Fundado en 1910
El ministro de Sanidad de Grecia, Adonis Georgiadis

El ministro de Sanidad de Grecia, Adonis GeorgiadisEuropa Press

Rebelión en la UE por la directiva del tabaco: Grecia exige pruebas científicas antes de endurecer las normas

El ministro griego de Sanidad, Adonis Georgiadis, ha abierto un frente inesperado en Bruselas y reclama que la nueva Directiva del Tabaco se redacte con datos científicos, no con consignas ideológicas

La próxima revisión de la Directiva europea de Productos del Tabaco se preparaba para ser otro paso más en la estrategia de Bruselas hacia una «generación libre de tabaco» en 2040. Sin embargo, un actor inesperado ha roto el consenso aparente, el ministro griego de Sanidad, Adonis Georgiadis, que advierte de que las nuevas normas no pueden escribirse al dictado de la ideología ni ignorando el impacto sobre la competitividad europea.

En una reciente entrevista con Euractiv, Georgiadis fue claro al abordar el debate sobre cigarrillos, cigarrillos electrónicos, tabaco calentado y bolsas de nicotina: «Me opondré a cualquier decisión apresurada tomada por razones ideológicas y no científicas». El mensaje es sencillo pero rompedor en el actual clima político: antes de endurecer aún más las restricciones, Bruselas debe demostrar con datos qué efecto real tienen esas medidas en salud pública y qué coste implican para el tejido productivo europeo.

Me opondré a cualquier decisión apresurada tomada por razones ideológicas y no científicasAdonis GeorgiadisMinistro de Sanidad de Grecia

La tercera Directiva del Tabaco (TPD3) llega en un contexto mucho más tenso que las anteriores. La UE soporta una crisis energética prolongada, tensiones geopolíticas en Oriente Medio y una presión fiscal y regulatoria que, según el informe de Mario Draghi sobre competitividad, está empujando inversiones hacia Estados Unidos o Asia. En ese informe, el expresidente del BCE avisa de que Europa «pierde terreno en innovación» y que cualquier nueva regulación debe examinarse con lupa para evitar ahogar sectores estratégicos.

Tabaco

Georgiadis recoge explícitamente ese guante en el ámbito del tabaco. No cuestiona los objetivos de reducción del tabaquismo, pero sí el modo de alcanzarlos. Su línea roja es no tratar de la misma manera, de forma automática, productos con perfiles de riesgo diferentes y no legislar a golpe de titular sin evaluar las consecuencias para la inversión, la ciencia y la escala industrial que aún quedan en suelo europeo.

Su línea roja es no tratar de la misma manera, de forma automática, productos con perfiles de riesgo diferentes

El debate es especialmente delicado en el terreno de los productos sin combustión (como el tabaco calentado o los dispositivos de administración de nicotina), que algunos Estados miembros quieren someter exactamente al mismo régimen que los cigarrillos más tradicionales. Varios estudios recientes, incluidos trabajos realizados en España, indican que estos dispositivos no suelen ser la puerta de entrada al consumo de nicotina entre menores y que muchos fumadores adultos los usan como fase de transición para reducir o dejar el consumo de cigarrillos, aunque mantienen riesgos claros para la salud y no son una alternativa inocua.

La posición de Grecia introduce un matiz que no gusta en algunos países y que asegura que, si hay diferencias de riesgo, de patrones de uso y de impacto sanitario, la regulación debería reflejarlas en lugar de homogeneizar todo bajo el mismo paraguas. Eso no implica fomentar el consumo de ningún producto de nicotina, sino ordenar el marco legal de forma que sea coherente con la evidencia disponible y, al mismo tiempo, no expulse automáticamente de la UE centros de producción, empleos cualificados y proyectos de innovación vinculados a la sustitución de productos combustibles.

El ministro griego llega a este debate respaldado por una estrategia más amplia, ya que, en paralelo a la TPD3, está liderando una ofensiva para retrasar la aplicación de la nueva Directiva de Aguas Residuales Urbanas, que impone fuertes costes adicionales a la industria farmacéutica y cosmética. En ese frente ha advertido que, si no se corrige el diseño actual, «no quedará ni una planta farmacéutica en Europa», una hipérbole que refleja el nivel de alarma en parte de la industria.

Evaluación rigurosa

Aunque el interés sea distinto, el patrón se repite y Georgiadis reclama que toda nueva regulación –también la del tabaco– incorpore una evaluación rigurosa de impacto económico, industrial y de innovación, además del análisis sanitario. En otras palabras, que la UE abandone el automatismo de «más regulación = más protección» y pase a un modelo en el que cada norma deba justificar, con pruebas, que los beneficios superan claramente a los costes.

En el caso del tabaco, esto significa responder a preguntas concretas antes de legislar, como, por ejemplo, qué efecto tienen las restricciones sobre el consumo total, cómo influyen en el contrabando y el comercio ilícito, qué papel juegan los distintos productos en los intentos de abandono del tabaquismo y qué impacto tendría una equiparación absoluta en términos de cierre de plantas, deslocalizaciones o pérdida de investigación aplicada.

El resultado es que, por primera vez en años, un ministro de Sanidad de un Estado miembro sitúa en el mismo plano, dentro del debate del tabaco, la protección de la salud y la defensa de la competitividad europea. Mientras la Comisión trabaja en las propuestas y el Parlamento Europeo se prepara para su próxima legislatura, el pulso que ha abierto Grecia puede marcar el tono de una TPD3 menos ideológica, más apoyada en la ciencia y más consciente de que Europa no puede seguir perdiendo industria a golpe de boletín oficial.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas