Células cancerosas leucemia
El fármaco contra el cáncer de mama que potencia un tratamiento contra la leucemia: «Ayuda a sobrevivir»
Los resultados se validaron tanto en tejidos humanos como en modelos animales con células leucémicas humanas
Un grupo de científicos de la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón (OHSU), en Estados Unidos, ha identificado una nueva combinación terapéutica con gran potencial para combatir la resistencia al tratamiento en pacientes con leucemia mieloide aguda (LMA), uno de los mayores retos de las terapias actuales de primera línea.
Según un estudio publicado en Cell Reports Medicine, los investigadores examinaron más de 300 muestras de pacientes con LMA y comprobaron que la combinación de venetoclax –un fármaco ampliamente utilizado contra esta enfermedad– con palbociclib –un inhibidor del ciclo celular aprobado para el cáncer de mama– genera un efecto antileucémico mucho más intenso y sostenido que el uso de venetoclax en solitario. Estos resultados se validaron tanto en tejidos humanos como en modelos animales con células leucémicas humanas.
La doctora Melissa Stewart, investigadora adjunta en OHSU y autora principal del trabajo, revela que de las 25 combinaciones de medicamentos que analizaron, la de venetoclax y palbociclib fue claramente «la más eficaz». Esto les llevó a profundizar en su funcionamiento y en cómo logra superar la resistencia que vieron con el tratamiento estándar.
Desde que la FDA aprobó en 2019 el uso de venetoclax junto con azacitidina, este esquema se ha convertido en una opción terapéutica clave para muchos pacientes con LMA. No obstante, la aparición de resistencia al tratamiento sigue siendo casi inevitable. «Lamentablemente, con el tiempo prácticamente todos los pacientes desarrollan resistencia», señala el doctor Jeffrey Tyner, autor correspondiente del estudio y profesor en la Facultad de Medicina de OHSU.
Aunque este tratamiento ha mejorado las respuestas iniciales y la calidad de vida, la supervivencia a cinco años en la LMA continúa siendo baja, entre el 25 % y el 40 %. «Aún queda mucho camino por recorrer», subraya Tyner, quien además codirige el programa nacional estadounidense Beat AML 1.0, base sobre la que se apoya este nuevo avance.
El estudio reveló que las células leucémicas tratadas solo con venetoclax intentan sobrevivir incrementando la producción de proteínas. La incorporación de palbociclib bloquea este mecanismo adaptativo al interferir con la maquinaria celular responsable de esa síntesis proteica. «En las muestras que respondieron mejor a la combinación, observamos una clara reducción en la activación de los genes implicados en la producción de proteínas. Esa fue una señal clave», destaca Stewart.
Además, un análisis genómico completo mediante CRISPR mostró que, mientras la eficacia del venetoclax solo depende de la pérdida de genes relacionados con la producción de proteínas, la terapia combinada actúa por múltiples frentes, cerrando varias rutas de supervivencia celular al mismo tiempo.
El equipo también evaluó esta estrategia en ratones implantados con células humanas de LMA que presentan mutaciones asociadas a resistencia al venetoclax. «En ese modelo, el venetoclax por sí solo no mejoró la supervivencia, como era de esperar. En cambio, con la combinación, la mayoría de los ratones sobrevivieron entre 11 y 12 meses, y uno de ellos seguía vivo al final del estudio», afirma Stewart.
La investigadora añade que ya se están probando otros fármacos similares al palbociclib, muchos de ellos también utilizados en cáncer de mama, con el objetivo de ampliar las posibilidades de futuros ensayos clínicos. El siguiente paso es avanzar hacia pruebas en pacientes.
Aún no han llegado a la fase clínica, pero con base en sus resultados creen que esta combinación podría contrarrestar «la mayoría de los mecanismos de resistencia conocidos frente al tratamiento estándar actual». Convertirlo en una realidad clínica requerirá esfuerzo, pero esa es precisamente «la motivación de nuestra investigación», concluye Tyner.