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Lavavajillas

Una vez terminado el proceso, conviene rellenar los depósitos de sal y abrillantadorPexels

María Fernández, experta en limpieza: «El motivo por el que tu lavavajillas huele mal y cómo arreglarlo»

El resultado, asegura, es un electrodoméstico limpio, desinfectado y sin olores, sin necesidad de productos químicos agresivos

Mantener el lavavajillas en perfecto estado es fundamental para garantizar su vida útil y evitar los malos olores que, con el tiempo, pueden aparecer por la acumulación de restos de comida. Aunque muchas veces se piensa que el propio ciclo de lavado basta para limpiarlo, los expertos insisten en que es necesaria una puesta a punto más profunda cada cierto tiempo.

María Fernández, experta en limpieza, explica paso a paso cómo hacerlo de forma eficaz y sin utilizar productos químicos agresivos. El proceso comienza retirando la cesta inferior y desmontando el filtro, la rejilla y las aspas. Estas piezas son las que más suciedad acumulan y, según explica, suelen ser la causa principal del mal olor.

La recomendación es lavarlas en el fregadero con agua caliente y unas gotas de jabón, frotando bien con un estropajo hasta eliminar por completo cualquier resto incrustado. Después basta con enjuagarlas a fondo.

Para limpiar el interior y la puerta del lavavajillas, María propone utilizar jabón suave aplicado directamente sobre las superficies. Con un estropajo apto para materiales delicados se deben repasar todos los rincones y recovecos, donde tiende a acumularse la grasa. Una jarra con agua sirve para retirar el jabón y dejar el aparato listo para volver a montar todas las piezas.

«Limpio, sin olores y como nuevo»

El toque final consiste en verter una taza de bicarbonato en el fondo del lavavajillas para neutralizar olores. En la bandeja superior, se coloca un vaso lleno de vinagre de limpieza, que actúa contra la cal y los restos de grasa.

Para aportar un aroma agradable, la experta aconseja introducir medio limón en la cesta superior antes de poner un ciclo a 60 grados con el lavavajillas vacío. El resultado, asegura, es un aparato «limpio, sin olores y como nuevo».

Una vez terminado el proceso, conviene rellenar los depósitos de sal y abrillantador. En verano, María recomienda utilizar ambientadores específicos para lavavajillas, especialmente los de limón, ideales para prevenir malos olores. Para dejar el acero inoxidable impecable, basta una mezcla a partes iguales de agua y vinagre, un truco sencillo que devuelve el brillo sin esfuerzo.

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