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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en la inauguración de la primera Cumbre Internacional contra el Odio, este miércoles en MadridEFE

Sánchez crea un 'odiómetro' para señalar a sus adversarios por sus «mensajes de odio»

El líder del Ejecutivo ha utilizado el 'I Foro contra el Odio' para poner en marcha una nueva campaña de victimización

«quisiera comenzar esta intervención, este 11M, con un recuerdo a las 193 victimas en el peor atentado terrorista en la historia de España». De esta manera comenzaba su intervención el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el inicio del 'I Foro contra el Odio'. Esta cita, en la que se han reunido las distintas figuras públicas para tratar temas como la libertad de expresión, la desinformación, la seguridad y la defensa de los derechos humanos, ha sido utilizada por el líder del Ejecutivo para mostrarse como víctima y para anunciar la creación de una herramienta para medir los discursos de odio en las redes sociales.

«En la España de hoy, el uso del odio es totalmente asimétrico, para algunos es su principal baza electoral. no para aplastar las ideas, sino para aplastar a quienes defienden esas ideas. Aquí les hablo también desde la propia experiencia», ha señalado Sánchez.

En primera instancia, Sánchez ha destacado como los estereotipos son el inicio de una relación de odio que, según el presidente, se plasma especialmente en tres casos: «Un migrante convertido en un delincuente, una mujer libre presentada como una amenaza, la persona trans reducida a una burla. Ahí es donde comienza la deshumanización».

De igual manera, el líder del Ejecutivo ha vuelto a poner en marcha su repetida campaña de descrédito hacia el resto de la clase dirigente, señalando cómo el odio se ha convertido «en un arma política para atacar y acosar a la persona que es diferente». Tras mencionar su propio caso como víctima de una supuesta campaña de odio, Sánchez ha dedicado parte de su discurso a cargar contra el dueño de X, Elon Musk, destacando que desde que se hiciera cargo de la plataforma, «el discurso de odio aumentó un 50 %».

«Hemos pasado de la libertad de expresión a la expresión de dar libertad a la agresión verbal y física», señalaba.

Igualmente, durante el acto, Sánchez ha destacado que el odio es «un producto que se mercantiliza», algo que ha dicho que «los diseñadores del algoritmo lo saben» y que, por ello, lo potencian para «mantener enganchada a la gente en esos discursos y en esas conversaciones de odio». «Cuando el odio se normaliza en Internet acaba filtrándose en nuestra vida cotidiana, en el acoso en la calle, en la discriminación laboral, en las puertas que se cierran al buscar una vivienda», ha advertido.

Para ejemplificar su discurso, Sánchez ha querido recordar el caso de Torre Pacheco (Murcia), cuando un hombre de 68 años fue agredido en julio de 2025 por varios habitantes de origen marroquí. Lejos de lamentar este suceso, Sánchez ha cargado contra una supuesta campaña de odio que tuvo lugar en los días posteriores a la agresión hacia las personas involucradas.

«Se intento transformar un delito individual en una escusa para el odio racial. El odio no gano en el terreno físico», señaló.

El 'odiometro' personal de Sánchez

Tras la constante crítica y victimización del presidente, este ha anunciado la puesta en marcha de la herramienta 'Hodio' para «medir de forma sistemática la presencia, evolución y el alcance de los discursos de odio en las plataformas digitales».

Este instrumento, llamado 'Huella de Odio y Polarización', «va a ser una herramienta transparente, rigurosa, basada en criterios académicos reconocidos».

«Vamos a exponer públicamente los resultados para que todo el mundo sepa quien frena el odio, quien mira para otro lado y quien hace negocio con el odio», ha apuntado.

La nueva medida de Sánchez genera incluso más incertidumbre si tenemos en cuenta la constante campaña de odio e insultos desplegada por sus ministras. Sin ir más lejos, Mónica García, ministra de Sanidad, ha protagonizado intensos intercambios verbales, acusando a la oposición de «negacionismo científico» y calificándoles de usar el insulto y la polarización. A su vez, ha recibido duras críticas de sindicatos médicos que la acusan de «menosprecio» y de tacharles de utilizar a pacientes como «rehenes».

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en la inauguración de la primera Cumbre Internacional contra el Odio, este miércoles en MadridEFE

De igual manera, el ministro de Transportes, Óscar Puente, se ha caracterizado por utilizar el odio y el insulto en distintas ocasiones. Sin ir más lejos, en mayo de 2024 sugirió que el presidente argentino, Javier Milei, había ingerido «sustancias», lo que provocó una crisis diplomática entre ambos países. Asimismo, un mes después calificó «saco de mierda» al comunicador Vito Quiles tras una publicación de este sobre el coche oficial del ministro.

Por lo tanto, surge la duda de si esta herramienta tendrá la misma validez para todos o si solo será la última medida de coacción del Ejecutivo de Sánchez.