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Operario de Playas señaliza sombrillas este pasado fin de semanaEuropa Press

Las multas por dejar la sombrilla en la playa para guardar sitio pueden ascender a 750 euros

Levantar castillos, hoyos o trincheras es aceptado siempre que no se abandonen estructuras peligrosas o se obstaculice el paso, por lo que también puede ser objeto de sanciones

Con la llegada del verano y las vacaciones, miles de personas se lanzan a disfrutar del sol y el mar en las playas españolas. Sin embargo, lo que muchos ignoran es que ciertas costumbres aparentemente inocentes pueden conllevar sanciones económicas si se infringen normativas locales o leyes de protección del litoral.

Colocar la sombrilla a primera hora para «reservar sitio», por ejemplo, podría parecer una práctica inofensiva, pero en realidad está regulada en numerosas localidades costeras. Según recuerda Legálitas, los espacios de playa forman parte del dominio público marítimo-terrestre, y su uso está sujeto a normas que buscan garantizar la seguridad, el acceso libre y el uso equitativo del entorno. En este contexto, gestos cotidianos pueden derivar en multas de hasta 750 euros si se incumplen las ordenanzas municipales.

Entre las acciones más vigiladas se encuentran la colocación de sombrillas sin la presencia del usuario, especialmente en zonas señalizadas como accesos de emergencia, espacios reservados para personas con movilidad reducida o zonas de servicio de salvamento. Asimismo, algunos municipios limitan el acceso con mobiliario antes de ciertas horas del día, como las 8:00 o 9:00 horas. En Benidorm, por ejemplo, dejar una sombrilla abandonada para ocupar espacio puede costar hasta 750 euros, mientras que en Elche las sombrillas sin dueño son retiradas por la policía local al amanecer. Ciudades como Málaga, Cádiz o Fuengirola también imponen restricciones similares.

Pero las sombrillas no son el único foco de atención. Otras actividades, como juegos en grupo o construcciones con arena, también están reguladas. Levantar castillos, hoyos o trincheras es aceptado siempre que no se abandonen estructuras peligrosas o se obstaculice el paso. En Nigrán (Pontevedra), por ejemplo, se prohíben expresamente los hoyos profundos por el riesgo que representan.

Caminar en grupo por la orilla también puede suponer un problema si se impide el paso a otros bañistas o se genera molestia. Aunque pasear está permitido, hacerlo de forma reiterada o bloqueando el acceso al agua puede considerarse un uso indebido del espacio. De igual manera, instalar estructuras grandes o tiendas de campaña en la zona húmeda está restringido, sobre todo si se realiza fuera del horario autorizado.

La práctica de deportes o juegos como fútbol, vóley o palas, cuando se realiza sin autorización y en zonas muy concurridas, puede generar sanciones importantes. En ciudades como Marbella, Benidorm o Málaga, estas infracciones pueden llegar hasta los 3.000 euros si se considera que impiden el uso general de la playa o afectan a otros usuarios.

Legálitas subraya que, aunque la playa es un espacio público, no es un territorio sin reglas. Las normativas locales están diseñadas para proteger tanto al entorno como a los bañistas. Por eso, antes de extender la toalla, conviene informarse sobre lo que está permitido en cada municipio. Así, el descanso estival no se verá empañado por sanciones inesperadas.