Entrega de llaves de una vivienda
El 85,5 % de jóvenes entre 16 y 29 años no se independiza en España, un récord histórico
El acceso a una vivienda aparece identificado como el «principal obstáculo»: el alquiler medio se sitúa en 1.176 euros mensuales, una cantidad que equivale al 98,7 % del salario medio de una persona joven
El 85,5 % de los jóvenes de entre 16 y 29 años en España continúa viviendo en el hogar familiar y no ha logrado emanciparse, un porcentaje que marca un máximo histórico, según recoge el Observatorio de Emancipación de 2025 elaborado por el Consejo de la Juventud de España (CJE). En términos absolutos, esta realidad afecta a 6,3 millones de jóvenes que siguen residiendo con sus padres, principalmente por el «obstáculo» que representa el acceso a una vivienda.
El informe constata que la tasa de emancipación juvenil ha descendido hasta el nivel más bajo desde que existen registros. Solo el 14,5 % de los jóvenes ha conseguido independizarse en 2025, lo que supone 48.513 personas menos viviendo fuera del hogar familiar que un año antes. Además, el estudio sitúa ya en los 30,2 años la edad estimada para poder emanciparse, una cifra que rebasa el límite estadístico de la juventud.
Por grupos de edad, entre los 16 y los 24 años únicamente se han independizado 216.959 personas, el 4,5 % del total de ese tramo. En el caso de quienes tienen entre 25 y 29 años, la cifra asciende al 33,1 %, con 853.159 jóvenes fuera de casa de sus padres. En conjunto, el número de jóvenes emancipados alcanza los 1.070.119.
El Observatorio subraya que, aunque el mercado laboral juvenil presentó algunos avances, esas mejoras no bastaron para neutralizar el fuerte encarecimiento de la vivienda. El salario mediano de la juventud asalariada aumentó un 1,7 % interanual, mientras que el paro juvenil se redujo hasta el 17,2 %, su nivel más bajo desde antes de la Gran Recesión.
Sin embargo, el acceso a una vivienda aparece identificado como el «principal obstáculo» para los jóvenes. El alquiler medio se sitúa en 1.176 euros mensuales, una cantidad que equivale al 98,7 % del salario medio de una persona joven. De este modo, incluso disponer de empleo no garantiza la posibilidad real de iniciar un proyecto de vida independiente.
En paralelo, el precio medio de la vivienda libre alcanzó los 223.000 euros, un 13,1 % más que el año anterior. Solo para afrontar la entrada de una casa, calculada en unos 66.900 euros, una persona joven tendría que reservar la totalidad de su salario durante casi cinco años, según los datos recogidos por el estudio.
El Consejo de la Juventud de España sostiene que este escenario traslada «cada vez más» el acceso a la vivienda desde el esfuerzo individual hacia la capacidad económica de las familias, «consolidando profundas desigualdades de origen entre quienes pueden emanciparse y quienes no».
En este contexto, el alquiler se mantiene como la fórmula más habitual entre quienes sí consiguen dejar el hogar familiar. El 55 % de los jóvenes emancipados vive de alquiler. También aumenta el número de quienes comparten piso, que representan el 33 % del total, mientras que el 19,7 % logra vivir solo.
El informe advierte asimismo de una situación de precariedad laboral y social persistente entre los jóvenes. El 33 % de los ocupados trabaja a tiempo parcial, una circunstancia que afecta de forma especial a las mujeres. A ello se suma que el 29,3 % de la población joven se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social en 2025.
El Observatorio también concluye que el nivel educativo y el empleo han dejado de ser garantías suficientes de emancipación o estabilidad. Aunque el 31,4 % de las personas jóvenes cuenta con estudios superiores, la tasa de emancipación entre quienes han cursado estudios universitarios se queda en el 20,4 %. A esa situación se añade un elevado grado de sobrecualificación, que afecta al 39 % de la juventud ocupada, además de que un 15,1 % compagina al mismo tiempo estudios y trabajo.
Necesidad de una intervención pública «sostenida y estructural»
El Consejo alerta de que «la vivienda ha dejado de funcionar como un elemento de estabilidad y autonomía para convertirse en uno de los principales factores de empobrecimiento juvenil». En la misma línea, avisa de que «tener empleo ya no garantiza poder desarrollar un proyecto de vida independiente ni mantener unas condiciones materiales dignas porque la vivienda está engullendo toda posibilidad de prosperar y quebrando la relación clásica entre trabajo y proyecto de vida».
Ante este panorama, la entidad considera necesaria una intervención pública «sostenida y estructural» que coloque el acceso a la vivienda como una «prioridad política». Entre sus reclamaciones figuran medidas orientadas a ampliar el parque público de vivienda, regular de manera efectiva el mercado del alquiler y asegurar que las políticas públicas respondan a las «necesidades reales» de la juventud.
La presidenta del Consejo de la Juventud de España, Andrea González, resume la gravedad del diagnóstico al afirmar que «El acceso a la vivienda se ha convertido en el principal eje de desigualdad entre las personas jóvenes. Hoy, incluso quienes trabajan o logran emanciparse continúan expuestos a situaciones de pobreza y sobreendeudamiento. Ya ni siquiera estamos hablando de que la vivienda dificulte la emancipación, sino que el problema está siendo tan grave hasta el punto de estar empobreciendo a toda una generación».