Niña con síndrome de Down
Abortar a su hijo con síndrome de Down nunca fue una opción: «Me dijeron que podía matarle en el canal del parto»
Gracias a desoír a los proaborto, Emma dio a luz a Jaimie, una niña con trisomía del cormosoma 21 pero completamente sana y feliz
El día que Jaimie Mellor sea más mayor podrá decir que debe su vida a la valentía de sus padres. A pesar de las presiones del sistema sanitario, que intentaba convencerlos de acabar con la vida de su hija porque «nacería con síndrome de Down», eligieron acogerla y darle la bienvenida. Hoy, Jaimie es una niña «muy sana» que, «a pesar del cromosoma de más», crece feliz. De haber seguido las recomendaciones médicas, habría sido una de ese 90 % de bebés con trisomía 21 que nunca llegan a nacer.
Hasta la semana 20 de embarazo, Emma y su marido pensaban que todo transcurría con normalidad. Sin embargo, fue una visita al ginecólogo la que les mostró una realidad completamente diferente, su hija tenía líquido en el cerebro y era posible que tuviese alguna discapacidad.
Aunque tenían 24 años y un hijo pequeño, en ningún momento se plantearon abortar. No pensaron lo mismo los doctores, los cuales le presionaron para que parase el corazón de su pequeña. «Con toda honestidad», anota en una entrevista a la BBC Mundo, aunque repitieron muchísimas veces que acabar con la vida de su feto –concretamente 15– «no era una opción». Además, les recalcaron varias veces que su hijo no iba a tener buena calidad de vida, denuncia al medio.
En ese mismo momento, Logan, su hijo pequeño, estaba en lista de espera para entrar al quirófano. Había nacido con un agujero en el corazón y necesitaban operarlo con urgencia. Por eso, cuando les ofrecieron la opción del aborto, los padres no dudaron en decir que no. Emma no podía imaginar acabar con la vida de su hija, mucho menos con un pinchazo en el corazón, mientras luchaba con todas sus fuerzas por salvar a su primogénito.
10 semanas más tarde, concretamente a las 32, le confirmaron que tenía síndrome de Down. Al explicarle el diagnóstico final, los doctores le volvieron a insistir para que abortase. «A las 38 semanas, los médicos dejaron muy, muy, muy claro que si cambiaba de opinión en la mañana del parto les avisara, porque no era demasiado tarde», recuerda a la BBC Mundo.
Gracias a desoír a los proaborto, Emma dio a luz a Jaimie, una niña con síndrome de Down, pero completamente sana y feliz. De hecho, ahora, cinco años después, aunque tiene algunas dificultades, hace vida completamente normal y es el apoyo indispensable de su hermano.
Asimismo, sus padres aseguran que está «por delante de algunos compañeros en lectura», algo que les encanta. Por último, afirman orgulloso, «nuestra hija podrá hacer cualquier cosa que se proponga». No obstante, saben que a medida que envejezca tendrá algunas dificultades, pero nada que no se pueda solucionar.
En este sentido, Pablo Siegrist, Director General de la Fundación Jérôme Lejeune, expresa que asistimos a una especie de «esquizofrenia social» porque, por un lado, se impulsa «la integración de personas con discapacidad intelectual y, en particular, con síndrome de Down», y por otro «se nos está mostrando como algo bueno no permitirles nacer».