Amanita phalloides
California
Alerta sanitaria: cuatro muertos y tres trasplantes de hígado por el hongo «sombrero de la muerte»
Los Centros de Control de Envenenamientos de EE.UU. han registrado un aumento del 40% en las exposiciones a hongos entre septiembre y enero
Al menos cuatro personas han fallecido y otras tres han tenido que someterse a trasplantes de hígado tras consumir el hongo conocido como sombrero de la muerte (Amanita phalloides), cuya presencia se ha visto notablemente incrementada en California a raíz de un invierno especialmente lluvioso. Así lo han comunicado las autoridades sanitarias del estado, que han alertado sobre un aumento inusual de los casos de intoxicación grave vinculados a esta especie extremadamente venenosa.
Ante esta situación, el Departamento de Salud Pública de California ha hecho un llamamiento expreso a la población para que evite por completo la recolección de hongos silvestres durante este año. La advertencia se basa en el elevado riesgo de confusión del sombrero de la muerte con variedades comestibles, una circunstancia que ha contribuido de forma directa al elevado número de afectados registrados en los últimos meses.
Desde el pasado 18 de noviembre se han contabilizado más de tres decenas de casos de intoxicación relacionados con este hongo, entre los que se incluyen los cuatro fallecimientos confirmados y los tres trasplantes hepáticos necesarios para salvar la vida de algunos pacientes. Según los datos oficiales, muchos de los afectados desarrollaron lesiones hepáticas agudas de rápida progresión, con cuadros de insuficiencia hepática que obligaron a su ingreso en unidades de cuidados intensivos. Las edades de los pacientes van desde los 19 meses hasta los 67 años, lo que pone de relieve que el riesgo afecta tanto a niños como a adultos.
El sombrero de la muerte está considerado uno de los hongos más venenosos del mundo. Forma parte de un reducido grupo de especies que contienen amatoxinas, unos compuestos altamente tóxicos responsables de alrededor del 90 % de las muertes por intoxicación con hongos a nivel global. Esta especie suele crecer tanto en parques urbanos como en zonas boscosas, especialmente bajo robles, lo que incrementa la posibilidad de contacto con personas y animales domésticos.
El incremento de casos ha sorprendido incluso a los especialistas. «En un año típico vemos entre dos y cinco casos de intoxicación por este hongo. Tener cerca de 40 es algo muy inusual», explicó el doctor Craig Smollin, director médico de la división de San Francisco del Sistema de Control de Envenenamientos de California a ANSA. Los expertos han señalado que la combinación de temperaturas otoñales más cálidas de lo habitual y lluvias tempranas ha generado una especie de «superfloración» del hongo durante esta temporada.
Las autoridades sanitarias recuerdan que incluso una cantidad muy pequeña del sombrero de la muerte puede resultar mortal. Además, insisten en que el color del hongo no es un indicador fiable de su toxicidad y que procesos como cocinarlo, secarlo o calentarlo no neutralizan el veneno. Los primeros síntomas, que incluyen dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea, suelen aparecer dentro de las primeras 24 horas tras la ingestión. En algunos casos, estos síntomas iniciales desaparecen de forma temporal, lo que puede generar una falsa sensación de mejoría. Sin embargo, el daño hepático grave puede desarrollarse entre dos y tres días después, con consecuencias potencialmente fatales.
Los servicios de salud han detectado ejemplares del hongo en parques locales y nacionales del norte de California y de la costa central, con especial incidencia en zonas de Monterey y el área de la bahía de San Francisco. Entre los afectados se ha identificado un elevado número de hablantes de español, mixteco y mandarín, lo que ha llevado a ampliar las alertas preventivas en distintos idiomas. Más del 60 % de los intoxicados tenía el español como lengua principal.
Las recomendaciones oficiales incluyen vigilar de manera especial a niños y mascotas en áreas donde crecen hongos, adquirir productos únicamente en comercios autorizados y buscar atención médica inmediata ante cualquier sospecha de ingestión. A nivel nacional, los Centros de Control de Envenenamientos de Estados Unidos han registrado un aumento del 40% en las exposiciones a hongos –no solo al sombrero de la muerte– entre septiembre y enero, en comparación con el mismo periodo del año anterior.
El Amanita phalloides no es originario de América del Norte y se cree que fue introducido accidentalmente en California a comienzos del siglo XX. Desde entonces, se ha expandido por distintas regiones del estado, especialmente en entornos urbanos y forestales. Debido a su parecido con hongos comestibles de Europa, Asia y América Latina, las intoxicaciones afectan con frecuencia a personas con tradición de recolección silvestre. Las autoridades sanitarias subrayan que, una vez iniciados los síntomas, el tratamiento resulta complejo, por lo que la prevención y la consulta médica temprana son fundamentales para reducir la mortalidad.