Alicia Latorre, presidenta de la Federación Española de Asociaciones Provida y coordinadora de la Plataforma Sí a la Vida
Marcha Sí a la Vida
Alicia Latorre, presidenta Provida: «Esperemos que lleguen políticos valientes que desmonten las estructuras de muerte»
La marcha comenzará a las 12:00 horas en la calle Serrano con Ortega y Gasset y llegará hasta el número 1 del Paseo de la Castellana
Este domingo 31 de mayo, la defensa de la vida volverá a teñir de verde las calles de Madrid. La Plataforma Sí a la Vida, integrada por más de 500 asociaciones, será la encargada de reunir a miles de ciudadanos en la Marcha Sí a la Vida, una iniciativa que nació hace años con el objetivo de reivindicar la dignidad del ser humano.
La movilización, que cobra este año un sentido especial, comenzará a las 12:00 horas en la calle Serrano con Ortega y Gasset y llegará hasta el número 1 del Paseo de la Castellana, donde habrá un escenario que contará con testimonios, música en directo y la lectura del manifiesto.
Alicia Latorre, presidenta de la Federación Española de Asociaciones Provida y coordinadora de la Plataforma Sí a la Vida, ha explicado a El Debate todas las novedades del próximo domingo y qué esperan del que será uno de los días más importantes del año.
–El próximo domingo las calles de Madrid se vuelven a teñir de verde por la marcha Sí a la Vida, ¿qué esperan encontrarse?
–Hace ya 15 años elegimos el color verde como símbolo de esperanza. Esperamos decenas de miles de personas dispuestas a dar la cara por la vida, a mostrar su compromiso y su amor a toda vida, pero también su rechazo a las leyes injustas y regresivas, a la ideología que las sustenta, al abandono de los enfermos y personas más vulnerables y a la inversión de los valores fundamentales, del bien y del mal. Esperamos ver alegría, valentía, entusiasmo y verdad.
–¿Cuántas asociaciones y organizaciones acudirán?
–La plataforma Sí a la Vida, que se constituyó en 2011, tiene aproximadamente 500 asociaciones. En las últimas convocatorias se han ido sumando algunas entidades nuevas: unas de jóvenes, otras familiares, otras de profesionales y de muy diversos ámbitos. Todas ellas trabajan a lo largo del año en distintos campos necesarios y complementarios, y su presencia tiene mucha fuerza porque no son siglas vacías, significan trabajo y entrega.
No hemos llegado a esta situación de la noche a la mañana, sino por gobiernos que han promovido estas leyes
–¿Cuál es el objetivo de la marcha este año?
–Esta marcha es testimonial y de compromiso, pero también exigente y no nos gusta el buenismo.
Por un lado, queremos hacer efectivo el compromiso que adquirimos de, una vez al año, en torno al Día Internacional de la Vida, salir juntos a la calle en una manifestación pública y unitaria para celebrar la grandeza y dignidad de toda vida humana en cualquier circunstancia. Por otro, mostrar, mediante las experiencias y las intervenciones, el ejemplo de personas luchadoras, a veces en durísimas circunstancias, y de personas arrepentidas que muestran su dolor y quieren advertir y ayudar. Y, finalmente, víctimas de la cultura de la muerte que se han pasado «al lado de la vida». El testimonio de todos ellos abre muchas mentes y corazones.
Pero, junto a esto, queremos mostrar nuestra postura firme de no ser cómplices de todas las agresiones legales y de facto a la vida, que están ocurriendo bajo el amparo de la ley y subvencionadas por el Estado. Por un lado, el intento de normalizar por imposición y por ocultamiento de la verdad prácticas tan inhumanas y crueles al principio y al final de la vida y en circunstancias en que las personas son más vulnerables.
Pero hay algo no menos grave: anestesiar las conciencias, desanimar o fomentar la indiferencia y el pasotismo hacia una cuestión tan seria y tan destructiva. Además, se ponen obstáculos, se cuestiona y presiona a quienes quieren trabajar a favor de la vida.
–¿Cuáles van a ser las grandes reivindicaciones?
–Además de proclamar de manera inequívoca el valor de toda vida humana y la obligación justa y generosa que todos tenemos de valorarla y protegerla, hay una serie de peticiones importantes.
Otro acuerdo de los que tomamos cuando se constituyó la plataforma Sí a la Vida es que, cuando hubiera circunstancias especiales de ataque a la vida, las tendríamos en cuenta en la marcha. En estos momentos tenemos posiblemente las peores leyes del mundo, con el aborto y la eutanasia recogidos como derechos. No somos conformistas ni con la injusticia ni con los atropellos y presiones, ni vamos a dejar de hacer la voz por quienes no pueden hacerlo y vamos a ser cómplices con nuestro silencio.
–Las leyes que impulsan la cultura de la muerte están a la orden del día, ¿qué le piden al Gobierno?
–Que deje de subvencionar la muerte y sus negocios, que muestre la realidad de lo que suponen el aborto, la eutanasia, la manipulación de embriones o la investigación que no respeta la vida. Que piensen en las personas, en tantos enfermos crónicos que no tienen las ayudas necesarias, en tantas personas con enfermedades a las que no se les facilitan los tratamientos, en la falta de ayuda a las embarazadas que lo necesiten o a los enfermos que mueren mal porque no se les atiende integralmente.
No hemos llegado a esta situación de la noche a la mañana, sino por gobiernos que han promovido estas leyes y por otros que no han hecho nada por cambiarlas. Esperemos que desaparezcan estos tipos de políticos y lleguen personas valientes que desmonten todas las estructuras de muerte, que legislen según la ley natural y el sentido común y hagan que la cultura de la vida se respire en cada rincón.
Decenas de personas durante la Marcha Sí a la Vida, a 23 de marzo de 2025, en Madrid (España)
–¿Qué le diría a Mónica García por su lucha constante a favor del aborto?
–Qué pena utilizar un cargo público para hacer daño, para estar tan alejado de la realidad y tener como interlocutores a los empresarios de la muerte.
Hay otros precedentes de mujeres que han ido contra la mujer y la vida y que después han tenido grandes puestos en la ONU o en otros organismos. Ese y otros son los premios a quienes siguen las directrices marcadas. Hay campos, como el de Sanidad, que son clave y que influyen no solo en millones de personas, sino en la estructura del sistema. No se puede entender que se admitan los eslóganes acientíficos, que se trabaje con eufemismos para disfrazar la antimedicina, que no se cuide al personal sanitario y tantas personas no estén recibiendo los tratamientos que necesitan, que se quite la vida a los pacientes como si fuera un acto de misericordia.
Tristemente, hay personas que a su paso dejan un mundo peor.
–¿Qué llamada le haría a todos los españoles para que acudan el sábado a la calle Serrano?
–Les diría que no falten, que no desperdicien la oportunidad de vivir una jornada preciosa, intensa, llena de sentido. La situación es especialmente grave y no podemos quedarnos maldiciendo la oscuridad. Hay que tener los brazos en alto, las manos y el corazón dispuestos a ayudar.
Es una experiencia única que nos refuerza y nos ensancha el corazón; el ambiente es espectacular y es la marcha que a todos nos afecta y a todos nos ayuda.
En la web sialavida.es pueden ver toda la información. Cada año van más personas de todas las edades, aunque se ha visto un repunte importante de gente joven, pero es tanto para jóvenes, mayores, familias...
–Este año hay un acontecimiento muy reciente: la muerte de Noelia Castillo por la ley de la eutanasia. ¿Qué prevé que va a pasar a partir de ahora?
–Para muchas personas ha sido un revulsivo muy grande porque es un caso terrible, aunque todos lo son.
Pero tristemente, en vez de decir: ¿Qué estamos haciendo? ¡Vamos a eliminar esta ley y a «ponernos las pilas» ante el sufrimiento de tantas personas!, ¡Vamos a luchar por la implantación total de cuidados paliativos, para revisar cómo funcionan los centros de menores, para ayudar a encontrar sentido a la vida de cada uno!, la reacción oficial ha sido: «Hay que acelerar los trámites para que no tengan que esperar tanto las personas para que se les quite la vida». Es una locura. Y siguen los mismos pasos que con el aborto, pero estamos alerta y haciendo cuanto podemos.
–Parece que en los últimos años la vida ha ido ganando terreno, ¿es una percepción generalizada?
–Yo creo que sí, aunque no podemos conformarnos y queda mucho por hacer. La cultura de la muerte ha llegado a límites tan espantosos que mucha gente está reaccionando. Tenemos que formarnos, que conocer la verdad, desenmascarar las estrategias y negocios de la cultura de la muerte, la mentira y el sufrimiento de tantas personas, la maravilla de la vida humana, los avances al servicio de la vida que no son accesibles para muchas personas. Creo que hay muchos signos de esperanza, pero tenemos que mantenernos firmes y perseverantes.
–Si quiere contar algo más…
–Animaría a asistir a la marcha, pero también a apoyar a las asociaciones provida. Que cada uno haga en su ambiente y sus circunstancias lo que pueda, porque nadie puede sustituir el bien que cada uno puede y debe hacer.