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Una doctora durante las manifestaciones por la precaria situación de la Sanidad en EspañaEuropa Press

Así ven los MIR 2027 el futuro de la Medicina: «O somos esclavos del sistema o estamos empujados a la privada»

Uno de los estudiantes de último curso de medicina explica a El Debate que están «prácticamente obligados» a preparar una oposición para tener una condiciones de explotación y una cantidad de horas que no se exige en ninguna otra profesión

«Mamá, papá, quiero ser médico». Desde pequeño, Ignacio (nombre ficticio) tenía clara su vocación, pero también sabía lo que tenía que hacer: estudiar, y mucho. Logró entrar en la universidad y su futuro en consulta parecía cada vez más cercano. Sin embargo, un año antes de graduarse, la situación en la sanidad comenzó a agravarse: el proceso MIR se deterioró y su ministra, la anestesista Mónica García, en vez de dar soluciones para frenar las huelgas existentes, lo único que hace es luchar contra los doctores, sus colegas de profesión.

Ignacio explica en una entrevista a El Debate que es «bastante desmotivante» lo que está ocurriendo. Primero, porque estudian «muchos más años que en cualquier otra carrera universitaria». De hecho, revela que la mayor parte de sus amigos ya están trabajando y tienen su independencia económica. Segundo, porque están «prácticamente obligados» a preparar una oposición para ejercer y seguir formándose. Después de eso, asevera, tendrán «unas condiciones de explotación y una cantidad de horas que no se exige en ninguna otra profesión».

Lo más frustrante de todo, expone Ignacio, es que la ministra, que prometía «un cambio con propuestas que podían interesar a cualquier médico» –porque, al final, ella venía de ese mismo ámbito–, se olvidó de todo cuando asumió la cartera de Sanidad.

Asimismo, el estudiante de último curso de medicina denuncia que García parece estar más interesada en «contentar a unos sindicatos» y seguir «con las condiciones que le interesan al Estado», en lugar de atender las demandas de quienes están a pie de cañón: los propios facultativos. Todo ello, sumando a las reclamaciones de los médicos, hace que para un estudiante que en unos meses estará ejerciendo la situación sea «bastante desalentadora».

Por último, Ignacio, que habla como alguien que ha tenido mucha vocación desde el principio, incluso antes de empezar a estudiar Medicina, y sabiendo que llegar aquí requiere «una excelencia desde Bachillerato en adelante», subraya que es triste pensar que, a pesar de su esfuerzo, toda esta situación pueda llevarle a creer que, si hubiera conocido antes esta realidad, quizá «habría elegido otra carrera».

Además, lamenta que «no tiene pinta de cambiar nada positivo en un futuro próximo». Algo que considera «un error», porque habrá un colectivo médico quemado y cansado, y eso repercutirá directamente en los pacientes.

García está cometiendo «fallos graves»

Lo mismo opina Fernando (nombre ficticio), quien también ve «bastante oscuro su futuro». En este sentido, el estudiante apunta que llevan «un montón de años con cambios de gobierno que no han conseguido nada».

Al hilo, denuncia que «pata una ministra que parecía que iba a ser la esperanza de la profesión médica», por ser anestesista y haber vivido en su propia piel lo que hemos vivido los médicos, ha acabado intentando poner «legalmente cosas que de toda la vida se han hecho, pero ahora con forma de legalidad». Entonces, afirma, que haga esto la que en condiciones normales estaría en nuestra situación y en un hospital siendo compañera, «frustra bastante».

Además, continúa Fernando, está cometiendo «fallos bastante graves». Ejemplo de ello es intentar poner en contra a la opinión pública de la comunidad médica con comentarios muy desagradables hacia los propios médicos. También habla de desesperanza: «Te metes en cualquier red social, o en documentales y todo son críticas hacia la profesión médica. Hay una desvalorización enorme».

Por último, expone que aunque tenga vocación y no quiera ser «un súper salvador de nadie», quiere tener un trabajo digno con el que pueda llegar a casa y disfrutar de su familia: «No puede ser que todos los caminos nos estén llevando a que o somos esclavos del sistema o estamos empujados a trabajar en la privada si queremos tener una mínima calidad de vida», se queja.