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Una mujer convierte su terraza en un gimnasio

Gimnasio, oficina o zona de relax: así puedes reinventar tu terraza

Los acristalamientos de los balcones permiten ampliar los metros útiles de una vivienda y adaptarlos a las nuevas rutinas

El buen clima que caracteriza al país ha hecho que este espacio exterior gane protagonismo en los hogares, y no solo por su valor estético o de ocio. Según la última Encuesta Nacional sobre el Mercado Inmobiliario de la OCU, el 45 % de las viviendas cuenta con terraza, una cifra solo superada por trasteros (57 %) y garajes (64 %). Pero más revelador aún es que la mitad de quienes buscan una casa quiere que tenga una terraza.

Ya no se trata únicamente de tomar el sol en verano: una terraza acristalada puede convertirse en un espacio útil todo el año. Javier Martínez, vicepresidente ejecutivo de Lumon, empresa especializada en cerramientos, apunta que este tipo de soluciones permite ampliar los metros útiles de una vivienda y adaptarlos a nuevas rutinas: «Es una estancia más, un rincón para lo que cada familia necesita».

Los testimonios de quienes han optado por cerrar su terraza refuerzan esta idea. Daniel, padre de una niña pequeña, lo resume así: «Quería un sitio con vistas y luz para que mi hija pudiera jugar desde primera hora de la mañana. Ahora tenemos ese espacio, y lo aprovechamos todos los días».

Además del confort, los beneficios pueden ser también de salud. El acristalamiento actúa como barrera frente al polen, lo que resulta útil en épocas de alergias, y favorece la entrada de luz natural, especialmente beneficiosa para los niños. Estudios como el de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. vinculan la exposición solar con la prevención de la miopía infantil, reduciendo hasta en un 50 % el riesgo de desarrollarla. En España, uno de cada cinco niños entre cinco y siete años ya presenta este trastorno visual, y se prevé que para 2030 la cifra alcance el 30 %.

Teletrabajo con luz natural: más salud y más productividad

El auge del teletrabajo ha puesto en valor estos espacios. Disponer de una zona luminosa, silenciosa y aislada del resto de la casa es clave para mantener la concentración. La luz solar no solo mejora la productividad: también influye en el estado de ánimo, la calidad del sueño y la salud visual. En un país donde, según datos del Grupo AXA, el 17 % de la población sufre depresión y otro 16 % padece ansiedad o estrés, ganar en bienestar no es un lujo, sino una prioridad.

La terraza acristalada puede transformarse también en un pequeño gimnasio doméstico. Hacer deporte con luz natural potencia la liberación de endorfinas y ayuda a regular el reloj biológico, favoreciendo el descanso nocturno. Además, es una forma eficaz de sintetizar vitamina D, clave para el sistema inmunológico y la salud ósea.

Convertir la terraza en un espacio útil los 365 días del año es algo más que una moda: es una apuesta práctica por la salud física y mental, por la calidad de vida y por un hogar más conectado con el exterior.