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Entrega de llaves tras la compra de un pisoGetty Images

El drama de los jóvenes que no se pueden independizar: «La diferencia con la generación de nuestros padres es abismal»

  • Un estudio afirma que el 85,5 % de jóvenes entre 16 y 29 años no se emancipa en España

  • El Debate habla con dos afectados de 29 años y explican los motivos que les obligan a quedarse en casa de sus padres

El acceso a la vivienda es uno de los principales problemas de los españoles hoy en día, que se ve además profundamente agravado en grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o Málaga, donde los precios se ven incrementados aún más por la falta de oferta. Los grandes perjudicados de esta situación son los jóvenes que, en muchos casos, ven imposibilitado el acceso su primera vivienda e incluso a independizarse de sus padres debido a que los alquileres también se sitúan por las nubes.

Un estudio elaborado por el Consejo de la Juventud de España (CJE) y publicado este viernes recalca que el 85,5 % de los jóvenes de entre 16 y 29 años en España continúa viviendo en el hogar familiar y no ha logrado emanciparse, un porcentaje que marca un máximo histórico. El informe, de hecho, constata que la tasa de emancipación juvenil ha descendido hasta el nivel más bajo desde que existen registros.

Entre las causas, el trabajo señala la precariedad del mercado laboral para los jóvenes, así como la imposibilidad de acceder a una vivienda debido a los altos precios de alquileres y compras. El Debate ha hablado con dos jóvenes de 29 años que continúan viviendo con sus padres.

Rocío Prada es maestra interina de Educación Infantil en el Principado de Asturias. Explica a este medio que no puede independizarse debido a los elevados precios del alquiler y, por otro lado, a la inestabilidad en su puesto de trabajo, que además es de media jornada.

Aunque vive en un concejo limítrofe a Oviedo, subraya que, actualmente, no se podría permitir ella sola el coste de un alquiler o una hipoteca, pero considera que, en el caso de que consiguiera trabajar a jornada completa, podría llegar a irse de casa, aunque con poco margen de ahorro: «Emanciparse solo es inviable, es un privilegio». Aun así, enfatiza que, de irse de casa, nunca podría hacerlo en la capital asturiana debido a los elevados precios y que, por ende, tendría que optar por residir en zonas más alejadas, como las Cuencas Mineras o el municipio de Siero.

Raúl Pérez, también de 29 años, reside en el hogar familiar en una localidad del área metropolitana de Madrid. El principal motivo por el que no se va de casa es porque tanto el mercado del alquiler como el de la compra de la vivienda están «disparados», en unos registros que considera muy superiores a los de los últimos años. «Esto, unido a unos sueldos que se mantienen o que suben muy ligeramente año a año, hace que emanciparse sea realmente complicado si quieres tener unos mínimos ahorros a final de mes», explica a este medio.

Apunta que sí que podría pagarse un alquiler él solo, pero con «muy poco margen de ahorro». Por ello, apuesta por no independizarse en los próximos años para poder ahorrar y optar así a una hipoteca en lugar de «tirar» el dinero en un alquiler.

En relación a la precariedad de los trabajos, Prada hace énfasis en que todos sus empleos hasta el momento han sido a media jornada, principal motivo por el que no ha podido ahorrar lo suficiente en los últimos años. Pérez, por su parte, comenta que tener una carrera o un máster ya no te garantiza un trabajo «y, mucho menos, una vivienda» y subraya que, en un caso ‘normal’, con unos ingresos que no superan los 2.000 euros mensuales –situación muy habitual en graduados universitarios– es «realmente difícil» emanciparse.

Una generación en desventaja

Sobre si creen que esta generación se encuentra en situación de inferioridad en comparación a la de sus padres, tanto Prada como Pérez consideran que esto es un hecho. «Independientemente de que los jóvenes actuales suelen dedicar una parte de sus ingresos al ocio, la realidad es que la diferencia entre nuestra situación y la de nuestros padres/abuelos es claramente abismal», según Pérez. Insiste en que, hace años, con un sueldo medio podías permitirte un piso estándar en las ciudades de la periferia, mientras que en la actualidad «tienes que irte al norte de Toledo para tener unas condiciones similares».

Prada reflexiona sobre las condiciones de la juventud de sus progenitores y cree que, de aquella, «se ganaba más dinero en relación a lo que costaba la vida». No obstante, recalca que ellos no tenían tanto acceso al ocio –viajes, suscripciones, etc.– y, por tanto, ahorraban más, «pero en relación a la vivienda estamos en clara desventaja», concluye.