Wendy Duffy, de 56 años
Una mujer de 56 años muere por suicidio asistido tras no superar el fallecimiento de su hijo
Esta madre, físicamente sana, pagó 13.500 dólares por el suicidio asistido en una clínica de Suiza
Wendy Duffy pidió a sus 56 años tres cosas antes someterse a un suicidio asistido el pasado viernes en una clínica de Suiza. Quería que sonara Die With A Smile, la canción de Lady Gaga y Bruno Mars, llevar una camiseta de su hijo y que donasen sus pertenencias.
No estaba enferma ni mediaba un sufrimiento físico intratable. Llevaba años con terapias y medicación tratando de superar la muerte de su hijo Marcus, fallecido a los 23 años tras un atragantamiento. Nueve meses después de aquello, Wendy Duffy quiso suicidarse sin éxito, en un caso que recuerda al de Noelia Castillo en Barcelona, que también intentó quitarse la vida. Pasados cuatro años desde la muerte de Marcus, ella seguía con la idea de suicidarse y decidió hacerlo por otras vías.
«Será difícil para todos. Pero quiero morir. Tendré una sonrisa en la cara cuando lo haga, así que, por favor, alégrense por mí. Es mi vida; mi decisión», alegó ella para tratar de justificar su controvertida decisión de acudir a una clínica de suicidio asistido en Basilea, donde esta práctica es legal.
La asociación Pegasos, encargada de la eutanasia de esta mujer británica, considera que es un «derecho de todo adulto racional y en pleno uso de sus facultades mentales, independientemente de su estado de salud, elegir la forma y el momento de su muerte». La minuta por acabar con la de Duffy fue de 13.500 dólares.
Marcus murió a los 23 años
Wendy Duffy escogió a la organización Pegasos, creada en 2019, pensando en «una muerte más digna» a través de una eutanasia practicada en una clínica «a dejar una escena espantosa». «Podría tirarme de un puente de autopista o de un rascacielos, pero cualquiera que me encontrara tendría que lidiar con eso el resto de su vida», aseveró Duffy.
Ruedi Habegger, fundador de Pegasos, anunció la muerte de la mujer. «Puedo confirmar que Wendy Duffy, a petición propia, recibió asistencia para morir el 24 de abril y que el procedimiento se completó sin incidentes y en pleno cumplimiento de sus deseos».
«También puedo confirmar que ni nosotros ni ninguno de los profesionales que evaluaron su capacidad mental tuvimos duda alguna sobre su intención, comprensión e independencia tanto de pensamiento como de acción», añadió.