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Planta de aislamiento del Gómez UllaMinisterio de Defensa

Brote de hantavirus en el MV Hondius

Así va a ser la vida de los pasajeros españoles durante las más de 1.000 horas de cuarentena en el Gómez Ulla

Durante todo este tiempo, el grupo estará atendido por un equipo sanitario específico y exclusivo

A las cinco de la tarde de este domingo 10 de mayo, los pasajeros españoles del crucero MV Hondius, afectado por hantavirus, se encontraban ya en sus respectivas habitación del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid, donde está previsto que permanezcan en cuarentena 42 días.

La llegada al hospital se produjo tras el traslado desde la base aérea de Torrejón de Ardoz, donde aterrizaron apenas unos minutos antes. Desde ese momento, todo el operativo se desarrolló bajo estrictas medidas de seguridad sanitaria. En primer lugar, los pasajeros accedieron al centro mediante un circuito cerrado y completamente blindado para evitar cualquier contacto con el resto de pacientes, familiares o trabajadores ajenos al dispositivo especial desplegado por el hospital militar.

Posteriormente accedieron a la planta que se ha habilitado especialmente para ellos a través de un ascensor que tras el ingreso fue desinfectado por la seguridad de los pacientes y de los sanitarios. A partir de ese momento, todos deben permanecer alojados en habitaciones individuales situadas en una misma planta reservada exclusivamente para ellos.

En el transcurso de la cuarentena no podrán abandonar las estancias ni recibir visitas durante ese tiempo, por lo que el contacto con el exterior quedará limitado a llamadas telefónicas y videoconferencias con familiares y amigos.

Para el tratamiento de estos pacientes, que por el momento son asintomáticos, el Ministerio de Sanidad ha activado para ellos un sistema de vigilancia activa permanente. Dos veces al día se les tomará la temperatura y el personal sanitario controlará de forma continua la aparición de cualquier síntoma compatible con la infección. Además, nada más llegar se les ha realizado una prueba PCR y volverán a someterse a nuevos análisis transcurridos siete días.

Una enfermera se coloca un EPI en el Hospital Gómez UllaMinisterio de Defensa

Aunque todos siguen asintomáticos, el protocolo contempla un escenario mucho más estricto si alguno comenzara a presentar fiebre, dificultades respiratorias, dolores musculares, vómitos o cualquier otro síntoma sospechoso. En ese caso, el paciente sería trasladado inmediatamente a una habitación de aislamiento con presión negativa, ubicadas en la ya famosa planta 22 del hospital, diseñada específicamente para enfermedades infecciosas de alto riesgo.

Allí se le practicarían nuevas pruebas diagnósticas, tanto en sangre como en suero, y si el primer resultado fuese negativo pero persistieran los síntomas, las PCR se repetirían periódicamente hasta descartar por completo la infección o confirmar el positivo. Si finalmente se detectara un caso confirmado, el paciente ingresaría en la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (Uatan) del propio Gómez Ulla, considerada una de las más avanzadas de España.

Durante todo este tiempo, el grupo estará atendido por un equipo sanitario específico y exclusivo. El hospital ha reforzado para esta operación tanto el personal médico como los efectivos de apoyo, siguiendo un protocolo similar al desplegado durante anteriores crisis sanitarias internacionales, como la epidemia de ébola de 2014 o la pandemia de coronavirus, cuando el centro acogió a ciudadanos evacuados desde Wuhan.