Gusano barrenador del ganado
Plagas
Qué es la plaga del gusano barrenador y cómo puede afectar a los humanos
El pasado 4 de agosto Estados Unidos confirmó el primer caso en humanos de gusano barrenador. Según informó el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., «la miasis por gusano barrenador del Nuevo Mundo fue diagnosticada en un paciente que regresó a EEUU desde El Salvador». Este caso no ha provocado más contagios y, tal y como publicó la BBC, el paciente se recuperó.
Hasta ahora, este parásito había afectado principalmente al ganado, y la enfermedad que provoca se conoce como miasis. Se trata de una dolencia causada por la fase larvaria —o gusano— de la mosca Cochliomyia hominivorax, cuyas larvas se alimentan del tejido vivo de los mamíferos.
El gusano barrenador
Tal y como explican desde los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el nombre de gusano barrenador proviene del modo en que sus larvas se alimentan: perforan y atraviesan los tejidos sanos. En el caso del gusano barrenador del Nuevo Mundo, las larvas ocasionan un grave daño al desgarrar el tejido del hospedador con sus afilados ganchos bucales. A medida que nacen nuevas larvas y continúan alimentándose del tejido vivo, la herida se amplía y profundiza. Como resultado, esta infestación puede provocar un gran perjuicio tanto en animales como en personas, además de favorecer la aparición de infecciones bacterianas secundarias.
Es una plaga endémica de las zonas tropicales y subtropicales del continente americano. Está presente de manera natural en países de América del Sur, así como en islas del Caribe como Cuba, Haití y la República Dominicana. En los últimos años se han registrado nuevos casos en algunos países de América Central, después de un largo periodo sin detectarse brotes en esa región.
Las personas más expuestas al riesgo de infestación por este parásito se concentran en determinados grupos.
En primer lugar, quienes residen en áreas rurales de países donde la presencia del gusano barrenador del Nuevo Mundo es habitual y donde la ganadería constituye una actividad predominante. El contacto directo con animales de cría facilita el riesgo de transmisión.En segundo término, se encuentran las personas que trabajan de forma constante con el ganado. Estos profesionales, por la naturaleza de sus tareas, tienen una mayor probabilidad de entrar en contacto con animales afectados o con entornos donde las moscas depositan sus huevos.Otro factor de riesgo importante lo presentan las heridas abiertas. Cualquier persona que sufra una lesión en la piel, incluidas cicatrices recientes tras una operación, se convierte en un blanco para las hembras de la mosca, que colocan sus huevos en los tejidos expuestos. Este es uno de los principales mecanismos de infestación, tanto en humanos como en animales.Por último, existen poblaciones consideradas especialmente vulnerables a este tipo de infestación. Entre ellas destacan las personas inmunodeprimidas, aquellas situadas en los extremos de la edad —niños pequeños y ancianos— y quienes padecen desnutrición. Estas condiciones debilitan el organismo y lo hacen más propenso a sufrir complicaciones en caso de infestación.
¿Y cómo se propaga?
Las infestaciones provocadas por el gusano barrenador del Nuevo Mundo se originan cuando una mosca hembra deposita sus huevos en una herida abierta u orificio natural de un animal de sangre caliente aún con vida. Este insecto es atraído por el olor característico de heridas expuestas, así como por aberturas corporales como las fosas nasales, los ojos, el cordón umbilical de neonatos o la zona genital. Incluso lesiones diminutas, como las causadas por la picadura de una garrapata, pueden ser suficientes para atraer a la mosca en busca de un lugar donde reproducirse.
Cada hembra es capaz de poner entre 200 y 300 huevos en una sola ocasión, y a lo largo de su breve existencia, que puede variar entre los 10 y los 30 días, puede llegar a depositar hasta 3.000 huevos. Una vez puestos, estos huevos eclosionan rápidamente y dan paso a larvas que penetran en la carne viva del hospedador, alimentándose de los tejidos con gran agresividad.
Este proceso de alimentación larval se prolonga durante aproximadamente una semana. Tras ese periodo, las larvas maduras se desprenden del cuerpo del animal, caen al suelo y se entierran para completar su metamorfosis. En el subsuelo, pasan a su fase de pupa, de la cual emergerá una nueva mosca adulta. El tiempo necesario para que este ciclo se complete varía según las condiciones ambientales, especialmente la temperatura y la humedad, y puede oscilar entre los 7 y los 54 días.
Cabe destacar que las hembras de esta especie de mosca se aparean una única vez a lo largo de su vida, lo que no impide que logren generar miles de descendientes, contribuyendo así a la rápida expansión de la infestación en zonas propensas.