Una médico y un enfermero en una consulta del Hospital del Rosell
Por primera vez en cinco años, la satisfacción sanitaria de los jóvenes ha superado el 65 %
Los desafíos en salud mental, las desigualdades y la creciente sensación de soledad recuerdan que el bienestar juvenil sigue siendo un terreno frágil que exige atención continuada
El bienestar de la juventud española muestra señales de recuperación tras años de retroceso. El 65 % de los jóvenes valora su salud como buena o muy buena, el porcentaje más alto desde la pandemia y un giro significativo respecto al desplome de 2021. Aunque todavía no se alcanzan los niveles previos a la crisis sanitaria, el Barómetro Juventud, Salud y Bienestar 2025 refleja una tendencia al alza en la percepción del propio estado físico y mental.
El estudio, elaborado por la Fundación Mutua Madrileña y Fad Juventud a través del Centro Reina Sofía, se basa en una encuesta a 1.511 jóvenes de 15 a 29 años y permite trazar la evolución de su salud durante la última década.
La salud mental sigue preocupando
La salud mental presenta un leve avance, aunque continúa siendo uno de los grandes desafíos. El 54,7 % de jóvenes afirma haber padecido algún problema psicológico en el último año, menos que en 2021 y 2023, pero el doble que en 2017. La ansiedad sigue siendo el diagnóstico más común.
El informe indica que el cansancio persistente, la falta de concentración y la tristeza son los síntomas más citados. Aunque el porcentaje de jóvenes con un diagnóstico profesional desciende al 44,8 %, los trastornos de ansiedad aumentan ligeramente y la depresión continúa entre los principales problemas.
Pese a la creciente normalización del discurso sobre salud mental, solo uno de cada cuatro jóvenes ha buscado ayuda profesional. Las barreras económicas y la percepción de que pueden gestionar el malestar por su cuenta siguen siendo los principales frenos.
Más hábitos saludables
En paralelo a esta ligera recuperación emocional, aumentan los comportamientos orientados al autocuidado. El 68 % afirma llevar un estilo de vida saludable, y la práctica de ejercicio frecuente se ha duplicado respecto a 2021. También mejora el cuidado de la alimentación, que crece 18 puntos desde 2023.
Sin embargo, esta mayor atención al cuerpo se acompaña de un incremento notable de la preocupación por la imagen: el 35,9% declara sentirse muy o bastante afectado por ella, especialmente mujeres y jóvenes de menor edad.
La soledad no deseada se dispara
Uno de los datos más alarmantes del Barómetro es el avance de la soledad no deseada, que afecta ya al 87,5 % de los jóvenes. Una cuarta parte la experimenta con frecuencia, con especial incidencia entre las mujeres y quienes tienen entre 20 y 24 años.
Aunque cerca del 80 % asegura tener redes de apoyo, solo dos de cada tres recurren a ellas ante un problema. Las jóvenes, además de compartir más su malestar, reconocen sentirse más juzgadas.
Disminuyen las ideas suicidas
El estudio detecta un descenso en los pensamientos suicidas: el 43 % dice haberlos tenido alguna vez, casi seis puntos menos que en 2023. Aun así, se trata de un dato muy elevado. Por primera vez, el Barómetro distingue entre ideación suicida y autolesiones no suicidas: el 34,7 % reconoce haberse autolesionado alguna vez, y un 6,8 % lo hace con frecuencia. Las desigualdades materiales agravan el problema: entre quienes sufren carencias severas, una de cada cuatro personas se autolesiona habitualmente.
Riesgos, desigualdades y brechas persistentes
Las principales preocupaciones de la juventud se centran en la violencia –física, sexual o en entornos educativos y laborales– y en los riesgos asociados a la conducta sexual. También persisten prácticas peligrosas vinculadas a la movilidad: un tercio admite haberse subido a un vehículo conducido por alguien bajo los efectos del alcohol o drogas.
El Barómetro muestra que las brechas de género y edad continúan atravesando el bienestar juvenil. Las mujeres presentan peor salud mental y mayor presión por la imagen; los hombres, más conductas de riesgo y menor disposición a pedir ayuda. Por edades, quienes tienen entre 20 y 24 años concentran mayores niveles de estrés e incertidumbre.
Una recuperación parcial
Para Beatriz Martín Padura, directora general de Fad Juventud, los datos evidencian que la recuperación del bienestar juvenil requiere trabajar no solo sobre factores individuales, sino también sociales: la soledad, la incertidumbre o las desigualdades siguen teniendo un peso decisivo. Por su parte, Lorenzo Cooklin, director general de la Fundación Mutua Madrileña, destaca el aumento de hábitos saludables, aunque insiste en no «bajar la guardia» ante los altos niveles de malestar psicológico y la persistencia de la soledad no deseada.
En suma, el Barómetro 2025 confirma un cambio de tendencia en la salud de la juventud española, que comienza a recuperarse tras los peores años de la pandemia. Sin embargo, los desafíos en salud mental, las desigualdades y la creciente sensación de soledad recuerdan que el bienestar juvenil sigue siendo un terreno frágil que exige atención continuada.