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Extinción del incendio en los montes de Casaio. al pie de Chao da Veiga en la sierra de Pena Trevinca.. Cerca del bosque de tejos llamado "O Teixadal", que por segunda vez tiene el fuego alrededor. (Carballeda de Valdeorras). 07/09/25. foto Rosa Veiga

Extinción del incendio en los montes de Casaio. al pie de Chao da Veiga en la sierra de Pena TrevincaEuropa Press

«Los incendios y apagones recientes no se explican por el cambio climático, sino por decisiones políticas»

La asociación Realistas Climáticos recuerda que en la década de 2011-2020 ardía tres veces menos superficie que en los años ochenta

Los devastadores incendios que arrasaron un tercio de millón de hectáreas en España durante dos semanas de agosto de 2025 representan un «evento de tres sigmas», es decir, un fenómeno extremadamente improbable que solo debería suceder, según la estadística, una vez cada tres siglos. Así lo subraya la asociación Realistas Climáticos en un reciente análisis en el que alertan de la acumulación de sucesos extraordinarios en el país.

Según explican, en estadística un suceso que supera las tres desviaciones estándar respecto a la media constituye un hecho extraordinario, o lo que Nassim Taleb denominó un cisne negro: un evento de impacto descomunal y muy poco probable. «En agosto de 2025 se pulverizó cualquier récord previo. Se quemaron 134.000 hectáreas en una semana y 200.000 en la siguiente, más del doble del máximo registrado desde 2012», destacan en su informe.

El Sistema Global de Información sobre Incendios Forestales (GWIS), que analiza la superficie quemada en todo el planeta mediante los satélites Copernicus, cifra la media semanal de hectáreas arrasadas en España entre 220 en enero y unas 10.000 en agosto. El récord anterior databa de 2022, con 68.000 hectáreas en una semana. «Los datos de este verano no tienen precedentes y se salen completamente de la escala de los últimos 13 años», advierten.

¿Cambio climático o causas políticas?

Los expertos de Realistas Climáticos señalan que el aumento de CO₂ favorece el crecimiento de vegetación y que las olas de calor se han intensificado con el calentamiento global, lo cual podría agravar el riesgo de incendios. Sin embargo, matizan que la tendencia en España durante los últimos 50 años ha sido de reducción del área quemada gracias a la mejora en prevención y extinción. «En la década de 2011-2020 ardía tres veces menos superficie que en los años ochenta», apuntan.

En este sentido, rechazan atribuir al cambio climático el repunte de incendios de 2022 y, especialmente, de 2025. «El cambio climático es un proceso lento y progresivo, mientras que el abrupto cambio de tendencia registrado en España tiene que ver con otros factores, entre ellos decisiones políticas», sostienen.

Más eventos improbables en un corto período

El informe también recuerda otros dos episodios excepcionales ocurridos recientemente en España: el apagón eléctrico del 28 de abril de 2025, el primero generalizado en 140 años de historia de la red, y la dana de Valencia de octubre de 2024, que dejó 236 muertos. El primero sería, a su juicio, otro evento de tres sigmas; el segundo, un evento de dos sigmas, equivalente a un episodio que sucede fuera del 95 % de los registros históricos.

Sobre la dana, Realistas Climáticos citan un estudio de la Universidad de Zaragoza y del CSIC que no encuentra evidencia de un aumento significativo en la frecuencia de precipitaciones extremas en España a pesar del cambio climático.

Un debate sobre políticas climáticas

«Nos encontramos con un cúmulo de eventos extremadamente improbables en un período muy corto», afirman desde la asociación. Según su visión, este escenario apunta más a «una causalidad política» que a un vínculo directo con el cambio climático.

El colectivo recuerda, además, que a nivel mundial la superficie anual quemada ha descendido en dos décadas: de 463 millones de hectáreas en 2002 a 331 millones en 2022, lo que supone una reducción del 28,5 %.

Por último, citan un reciente informe del Departamento de Energía de EE.UU., que advierte de que los impactos económicos del calentamiento inducido por el CO₂ podrían ser menores de lo que se piensa, mientras que unas políticas climáticas demasiado agresivas podrían ser más dañinas que beneficiosas. En ese sentido, denuncian que España se ha convertido en ejemplo de lo que consideran una gestión equivocada: «Mientras se baten récords de recaudación fiscal, los ciudadanos quedan indefensos ante tragedias previsibles y evitables, mientras se insiste en pactos climáticos que no repercutirán en su seguridad».

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