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Cofradía de pescadores Santa AnaFundación Princesa de Asturias

La Cofradía de Pescadores Santa Ana, Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias

Sus antecedentes históricos se encuentran en la Cofradía de Mareantes de San Nicolás, considerada una de las más antiguas de Asturias

La Cofradía de Pescadores Santa Ana, de Llanes, ha recibido el Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 2026, según el fallo que el jurado encargado de conceder esta distinción ha dado a conocer este miércoles en Oviedo.

Los antecedentes históricos de la Cofradía de Pescadores Santa Ana se encuentran en la Cofradía de Mareantes de San Nicolás, considerada una de las más antiguas de Asturias. Esta organización reunía al gremio de pescadores de la villa de Llanes desde su constitución, situada en torno al año 1350, y desempeñó un papel destacado en el desarrollo económico de la zona gracias a la pesca de ballenas practicada entre los siglos XIV y XVII.

El colectivo dedicado a las labores náuticas integró históricamente a las mujeres en distintos trabajos realizados en tierra, entre ellos los de rederas y vendedoras ambulantes. Su actividad, sin embargo, no se limitó al ámbito pesquero, pues la organización también asumió funciones religiosas y asistenciales.

A lo largo de los siglos, la Cofradía de San Nicolás costeó procesiones, celebraciones de santos, misas y entierros de sus miembros. Del mismo modo, prestó ayuda a enfermos, viudas, huérfanos, marineros que se encontraban de paso y náufragos.

Los Reyes Católicos confirmaron la Cofradía en 1480. En esa misma fecha se construyó su capilla en el barrio de Cimadevilla, dentro de la villa de Llanes. El edificio fue ampliado en 1661 y se conserva actualmente en buen estado.

Hasta que la pesca ballenera comenzó su declive a finales del siglo XVIII y desapareció por completo durante la primera mitad del siglo XIX, la Cofradía mantuvo como principales señas de identidad la caza de cetáceos, las pesquerías artesanales y el comercio por mar. También colaboró con el Ayuntamiento en la construcción de un primer muelle de pequeñas dimensiones en el puerto llanisco a mediados del siglo XVI. A ello se añadió su contribución al servicio de la Real Armada mediante continuadas levas.

Una vez terminada la caza de ballenas, los pescadores de Llanes conservaron su actividad pesquera artesanal. Ya en los años veinte del siglo pasado llegaron a disponer de una de las flotas de barcos de vapor más importantes del Principado.

En la actualidad, la Cofradía mantiene las pesquerías tradicionales y sitúa entre sus prioridades la explotación responsable de los recursos, la sostenibilidad de las especies y la conservación de los caladeros. El puerto marítimo de la villa de Llanes continúa figurando entre los principales puertos pesqueros asturianos, una posición que repercute asimismo en el desarrollo turístico, hostelero y económico de la zona.

Entre las actividades de promoción impulsadas por la entidad se encuentra la subasta diaria de las capturas, distinguida por National Geographic por su compromiso con la pesca sostenible. A ella se suman las fiestas de Santa Ana y distintas jornadas gastronómicas, entre ellas la dedicada a la degustación del atún rojo.

La Cofradía participa igualmente en numerosas iniciativas culturales y también se encarga de organizarlas. Una de ellas es el concurso anual de fotografía Amartumar, concebido para sensibilizar sobre el cuidado de los océanos. Otra propuesta es la Ruta Marinera de la Princesa, un itinerario divulgativo por varios edificios y espacios históricos de Llanes que habría recorrido la princesa Leonor de Austria durante una estancia en la villa en 1517.

En 2018, la organización publicó el libro Antiguos mareantes de Llanes, obra del historiador Antonio Celorio Méndez-Trelles. El volumen repasa la historia y la organización del gremio pesquero de la localidad desde el siglo XII hasta el XX.

También ha editado publicaciones infantiles destinadas a fomentar el cuidado del mar. Entre ellas se encuentran Pescando valores, aparecida en 2025, y Llanes, gente del mar, un libro que reúne fotografías y textos dedicados a personajes y miembros históricos de la Cofradía.

La sostenibilidad y la protección del océano ocupan una parte relevante de sus iniciativas. La entidad organiza talleres de concienciación y jornadas dedicadas a la limpieza de playas. Además, en junio de 2020 suscribió un convenio de colaboración con la Asociación Vertidos Cero para desarrollar el proyecto «Mares Circulares».

Mediante este programa, las embarcaciones recogen los residuos que encuentran durante sus faenas pesqueras y los trasladan a tierra para que puedan ser gestionados posteriormente. La Cofradía también participa en otros proyectos orientados a la sensibilización ciudadana y al impulso de la economía circular.

Su labor incluye, en paralelo, actuaciones solidarias. Entre ellas figura la entrega de una parte de las capturas a las familias con mayores necesidades y su aportación a los menús solidarios elaborados por la Escuela de Hostelería del IES de Llanes.

Con motivo de la declaración de 2022 por parte de la ONU como Año Internacional de la Pesca Artesanal, la Cofradía promovió una campaña dirigida a los niños. La iniciativa buscaba concienciarlos sobre la relevancia de la pesca artesanal tanto para la economía local como para la sostenibilidad.

La organización realiza además un amplio esfuerzo para divulgar sus actividades y sus compromisos. Para ello utiliza su página web, las redes sociales y diferentes materiales impresos, como carteles, folletos y marcapáginas.

En 2025, el Centro Asturiano de Madrid le concedió el premio Urogallo de Oro por su defensa de la pesca artesanal y su contribución a la preservación de la cultura local.

A lo largo de sus distintas ediciones, el Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias se ha consolidado como una de las iniciativas de la Fundación Princesa de Asturias con mayor y mejor acogida dentro del Principado. La distinción está destinada a reconocer al pueblo, «aldea, núcleo de población, espacio paisajístico o grupo humano del Principado de Asturias que haya destacado de modo notable en la defensa y conservación de su entorno natural, ambiental, de su patrimonio histórico, cultural o artístico, en iniciativas de impulso económico y social o en la realización de obras comunales u otras manifestaciones de solidaridad extraordinarias».

El premio fue convocado por primera vez en 1990, coincidiendo con el décimo aniversario de la Fundación. Su naturaleza y su carácter son diferentes de los correspondientes a los Premios Princesa de Asturias, y cuenta con una dotación económica de cuarenta mil euros.

La entrega corre a cargo de Su Alteza Real la Princesa de Asturias, acompañada por Sus Majestades los Reyes y Su Alteza Real la Infanta doña Sofía. El acto tiene lugar durante la jornada posterior a la ceremonia de los Premios Princesa de Asturias, que se celebra en Oviedo en la segunda quincena de octubre. En la edición de 2026 se habían presentado un total de 30 candidaturas.