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Farmacéutico buscando una medicaciónGetty Images / Nortonrsx

¿Por qué algunos medicamentos solo pueden recogerse en el hospital?: las razones van mucho más allá del precio

Las razones son diversas y pueden estar relacionadas con la complejidad del medicamento, sus riesgos o los requisitos para conservarlo y administrarlo

Cuando a un paciente le indican que debe acudir al hospital para recoger su medicación puede surgir la duda de por qué ese tratamiento no se dispensa en una farmacia comunitaria. Las razones son diversas y pueden estar relacionadas con la complejidad del medicamento, sus riesgos, la necesidad de seguimiento especializado, sus condiciones de financiación o los requisitos para conservarlo y administrarlo.

No se trata únicamente de fármacos contra el cáncer. También existen tratamientos para enfermedades autoinmunes, infecciosas, raras y patologías crónicas que pasan por los Servicios de Farmacia Hospitalaria. Monike de Miguel Cascón, tesorera de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), explica en Infosalus que esta labor va más allá de entregar el medicamento y resulta fundamental para garantizar un uso seguro y adecuado.

En España, precisa, «los medicamentos están ampliamente regulados» por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), que determina durante su autorización si necesitan receta y si requieren condiciones especiales, como uso hospitalario o especial control médico.

Los medicamentos de uso hospitalario quedan circunscritos al hospital por la necesidad de vigilancia, supervisión y control multidisciplinar debido a sus características farmacológicas, su novedad terapéutica o razones de salud pública. Los de diagnóstico hospitalario, en cambio, exigen medios especializados o la intervención de determinados facultativos para el diagnóstico, aunque después puedan mantenerse fuera del centro: «Por sí sola, la condición DH no implica dispensación hospitalaria, y permite recogerlo en la oficina de farmacia una vez hecho el diagnóstico y prescrito el tratamiento inicial».

Medicamentos en una farmaciaGetty Images / LaylaBird

También existen restricciones derivadas de la financiación, mediante la denominada «reserva singular», que puede limitar la dispensación a los Servicios de Farmacia Hospitalaria. De este modo, intervienen factores como la gravedad de la enfermedad, los criterios clínicos exigidos antes de dispensar el tratamiento, su perfil de riesgo, la especialización necesaria y el control del gasto farmacéutico.

Entre los medicamentos hospitalarios más habituales figuran los tratamientos oncológicos y oncohematológicos, terapias biológicas contra enfermedades autoinmunes, tratamientos para VIH o hepatitis, enfermedades raras y trastornos de la coagulación. «Podríamos decir que todos estos tratamientos, independientemente del área terapéutica de la que se trate, comparten un mismo perfil: posologías complejas, interacciones relevantes, efectos secundarios significativos y coste elevado», afirma De Miguel.

El farmacéutico hospitalario, además de dispensarlos, supervisa su utilización durante todo el proceso asistencial. El contacto periódico permite revisar la evolución, resolver dudas, detectar efectos adversos y comprobar el uso correcto de la medicación, además de mejorar la coordinación con el resto del equipo sanitario.

De cara al futuro, la especialista prevé un mayor peso de la farmacia hospitalaria por el auge de las terapias personalizadas. Cita las CAR-T, que modifican células del propio paciente para tratar determinados cánceres hematológicos y requieren procesos complejos de fabricación, conservación, transporte y administración. La financiación también seguirá siendo decisiva, ya que la Administración puede restringir a los hospitales la dispensación de medicamentos de coste elevado.