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Coccidioides immitisPublic Health Image Library (PHIL).

Una superbacteria pone en alerta a todo el mundo por su rápida propagación y sus efectos para la salud

La propagación de hongos peligrosos, especialmente del género Coccidioides, se está convirtiendo en una amenaza a nivel mundial

Hace pocos meses, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó su nueva lista de patógenos bacterianos prioritarios, en la que figuran 15 familias de bacterias resistentes a los antibióticos. Esta lista proporciona orientaciones para obtener nuevos tratamientos que son necesarios para frenar la propagación de resistencias a los antimicrobianos.

Las resistencias a los antimicrobianos ocurren cuando estos fármacos pierden su actividad contra las bacterias, los virus, los hongos y los parásitos. Como consecuencia de ello, las enfermedades que ocasionan son más graves y aumenta el riesgo de que se propaguen y se transmitan a más personas, causando más morbimortalidad. La principal causa de la aparición de resistencias es el uso excesivo e indebido de antimicrobianos.

En esta lista actualizada se han incorporado nuevas pruebas e información proporcionada por expertos que será de utilidad para llevar a cabo la investigación y el desarrollo de nuevos antibióticos, fomentar la coordinación internacional e impulsar la innovación.

En palabras de Yukiko Nakatani, subdirectora General interina de la OMS para la Resistencia a los Antimicrobianos «para elaborar la lista de patógenos bacterianos prioritarios se ha determinado la carga mundial de infecciones por bacterias farmacorresistentes y se ha analizado su repercusión en la salud pública».

Colonia de Coccidioides immitisPublic Health Image Library (PHIL)

De hecho, en esta lista de la OMS figurarían 19 especies de hongos como prioridad crítica, siendo la máxima preocupación para los expertos. La propagación de hongos peligrosos, especialmente del género Coccidioides, se está convirtiendo en una amenaza a nivel mundial. Estos hongos, que habitan en el aire, la suciedad y sobre los cuerpos humanos, han comenzado a afectar a varias personas.

«Genéticamente, los hongos están más estrechamente relacionados con los humanos que con las bacterias. Si intentas crear un fármaco antimicótico, tienes que encontrar objetivos que no dañen los genes ni las proteínas que tenemos los humanos», explicó a la CNN el doctor Neil Clancy, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Pittsburgh.

En concreto, las esporas de este género pueden provocar coccidioidomicosis, conocida por causar dolor de cabeza y dificultad para respirar, entre otros efectos. Lo que más preocupa es que tanto personas con un sistema inmunológico débil, así como individuos sanos, pueden verse afectados por este hongo.

Ahora la prioridad radica en encontrar soluciones a tiempo de que los efectos de estos hongos sean más propias de la ciencia ficción que de la realidad. Actualmente las muertes asociadas a las superbacterias son mayores que las relacionadas con los hongos (4,7 millones frente a 3,8 millones). Sin embargo, existen cientos de antibióticos para hacer frente a las bacterias, todo lo contrario que para 'luchar' contra los hongos. Actualmente, solo se utilizan unos 17 antifúngicos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).