicas o del ánimo también son comunes.
En modo de conclusión, el doctor Juan José Poza relata que en días como hoy es importante reivindicar «la importancia de la investigación de esta enfermedad». No solo por el número de afectados, para los que aún no disponemos de un tratamiento efectivo, es decir, para todos aquellos pacientes que padecen epilepsia farmacorresistente y que solo en España suponen más de 100.000 personas, sino también para seguir investigando en las causas que están detrás del desarrollo de esta enfermedad.
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