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Los bomberos trabajan para extinguir un incendio forestal cerca de Losacio, al norte de Zamora, el 12 de agosto de 2025.AFP

El incendio de Jarilla está «totalmente descontrolado» y en el 70% de él no se puede actuar

«Alguna reactivación importante» ha impedido desplazar miembros de la Unidad Militar de Emergencias hacia el norte

Extremadura arde mientras el fuego se impone al terreno y al tiempo. El incendio forestal declarado hace cinco días en Jarilla, al norte de la provincia de Cáceres, está hoy completamente fuera de control. El viento, que ya frustró una estabilización casi lograda, ha reactivado un fuego que avanza sin freno y sin posibilidad de ser combatido en el 70 % de su perímetro, debido a la inaccesibilidad del terreno y las condiciones meteorológicas.

«Nos defendemos de un gran incendio que está en manos de las condiciones meteorológicas. Cuando estas cambien, podremos empezar a atacarlo», ha explicado este viernes el consejero de Presidencia, Interior y Diálogo Social, Abel Bautista, tras la reunión del CECOPI (Centro de Coordinación Operativa Integrada), celebrada en el Puesto de Mando Avanzado de La Granja, con la presencia de la presidenta de la Junta, María Guardiola.

Las decisiones se suceden con urgencia. La localidad de Rebollar ha sido evacuada por completo —250 vecinos— debido a un giro repentino del viento. También se ha instado a los clientes del Balneario Valle del Jerte a abandonar las instalaciones esta misma noche o, en su defecto, a estar preparados para una evacuación inmediata.

La localidad de Segura de Toro se mantiene vigilante. Se ha ordenado la evacuación preventiva de personas vulnerables y se ha recomendado al resto de vecinos permanecer listos para abandonar el municipio si fuera necesario.

Además, el consejero ha advertido en declaraciones a los medios, tras una nueva reunión del Cecopi en la tarde de este domingo, que «queda poco» para que el incendio llegue al límite geográfico entre Extremadura y la comunidad autónoma de Castilla y León.

Por otra parte, Bautista ha avanzado que el Ejecutivo extremeño no descarta confinar la localidad de La Garganta (Cáceres), medida que, ha matizado, se evaluará en las próximas horas. A su vez, el consejero ha señalado que se ha procedido al desalojo voluntario del Centro de Alto Rendimiento de Hervás, donde, ha precisado, se encuentran menores de edad.

Cabe señalar que en la jornada de este domingo, en el flanco sur --donde se desarrollan labores de consolidación-- se ha registrado «alguna reactivación importante» que ha impedido desplazar miembros de la Unidad Militar de Emergencias hacia el norte.

El fuego avanza hacia el norte

La situación en el flanco sur del incendio, en dirección a Plasencia, ha mostrado un comportamiento más favorable. Allí, nueve medios aéreos han podido intervenir y consolidar líneas de contención. No ocurre lo mismo en otras zonas, donde el humo denso y los pirocúmulos han impedido el despliegue aéreo.

Extremadura se enfrenta ahora a siete grandes incendios activos. A la amenaza de Jarilla se suma la del incendio de Aliseda, también en la provincia de Cáceres, descrito por Bautista como «activo, feo». El avance del fuego ha obligado a desalojar nuevamente a los vecinos de la urbanización Cuartos de Baños, quienes habían regresado a sus casas solo unas horas antes.

En Casar de Cáceres, la urbanización El Prado ha recuperado cierta normalidad y sus vecinos han podido volver. No así los residentes de Viñas de Matas, que continúan desplazados.

La tensión se extiende a la provincia de Badajoz, donde se han registrado reactivaciones en Burguillos del Cerro y Llerena. Nuevos incendios complican aún más la distribución de medios y recursos.

25.000 hectáreas calcinadas

Las cifras estremecen: ya son 25.000 hectáreas quemadas en Extremadura, con un perímetro de 310 kilómetros afectados. El consejero Bautista ha reiterado la petición al Gobierno de España para el envío urgente de nuevos medios materiales y humanos, incluyendo al Ejército y al Mecanismo Europeo de Protección Civil, una solicitud que el Ejecutivo autonómico mantiene desde ayer.

Mientras los equipos de emergencia continúan su trabajo sobre el terreno, la colaboración de Protección Civil y de los propios vecinos se revela, una vez más, como indispensable. La lucha contra el fuego continúa y, por ahora, la esperanza se pone en el cielo: que el tiempo cambie, que el viento cese.