Científica en un laboratorio
La clave para mejorar algunos tratamientos contra el cáncer podría estar en cómo se fabrican
El trabajo, publicado en la revista Inorganic Chemistry Communications, se centra en el desarrollo de profármacos de platino(IV), un compuesto diseñado para superar los efectos secundarios de las quimioterapias tradicionales
¿Y si el verdadero avance para desarrollar nuevos tratamientos contra el cáncer sería entender cómo se fabrican? Esta es la idea en la que se centra un nuevo estudio de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), en colaboración con la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), concedido por la Agencial Estatal de Investigación (AEI).
El trabajo –publicado en la revista Inorganic Chemistry Communications–, que cuenta con la participación de Silvia Gil Granja, primera autora del estudio, y la catedrática de Química Inorgánica en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), Adoración Gómez Quiroga, se centra en el desarrollo de profármacos de platino(IV), un compuesto diseñado para superar los efectos secundarios de las quimioterapias tradicionales basadas en platino(II).
«Modificando las condiciones de reacción se obtienen complejos con distintas propiedades químicas como su estabilidad en el medio y su conversión al fármaco activo. Además se ha visto que algunos de los profármacos diseñados son activos frente al cáncer de mama y han demostrado tener una prometedora selectividad», detalla Gil Granja a El Debate.
Científica en un laboratorio
La investigación aborda cómo la forma de fabricar un compuesto puede modificar su eficacia final: «Es importante la forma en que se fabrican los compuestos ya que estamos buscando profármacos que deben activarse en unas condiciones muy específicas para poder vencer las limitaciones de los tratamientos actuales».
Según detalla Gil Granja, factores como el tiempo de reacción pueden llegar a modificar la composición de los complejos obtenidos. El estudio apunta, además, a que la reactividad de los precursores de platino(II) –considerados intermediarios–, puede influir en el producto final.
Ruta de síntesis para derivados de Pt(IV) y Pt(II), incluyendo reacciones secundarias
El objetivo final es conseguir fármacos más estables y selectivos que permanezcan estables durante su recorrido por el organismo para que se activen las condiciones particulares del entorno tumoral.
Los resultados obtenidos muestran un avance en el estudio de la síntesis de estos profármacos. Quizás se podrían llegar a conseguir tratamientos de quimioterapia más cómodas para los pacientesPrimera autora del estudio
«Los tumores tienen un entorno distinto con características diferentes al de las células sanas, este entorno favorece la reducción de los profármacos de Pt(IV) a Pt(II) teniendo lugar de esta forma su activación y el tratamiento 'selectivo'», explica Gil Granja.
Es precisamente ahí donde se encuentra una de las diferencias con el cisplatino, un complejo de Pt(II) que puede reaccionar con biomoléculas del organismo, incluido el ADN tanto de células tumorales como sanas. No obstante, la investigadora recalca que la activación selectiva en el tumor todavía es una hipótesis que debe demostrarse experimentalmente.
Tal como detalla la investigadora, los resultados obtenidos en laboratorio sí ofrecen un motivo para el optimismo: «Algunos de los compuestos han demostrado matar células de cáncer de mama al utilizar concentraciones bajas de fármaco (muy poca cantidad). Sin embargo, para matar las células sanas se requieren concentraciones mucho mayores».
Esa diferencia es lo que se conoce como una selectividad prometedora y podría permitir atacar las células tumorales reduciendo al mismo tiempo el daño sobre los tejidos sanos.
A pesar de lo positivo que suena, la investigadora recuerda que no se trata de un nuevo tratamiento contra el cáncer listo para llegar a los pacientes, sino de un avance en una fase inicial de investigación que puede cambiar la manera de diseñar estos futuros fármacos.
«Desde el punto de vista químico los resultados obtenidos muestran un avance en el estudio de la síntesis de estos profármacos. Quizás se podrían llegar a conseguir tratamientos de quimioterapia más cómodos para los pacientes como podría ser su administración por vía oral y no intravenosa», concluye la investigadora.