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Ajolote en el bioparc de FuengirolaCedida

Así es el ajolote, el sorprendente anfibio descubierto por un español que desafía la evolución biológica

Su biología excepcional lo convierte en un modelo de estudio en investigaciones médicas, con posibles aplicaciones en la regeneración de tejidos y el tratamiento de enfermedades humanas

El ajolote es una de las criaturas más singulares del reino animal. Este anfibio, originario de los lagos de Xochimilco, en México, es famoso por su capacidad de regeneración y por conservar características larvarias durante toda su vida, un fenómeno conocido como neotenia. A diferencia de otros anfibios, el ajolote no completa su metamorfosis y puede regenerar extremidades, órganos e incluso partes de su cerebro, lo que ha despertado un gran interés en la comunidad científica. Su biología excepcional lo convierte en un modelo de estudio en investigaciones médicas, con posibles aplicaciones en la regeneración de tejidos y el tratamiento de enfermedades humanas.

Más allá de su relevancia científica, el ajolote ha ocupado un lugar especial en la mitología mexicana. Su nombre proviene del náhuatl axolotl, que significa «monstruo de agua» o «perro de agua». Según la leyenda, el ajolote es la encarnación del dios Xólotl, hermano gemelo de Quetzalcóatl, quien, al huir del sacrificio que daría origen al Sol y la Luna, se transformó en distintos seres hasta refugiarse en los lagos en forma de ajolote. Sin embargo, fue descubierto y finalmente sacrificado, lo que le otorgó a esta criatura un significado místico relacionado con el agua y la transformación.

Las primeras referencias escritas sobre el ajolote provienen del siglo XVI y fueron realizadas por los españoles Bernardino de Sahagún y Francisco Hernández de Toledo, quienes documentaron su existencia en textos sobre la fauna y la cultura del Nuevo Mundo. Más tarde, en el siglo XIX, el naturalista alemán Alexander von Humboldt popularizó su estudio en Europa, despertando el interés de la comunidad científica internacional. Desde entonces, el ajolote ha sido criado en laboratorios y acuarios de todo el mundo debido a sus increíbles capacidades biológicas.

Actualmente, el ajolote se enfrenta una situación crítica. Su población ha disminuido drásticamente debido a la contaminación del agua, la pérdida de su hábitat, la introducción de especies invasoras y la captura ilegal. Estudios recientes indican que su población en estado salvaje ha disminuido en un 80 % en los últimos veinte años. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), se estima que en los canales de Xochimilco quedan menos de 1.000 ejemplares. Esta drástica reducción ha llevado a su clasificación como una especie en peligro crítico de extinción.

Preservar al ajolote es fundamental tanto por su valor ecológico como por su relevancia científica y cultural. Diversas iniciativas buscan proteger su hábitat natural y promover su reproducción en cautiverio para evitar su desaparición.

Además, la educación ambiental y la concienciación sobre la importancia de conservar esta especie son clave para su supervivencia. La protección del ajolote no solo significa salvar a un anfibio único, sino también mantener el equilibrio de los ecosistemas acuáticos en los que habita y preservar un símbolo de la identidad mexicana.

Con la apertura de la nueva zona de Centro y Sudamérica en el Bioparc de Fuengirola, este centro comenzó a formar parte de la red de parques de conservación que trabajan para proteger al ajolote. Los visitantes pueden contemplar dos especies distintas, el ajolote mexicano y el ajolote andersoni, también conocido como ajolote jaguar.