Fachada del Tribunal Supremo
El Supremo permite recurrir la eutanasia a personas que estén estrechamente ligadas al solicitante
El pleno de lo Contencioso Administrativo del alto tribunal ha adoptado esta decisión por una mayoría de 23 a 9. La sentencia que fijará jurisprudencia se conocerá en los próximos días
El Tribunal Supremo ha dado un paso importante en la protección del derecho a la vida y a la participación de la familia en una decisión tan importante. Tras una reunión a puerta cerrada, el órgano ha reconocido por unanimidad que una persona puede recurrir ante la Justicia la concesión de la eutanasia de un tercero si tiene una «vinculación particularmente estrecha» con quien solicita la muerte asistida.
Con una mayoría de 23 votos frente a 9, el Pleno de lo Contencioso Administrativo del alto tribunal, en el que han participado 34 magistrados, ha dado la razón a quienes defendían que los familiares tenían derecho a recurrir sobre los procesos que afectan «de manera irreversible a la vida de sus seres queridos».
La Sala ha rechazado de esta forma el recurso que presentó la Generalidad de Cataluña contra una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que reconoció «la legitimación de un padre para recurrir la eutanasia concedida a su hijo, mayor de edad y con plenas capacidades», adelanta Efe.
El caso que ha estudiado el Supremo corresponde a un hombre de 54 años que pidió la eutanasia tras sufrir graves secuelas físicas derivadas de tres ictus y dos infartos, que le dejaron importantes dificultades de movilidad y habla.
El precursor de todo fue su padre, ya que presentó un recurso judicial para frenar la ejecución de la eutanasia, alegando que estaba en juego «el derecho fundamental a la vida» y la obligación del Estado de proteger «a las personas vulnerables, especialmente cuando existen posibles problemas de salud mental o situaciones de sufrimiento emocional».
El debate recuerda al caso de Noelia, cuya muerte generó un gran debate social. Antes del proceso que acabó con su vida, diversos colectivos provida, asociaciones civiles y grupos religiosos acompañaron desde la puerta del hospital a la joven y a su familia con oraciones para que decidiera vivir. Lo mismo hizo la organización Abogados Cristianos, que representó al padre de la joven, impulsó varios recursos judiciales para intentar detener el procedimiento, aunque todos fueron desestimados por los tribunales. Finalmente, no pudo ser. La cultura de la muerte ganó.
Una ley que mató a 426 personas en 2024
A finales de 2025, el ministerio de Sanidad, dirigido por Mónica García, sacó pecho por los datos de eutanasia. Según mostraron en el Informe Anual de 2024 sobre la Prestación de Ayuda para Morir, 426 personas recibieron este controvertido método para morir el año.
Detrás de esta cifra, presentada por la titular de la cartera de Sanidad como un «derecho sanitario consolidado», no existe solo una enfermedad, sino que hay dramas personales, fallos estructurales del sistema, una normalización de la muerte por sufrimiento y una carencia de cuidados paliativos, unos servicios que deberían ser más accesibles.